Todo lo que necesitas saber sobre el pulgar robado del guerrero de Terracota

El robo del pulgar de un guerrero que formaba parte de un antiguo mausoleo real ha provocado indignación internacional.

Publicado 21 feb 2018 12:49 CET

El 21 de diciembre, el residente de Delaware Michael Rohana donó un jersey verde y una gorra de los Phillies para asistir a una fiesta prenavideña en el Instituto Franklin de Filadelfia, Pensilvania.

Sobre las 21:15, el vídeo de vigilancia muestra supuestamente cómo Rohana y algunos amigos se cuelan en una exposición cerrada. La exposición, un préstamo de China desde el 30 de septiembre de 2017, contiene a 10 de los famosos guerreros de terracota, así como monedas, artefactos de oro, jade y armas del yacimiento. Poco después de entrar a la exposición, los amigos de Rohana se fueron, dejando al chico de 24 años a solas con los guerreros.

En las imágenes, Rohana observa la exposición usando la linterna de su móvil. Parece abrazar a uno de los soldados y sacarse un selfi con él. A continuación, Rohana toca la mano izquierda de la estatua. Supuestamente rompe algo, se mete el recuerdo de terracota en el bolsillo y sale de la exposición llevándose el pulgar.

El personal del museo no se dio cuenta de que a la estatua le faltaba un apéndice hasta el 8 de enero y rastrearon este acto de vandalismo hasta Rohana cinco días después. Las autoridades acudieron de inmediato a su casa, donde vive con sus padres, y al parecer Rohana admitió que tenía el pulgar en un cajón de su mesa, en su habitación.

El robo del pulgar

El 13 de enero detuvieron a Rohana y lo acusaron de robo y ocultación de una obra de arte importante, así como de transporte interestatal de bienes robados. Tras entregar su pasaporte, lo pusieron en libertad bajo fianza el 16 de febrero.

El Centro de Promoción del Patrimonio Cultural de Shaanxi, que prestó las estatuas al Instituto Franklin, «condenó enérgicamente» al museo por haber actuado de forma «descuidada». Desde el centro declararon que enviarían a dos expertos para evaluar los daños y reparar la estatua con el pulgar recuperado. También añadieron que presentarían una demanda de indemnización.

Desde el descubrimiento de las estatuas hace más de 40 años, el centro ha organizado más de 260 exposiciones en el extranjero, pero es el primer caso en el que sale a la luz una situación de tal gravedad.

«Instamos a la parte estadounidense a imponer un severo castigo a la persona que destruyó y robó una parte del patrimonio cultural de la humanidad», contó un empleado público al Beijing Youth Daily, afiliado al Partido Comunista.

El Instituto Franklin declaró en un comunicado que no se había seguido el protocolo estándar de cierre la noche de la fiesta y ha revisado sus procedimientos y medidas de seguridad para evitar que situaciones como esta ocurran en el futuro.

Un pasado de terracota

La estatua de este soldado en particular tiene unos 2.000 años de antigüedad y su valor original se estimaba en unos 3,65 millones de euros. Forma parte de un descubrimiento mayor en la tumba del emperador Qin, un tributo de terracota al primer emperador de China. En la actualidad, suele describirse este lugar Patrimonio de la Humanidad de la Unesco como uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de China.

Unos trabajadores chinos se encontraron con extraños fragmentos de terracota en 1974 mientras excavaban un pozo para un huerto a las afueras de la ciudad de Xi'an. Se lo notificaron a las autoridades, que acudieron al lugar con arqueólogos del gobierno. Tras más de 40 años de excavación, desenterraron parte de un mausoleo del primer emperador del país, Qin Shi Huang Di o el Primer Emperador.

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Qin, que subió al trono poco después de su decimotercer cumpleaños, reinó entre el 246 y el 210 a.C. Unificó los reinos en guerra del país, puso fin al feudalismo y construyó la primera edición de la Gran Muralla China.

Qin ordenó la construcción del mausoleo poco después de llegar al poder, proyecto en el que trabajaron más de 700.000 obreros. La construcción duró hasta el 209 d.C., año posterior a la muerte de Qin.

Hay cuatro fosos en el complejo, tres de los cuales contienen 8.000 soldados de terracota, aunque se cree que en algún momento habrían existido más. Cada soldado, colocado según su rango, tiene una expresión facial diferente sobre su cara pintada en tonos rosados. Los restos de pintura de hace 2.000 años también demuestran que los guerreros tenían pelo negro y ojos marrones o negros y que los pintaron de rojo, verde, morado y amarillo para imitar una vestimenta de colores intensos.

En los tres fosos también se encontraron armas y carruajes de madera tirados por caballos de arcilla a tamaño real.

La tumba de Qin todavía no se ha excavado, pero los arqueólogos usan georradares, teledetección y testigos de material para estudiar el túmulo funerario. Han descubierto que el complejo tiene 98 kilómetros cuadrados de superficie.

Hay muchas más personas enterradas en el yacimiento, entre ellas artesanos, obreros y delincuentes que fallecieron durante la construcción. En la tumba también se han descubierto los esqueletos de los que podrían ser los hijos de Qin y de concubinas ejecutadas.

El Foso 1 se excavó en 1985, pero las labores se detuvieron repentinamente después de que un trabajador robara la cabeza de uno de los guerreros. El ladrón fue ejecutado.

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