Historia

Los zadistas, la comunidad que se enfrentó al gobierno francés

Esta comuna, creada para oponerse a la construcción de un aeropuerto, apenas deja que les fotografíen.Wednesday, January 24, 2018

Por Sarah Stacke
Fotografías de Kevin Faingnaert
Louis y Manza presentan las noticias de la semana sobre ZAD en Radio Kaxon, la radio pirata de la zona.

«Quiero ver dónde vive la gente, cómo es su salón, cómo huele su cocina. Quiero hablar con ellos y escuchar lo que piensan», dice Kevin Faingnaert sobre su enfoque fotográfico.

A Faingnaert, exsociólogo, le atraen las subculturas. En 2016, fotografió a un grupo de unos 300 activistas que ocupaban una zona de unas 1.600 hectáreas a las afueras de la aldea de Notre Dame des Landes en el oeste de Francia, conocida como ZAD (un acrónimo francés que significa «Zona A Defender»).

Los primeros zadistas, como se conoce a los manifestantes, llegaron en 2008 para oponerse a la construcción de un aeropuerto en el terreno. Su compromiso dio sus frutos a mediados de enero de 2018, cuando Francia abandonó sus planes de construirlo y ordenó a los habitantes de la ZAD que dejen el lugar en primavera. «Creo que muchos se irán, pero muchos más se quedarán», afirma Faingnaert.

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Todos en la ZAD eran contrarios al aeropuerto, pero muchos activistas sienten un segundo llamamiento para vivir en una sociedad autosuficiente y anticapitalista que valore lo colectivo sobre lo individual. «Quieren seguir con su experimento», afirma Faingnaert.

Los zadistas acogen a todo aquel que quiera contribuir a su causa, pero no suelen invitar ni alojar a periodistas ni fotógrafos. Faingnaert explica que «para el gobierno muchos de ellos son terroristas y muchos tienen miedo de que si aparecen en una foto o usan su nombre completo, haya consecuencias más adelante».

De las tres semanas que Faingnaert pasó en la ZAD, pasó pocas horas fotografiando. El resto del tiempo lo dedicó a crear lazos de confianza. Faingnaert dejaba su cámara bajo su cama en la granja abandonada donde dormía y se ganó la confianza de los zadistas ayudando en tareas como plantar puerros y patatas en el jardín, limpiar la biblioteca, cocinar y trabajar en la panadería. Incluso entregó el periódico semanal, lo que, según él, fue una manera perfecta de conocer a la gente y aprender a moverse por el lugar.

Dio un gran paso adelante cuando acompañó a un hombre llamado Gregorio en una misión ilegal de recolección urbana. Después de eso, la gente «ya no solo me veía como a un fotógrafo», explica Faingnaert. Comprobaron que era sincero respecto a participar en las actividades cruciales para el funcionamiento y la autosuficiencia del campamento, y que se tomaba en serio el crear una historia fotográfica no politizada, pero dentro del clima político de la ZAD.

Faingnaert, a quien le cautiva la gente que transforma sus ideales en algo tangible, sintió que traspasar las barricadas alrededor de la ZAD era como entrar en un mundo mágico y lejano. La dedicación, la excentricidad y la naturaleza escapista de los zadistas, así como las peculiares casas que han construido entre los árboles, le recordó al Nunca Jamás de Peter Pan.

«Muchas cosas me hicieron recobrar el aliento», afirma Faingnaert recordando la casa a modo de cueva hecha de lodo por alguien llamado Alex. Alex, que desea vivir en equilibrio con la naturaleza y sobrevivir por su cuenta, subsiste recogiendo frutos en el bosque y cultivando comida en su propio jardín. Extrae agua dulce de un profundo hoyo que ha excavado dentro de su casa de tierra. «Cuando hablé con él, vi que era muy tímido, podías sentir que era una persona que no había estado dentro de la sociedad en un par de años», afirma Faingnaert.

«La gente es muy feliz aquí», añade, «la gente que no puede encontrar su lugar en la sociedad, pero lo ha encontrado en la ZAD».

Puedes ver más fotografías de Kevin Faingnaert en su página web y seguirle en Instagram.