El arte de las aves a través de una realidad modificada

A primera vista, estas aves me cautivaron. Unos segundos después comencé a preguntarme ¿Son reales? Bueno… sí y no.

Una garza blanca en el desierto, 2012.
Una garza blanca en el desierto, 2012. Este primer plano, tomado en el Refugio de Vida Silvestre de J.N. Ding Darling en la isla Sanibel en Florida, se yuxtapone con las Dunas Mesquite Flat Sand en el valle de la Muerte, California.
Fotografía de CHERYL MEDOW

A primera vista, estas aves me cautivaron. Unos segundos después comencé a preguntarme ¿Son reales? Bueno…sí y no.

Cada grulla coronada cuelligrís fue fotografiada en una acacia cerca del Campamento Richards en Masai Mara, Kenia. El monte Kenia fue fotografiado desde una avioneta Cessna.
Fotografía de CHERYL MEDOW

Antes de comenzar a contar qué ocurre con estas imágenes, a la artista, Cheryl Medow, le gustaría que se enfocase de una manera parecida a la que ella experimenta al fotografiar. “No pienso en mis imágenes”, dijo, “las siento.”

Me cuenta esta anécdota: unos visitantes de una galería le estaban haciendo preguntas y ella les contestaba. De repente uno de ellos se acercó y le dijo, “no, no, no digas nada, solo quiero disfrutar de las imágenes”. Fue entonces cuando se dio cuenta de que lo que estaba buscando eran las reacciones emocionales de la gente que disfrutaba viendo su trabajo sin tener todas las repuestas.

Así que por favor: mira, disfruta, siente.

Espátula rosada: Cada ave está fotografiada en St. Augustine's Farm, Florida. Aquí es donde anidan en primavera. Las olas son de la bahía de Hanalei, Kauai.
Fotografía de CHERYL MEDOW
”Durante la época de apareamiento, los colores de la garza ganadera son como el arcoíris", explica Medow. Este retrato se obtuvo en Florida, con el patrón de fondo de las dunas de arena del valle de la Muerte en California.
Fotografía de CHERYL MEDOW
Ibis blanco con un pez: Este ibis blanco que ha cogido un alga y un pez, se fotografió en el Refugio J.N. Ding Darling para la vida silvestre, en la Isla de Sanibel, Florida. Las nubes del fondo y la espuma son de la Bahía de Hanalei, Kauai.
Fotografía de CHERYL MEDOW

Pero si eres como yo, querrás conocer la historia que hay detrás de estas imágenes. Aquí va.

Estas aves son reales, se fotografiaron en la naturaleza. Los paisajes también lo son, y ambos fueron fotografiados por Medow (las aves y los paisajes). Pero no fueron capturados ni en el mismo lugar ni al mismo tiempo.

¿Por qué se complica sacando a estos magníficos ejemplares en la naturaleza y luego los traslada a otro lugar?

Garza azulada con sus polluelos: Haciendo equilibrios sobre una rama, esta garza azulada se fotografió en el Venice Rookery, en Venice, Florida, en un nido junto con sus polluelos. El fondo se sacó en Bigfork, Montana.
Fotografía de CHERYL MEDOW
Flamenco común: Este flamenco fue fotografiado en la isla Isabela en las Galápagos, en una laguna salobre. Las nubes del fondo también son de las Galápagos, pero de otro día.
Fotografía de CHERYL MEDOW

Todo comenzó mientras fotografiaba aves con su objetivo de 600 mm. Cuando se utilizan objetivos tan largos para fotografiar aves, el resto de la imagen se vuelve difusa: las aves son lo único que está enfocado en la imagen. Se pierde todo el contexto. Quería situarlas en un ambiente, así que comenzó a crear imágenes compuestas.

Al principio, las ponía en los lugares en los que estaban originalmente. Pero pronto se dio cuenta de que podía llegar a otro nivel: podía ponerlas en otros sitios y a cualquier escala.

Jaribú africano: Esta madre y su cría fueron fotografiados en la reserva de Masai Mara. El paisaje es de la misma zona, pero sacado desde un avión, viajando desde “Sirikoi Lewa Wildlife Conservancy” en Laikipia, hasta el Campamento Richards en Masai Mara.
Fotografía de CHERYL MEDOW

 “Soy artista, y la fotografía para mí, es una herramienta que utilizo para ser creativa”, dice. “Cuando cojo la cámara y el ordenador, se abre un mundo de posibilidades. Puedo hacer que las aves sean mucho mayores que en la realidad. Así hago que te fijes en ellas, cosa que no ocurriría si solamente las contemplases en la naturaleza a simple vista”.

Sus imágenes se inspiran en la Escuela de Pintura del Río Hudson. “Cogen sus blocks de dibujo y salen, al igual que yo hago con mi cámara, y hacen bocetos de muchas cosas diferentes. Y cuando vuelven a sus estudios y pintan, combinan los distintos elementos que han visto en el campo. Por eso cuando una persona va al Hudson y busca los cuadros, no los encuentra. Esto ocurre porque no están ahí fuera, en el mundo real. Incluso los pintores manipulan lo que han visto y lo juntan todo para combinar elementos y hacer sus obras”, comenta. “Están creando a través de su mente, y creo que yo estoy haciendo lo mismo”.

Garza piquirrosa: Este ave se fotografió en Little Estero Lagoon, en la playa Fort Myers, Florida. El paisaje es también en Fort Myers, pero fotografiado en otro momento.
Fotografía de CHERYL MEDOW

Sus protagonistas vienen de todo el mundo. Kenia, Tanzania, Botsuana, Sudáfrica, Los Ángeles, Nuevo México, las Galápagos, Costa Rica y Brasil son algunos de los lugares a los que ha viajado para fotografiar aves. Suele fotografiar lugares determinados durante temporadas concretas para ver, por ejemplo, a una garza con su plumaje de apareamiento. “Suelo escoger abril y mayo para ir a Florida, ya que suele ser la época en la que tienen los colores de apareamiento”, dice.

Garzas reales en una noche estrellada: fotografiadas en Devereux Lagoon y Slough, Santa Barbara, California. El cielo nocturno es en la Bahía de Hanalei, Kauai.
Fotografía de CHERYL MEDOW

Alguien puede pensar que, como para realizar estas imágenes al final hay que utilizar Photoshop, el trabajo minucioso de fotografiar un ave en su hábitat es, de alguna manera, menos arduo. Medow asegura que, para fotografiar a estos animales en su entorno, no se puede tener prisa. “Cuando salgo a fotografiar aves, estoy en un estado zen, de meditación. La paciencia es una cualidad que hay que tener, no la suelo utilizar en mi vida diaria, así que cuando estoy en el campo le doy rienda suelta. Me puedo sentar durante horas esperando a que las aves vengan y se vayan”, comenta. “Son salvajes. Son muy salvajes. Pueden irse volando en cualquier momento. Hay algo en eso que me seduce”.

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