Historia

Hallan indicios de una religión misteriosa en el lago Titicaca

Objetos de oro, piedras semipreciosas y pruebas de un sacrificio animal en el lago Titicaca apuntan a un sistema de creencias que contribuyó a organizar el antiguo estado de Tiahuanaco, según sostienen los investigadores.Wednesday, April 3, 2019

Por Erin Blakemore
Los arqueólogos excavan objetos rituales en el lago Titicaca, Bolivia.

Hace unos 1.200 años, un arrecife en medio del lago Titicaca, en la actual Bolivia, se convirtió en el archivo de las posesiones más valiosas de un pueblo. En 2013, un equipo de arqueólogos subacuáticos desenterró un tesoro resplandeciente lleno de dichos objetos. Seis años después, los investigadores creen haber descubierto qué representan los objetos: pruebas de una religión que contribuyó a que el estado de Tiahuanaco se convirtiera en una fuerza dominante en la región.

Los resultados de la excavación se han revelado en un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Los objetos de oro, ornamentos metálicos, piedras semipreciosas y quemadores de incienso descubiertos en el yacimiento sugieren que el arrecife —ubicado cerca de la isla del Sol, que alberga varios lugares sagrados de Tiahuanaco— se utilizó como lugar ritual para el antiguo estado.

Las ofrendas rituales incluyen oro, piedras semipreciosas y quemadores de incienso adornados con plumas.

Los antropólogos aún están reconstruyendo los detalles de la religión que contribuyó a otorgar poder al estado de Tiahuanaco, que existió entre el 500 d.C. y el 1.000 d.C. y se extendió hasta Chile y Perú en su apogeo. El pueblo de Tiahuanaco no dejó muchas pruebas significativas de fuerza militar y se cree que habría acumulado influencia a partir de la religión y el comercio. Aunque los arqueólogos han descubierto numerosas evidencias de creencias religiosas de Tiahuanaco, aún están reconstruyendo los significados de la religión y cómo habría contribuido a la expansión del estado.

Entre los objetos hallados en el yacimiento, conocido como arrecife de Khoa, figuran dos medallones de oro que representan a la deidad con cara de raya y placas de metal que representan a un híbrido mitológico de puma y llama. Los buzos también hallaron restos de animales reales, como huesos de hasta tres llamas jóvenes sacrificadas.

Otro hallazgo sorprendente fueron cinco objetos hechos con conchas de Spondylus y una concha entera. Los moluscos eran importantes en las culturas andinas primitivas, pero son autóctonos del Pacífico, no del lago Titicaca. El hecho de que las conchas estuvieran a más de 1.900 kilómetros de su hábitat más cercano apunta a las relaciones comerciales del pueblo de Tiahuanaco y al gran valor de las conchas.

«Descubrir tantos Spondylus fue asombroso», afirma José M. Capriles, antropólogo y profesor adjunto de antropología en la Universidad del Estado de Pensilvania y uno de los autores del estudio.

¿Por qué dejaron los creyentes de Tiahuanaco unos objetos tan valiosos en el lago en lo alto de los Andes? Capriles cree que los sacrificios son pruebas de una tradición religiosa en ciernes, que ayudó a que el estado de Tiahuanaco creciera y prosperara. Al emplear materiales valiosos y deseables en los ritos, los creyentes de Tiahuanaco demostraban su compromiso con las nuevas tradiciones religiosas, costumbres que son «importantísimas a la hora de construir sociedades», afirma Capriles. «Estas deidades que creaba el pueblo se convierten en instituciones que rigen el comportamiento».

Esta concha de Spondylus, en el centro, era un objeto preciado en el estado de Tiahuanaco y un ejemplo de las ofrendas valiosas que dejaban en el lago.

Aquella nueva religión sentó las bases de las normas morales y conductuales. «Si te portas bien, serás inmortal», afirma Capriles. «Pero si te portas mal, serás castigado por la deidad del jefe». También significaba que la gente podía desplazarse de un lugar a otro con seguridad, al saber que sus creencias compartidas evitaban que los consideraran extranjeros. Esto, según postula el equipo, contribuyó a la expansión del estado de Tiahuanaco.

En su apogeo, la sociedad acumuló mucha influencia política, poder económico y prestigio cultural. Pero tras su colapso en torno al año 1000 d.C., quedó eclipsada por las culturas que la sucedieron. «El de Tiahuanaco es el mayor imperio nativo americano del que muchos americanos no han oído hablar nunca», afirma Paul Goldstein, arqueólogo del Departamento de Antropología de la UC San Diego, que también está asociado al Centro Scripps de Arqueología Marina. (Goldstein no participó en esta investigación.) «Cada vez que encontramos algo que refleja la complejidad de la sociedad, añadimos información sobre los orígenes de sociedades complejas de todo el mundo».

Aunque creamos que el estado de Tiahuanaco es distante, para Capriles los artefactos ayudan a revivir a sus integrantes. «Se sentían agradecidos, presentaban ofrendas», afirma. «Eran personas como tú y como yo».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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