Fotografía

¿Cómo se vive en una de las ciudades más contaminadas del mundo?

Delhi, la capital de la India, tiene un ambiente de aire irrespirable y agua imbebible.

Por Melody Rowell

Desde lo alto del cielo hasta lo mas profundo del suelo, Delhi está contaminada. Este territorio indio, que incluye la ciudad capital de Nueva Delhi, tiene la mitad de tamaño que Rhode Island y alberga al doble de población que la ciudad de Nueva York.

Es Pekín, en China, la ciudad que siempre acapara los titulares por condensación de aíre contaminado, pero un estudio de la Organización Mundial de la Salud de 2014 sobre la contaminación aérea, reveló que el aire de Delhi contiene muchas más partículas finas de polución que el de Pekín. En otra palabras, es la ciudad más contaminada del mundo.

Para echar un vistazo a lo que es vivir en esas condiciones, el fotógrafo Matthieu Paley pasó cinco días caminando por Delhi. A través de sus fotografías podemos ver los resultados de la intensa urbanización, la densidad del tráfico y la práctica de la quema de basuras. Todo esto contribuye a engrosar el halo amarillo sobre la cuidad. Ni siquiera el río sagrado Yamuna está exento de la contaminación. El río es el segundo tras el Ganges en cuanto a significado religioso en las prácticas hindúes, y en sus 1.376 kilómetros, lleva agua a 57 millones de personas a través de la India. El ocho por ciento de la contaminación del río proviene de los 22,4 kilómetros que atraviesan Delhi. La erosión del suelo, la eliminación de residuos y la escorrentía dejan las aguas negras en algunos lugares, mientras que en otros se cubren con una película blanca.

Siunita Narain es la directora del Centro de Ciencia y Medio Ambiente (CSE, por sus siglas en inglés) de Delhi, y acaba de ser nombrada por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes por su trabajo en justicia y política medioambiental de la India. En 2010 escribió: “El río, con todos los parámetros de polución, está muerto. Oficialmente, no ha sido incinerado”.

El Yamuna es espiritualmente, y en la práctica, el centro de las vidas de las personas viven cerca. Los niños juegan en sus aguas, los hombres lavan en él sus camisas, gente de todas las edades se baña y bebe del río con la creencia de que este les absolverá de sus pecados.

Y para algunos, los desperdicios y la basura son un medio de vida. Mientras Paley fotografiaba las interacciones de la gente con lo que les rodea, se encontró con hombres, mujeres y niños que ahondaban en los vertederos y en los márgenes del río en busca de trozos de metal, plástico o papel que pudiesen reciclar. En un día bueno, pueden llegar a conseguir 1.000 rupias, el equivalente a 14€ y tres veces el salario medio diario de los trabajadores de la ciudad.

En octubre de 2014, el Primer Ministro Nareda Modi anunció una campaña nacional llamada “Swachh Bharat Abhiyan” (“Misión limpiar la India”). Aunque sonaba bien, el anuncio se hizo una semana después del de la campaña “Make In India” (“Haz en la India”), que anima a las corporaciones internacionales a llevar sus trabajos de manufactura a la India, una meta que parece contradictoria con la promoción de limpieza del medio ambiente.

El CSE ha criticado estas campañas, y en 2015 publicó un informe en el que afirmaba que el presupuesto del gobierno no revelaba ninguna estrategia para hacer avanzar la política medioambiental. La subdirectora Chandra Bhushan escribió: “El resultado final es que, ya sea por la contaminación del aire, la del agua o por los residuos sólidos urbanos, la gestión de la degradación del medio ambiente requiere enormes inversiones en infraestructuras”.

Aunque Delhi tiene plantas de tratamiento de residuos, es cierto que carece del alcantarillado para llevar los residuos hasta allí. Paley reconoce que ni siquiera se puede encontrar infraestructura básica en superficie, como papeleras. “Hay veces que he tenido que llevar la basura en la mano durante casi todo el día, porque no había papeleras en ningún sitio”, recuerda.