Historia

Muchos monumentos históricos corren el mismo peligro que Notre Dame

Los expertos advierten que cientos de lugares culturales adorados en todo el mundo no están preparados para incendios ni otros peligros similares.Wednesday, April 17, 2019

Por Erin Blakemore
Los bomberos apagan las llamas de la catedral de Notre Dame en París, Francia, el 15 de abril de 2019.

Mientras la catedral más famosa de Francia ardía, personas de todo el mundo dejaron lo que estaban haciendo para observar con horror las imágenes del catastrófico incendio. Ahora respiran aliviadas ante la noticia de que los bomberos han logrado salvar gran parte de Notre Dame de París de las llamas.

Pero el incendio ha dado pie a un prolongado debate sobre la mejor forma de proteger el patrimonio cultural, lugares que suelen carecer de las defensas adecuadas contra diversos desastres.

«Muchas propiedades Patrimonio de la Humanidad no han fijado una política, plan o proceso para minimizar los riesgos vinculados a los desastres», escribe la Unesco. «En consecuencia, cientos de lugares están expuestos drásticamente a posibles riesgos ».

Dichos peligros, como incendios, inundaciones, el cambio climático o los conflictos armados, han erradicado algunos de los tesoros culturales del mundo en los últimos años.

Un enorme incendio envuelve el Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro el 2 de septiembre de 2018.

El año pasado, el Museo Nacional de Brasil se vio diezmado por el fuego y redujo a cenizas artefactos como la colección de egiptología y grabaciones de idiomas indígenas perdidos.

En 2016, los militantes del Estado Islámico destruyeron las puertas de Mashki y Adad en la antigua Nínive, en Irak. Y el terremoto de Nepal de 2015 devastó importantes templos y otros lugares.

Pero, según Jonathan Bell, director de la Being Human Initiative de la National Geographic Society, los protectores de la cultura no siempre están dispuestos a dedicarse a la planificación de desastres. «No es una empresa barata», cuenta. Además, las autoridades locales podrían estar presionadas para maximizar el dinero del turismo y minimizar los cierres de las instituciones.

Según Valéry Freland, directora de ALIPH, una fundación de patrimonio cultural que interviene en lugares amenazados por el conflicto, la colaboración entre investigadores, expertos en preservación y líderes locales es fundamental. «Debemos prestar atención a la situación local y las necesidades reales sobre el terreno, y trabajar con actores locales».

La restauración: una empresa arriesgada

Irónicamente, el incendio de Notre Dame se desató durante una iniciativa que se necesitaba desde hace años para salvar la catedral del desmoronamiento. Pero eso no es una sorpresa para los conservadores más expertos. Según el Getty Conservation Institute, la mayoría de los incendios en instituciones culturales ocurren durante labores de renovación o construcción.

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«Las labores de conservación y restauración son muy sensibles», afirma Bell, conservador arquitectónico que asesora a profesionales locales en lugares Patrimonio de la Humanidad. Por ejemplo, las labores de restauración pueden dejar expuestos materiales antiguos al cableado eléctrico y otros elementos peligrosos.

Bell recuerda haber visitado un lugar histórico y ver una bombilla que había carbonizado la superficie donde la habían colocado, centímetros de una cúpula de madera de valor incalculable. «He observado este tipo de cosas en muchos lugares», afirma.

Es posible que algo similar provocase el incendio de Notre Dame. A pesar de su monumental mampostería de piedra, el esqueleto interno de la catedral está compuesto de árboles talados en el siglo XII. «El Bosque», el apodo otorgado a la estructura del tejado de 1.300 años, parece haberse perdido por completo.

El rector de Notre Dame contó a una emisora de radio local que cinco supervisores de incendios comprueban el tejado de madera tres veces al día, según informa el New York Times. Confirmó que hay un bombero emplazado allí, aunque no está claro si esa persona estaba presente cuando se desató el incendio o si hay un bombero de guardia las 24 horas.

Una imagen aérea del castillo de Windsor en Reino Unido muestra los daños provocados al tejado por un incendio que se desató el 20 de noviembre de 1992.

¿Enseñará Notre Dame una lección a otros lugares Patrimonio de la Humanidad? En el palacio de Westminster, la sede del gobierno británico, los arquitectos de una enorme renovación tendrán en mente el fuego cuando modifiquen los sistemas de supresión de incendios de la estructura.

«Estamos preparados para aprender cualquier lección que se extraiga del incendio de Notre Dame para garantizar que hacemos todo lo que podemos para proteger a nuestro pueblo y los edificios que son bienes parlamentarios», contó a National Geographic un portavoz del Parlamento.

Las autoridades del castillo de Windsor, que se construyó en torno a la misma época que Notre Dame y que sufrió un incendio catastrófico en 1992, han contado a National Geographic que la estructura se vigila las 24 horas en caso de incendio.

Mientras otros lugares de patrimonio cultural revisan sus planes de protección ante incendios, las autoridades deberán decidir cómo reparar Notre Dame. Cuentan con el apoyo —y una enorme dosis de esperanza— de los artesanos que ayudaron a que otro monumento inglés resurgiera de sus cenizas hace casi cuatro décadas.

Un rayo provocó un incendio catastrófico en la catedral de York en 1984.

En 1984, un rayo provocó un incendio catastrófico en la catedral de York, una catedral gótica construida en la misma época que Notre Dame. La iglesia se restauró con la ayuda de artesanos que emplearon materiales tradicionales para reparar el tejado dañado, las vidrieras y otros elementos de la catedral. John David, albañil mayor de la catedral de York, contó a la BBC que restaurar Notre Dame con técnicas tradicionales es «bastante factible».

Bell, que creció en Francia, espera que dichos planes de restauración incluyan una preparación sólida para desastres. «Cuando trabajas con un lugar histórico, el valor de dicho lugar es mucho mayor que el de un edificio normal y corriente», cuenta. Y si ocurre lo peor, «es como perder a un amigo».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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