Historia

La compleja historia de Hong Kong explica su actual crisis con China

De colonia Británica a parte de la política china de «un país, dos sistemas», el gobierno de Hong Kong casi siempre ha sido la excepción, no la regla.Monday, August 12, 2019

Por Erin Blakemore
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Fue el fin de una era: en julio de 1997, cuando bajaron la bandera del Reino Unido en Hong Kong, la próspera colonia fue devuelta a China tras más de 150 años de gobierno británico. El sol se había puesto en uno de los puestos modernos más prósperos del imperio británico. Pero ¿era ese el principio de una autonomía duradera para Hong Kong?

Hong Kong había sido una colonia del Reino Unido desde 1841, cuando los británicos ocuparon la zona durante la primera guerra del Opio. La guerra se desató cuando la China de la dinastía Qing intentó aplastar el tráfico de opio que había provocado una adicción generalizada en China. La derrota tuvo un alto coste: en 1842, China accedió a ceder la isla de Hong Kong a los británicos de forma perpetua conforme al Tratado de Nankín.

En los cincuenta años posteriores, el Reino Unido controló las tres regiones principales de Hong Kong: tras la isla de Hong Kong llegó la península de Kowloon y, finalmente, a los Nuevos Territorios, una franja de terreno que comprende la mayor parte del Hong Kong moderno. En el tratado final, el Convenio para la extensión del territorio de Hong Kong de 1898, Gran Bretaña arrendaba los Nuevos Territorios durante 99 años. Conforme a los términos del tratado, China recuperaría el control de las tierras arrendadas el 1 de julio de 1997.

La trayectoria del Hong Kong británico fue diferente de la de la China continental, que se convirtió en un país comunista en 1949. Hasta 100 000 chinos se refugiaron en Hong Kong cuando el Partido Comunista se hizo con el poder. El Hong Kong capitalista pronto experimentó un auge económico y albergó una comunidad internacional multicultural.

El vencimiento del tratado se acercaba y separar los Nuevos Territorios del resto de Hong Kong parecía cada vez más inconcebible. A partir de finales de los años 70, el Reino Unido y China empezaron a debatir el futuro de Hong Kong. En 1984, la primera ministra británica Margaret Thatcher y el primer ministro chino Zhao Ziyang firmaron la Declaración conjunta sinobritánica, en la que acordaban que China daría a Hong Kong cierta autonomía política y social mediante una política de «un país, dos sistemas» durante 50 años.

Tras el traspaso, Hong Kong se convirtió en una Región Administrativa Especial de China con su propia «miniconstitución», sistema legal y algunos derechos democráticos como la libertad de expresión y la libertad de asociación conforme a su Ley Fundamental. Sin embargo, los residentes de Hong Kong no pueden elegir a sus propios líderes, sino que un comité de selección de 1200 miembros elige al jefe ejecutivo.

A partir de 2014, las elecciones se llevaron a cabo utilizando una lista de candidatos vetada por Pekín. Estas y otras políticas chinas, como el reciente intento de permitir la extradición al continente, han provocado protestas masivas, tensado las relaciones diplomáticas entre China y el Reino Unido y alimentado las crecientes preocupaciones de que China sofoque la disidencia pública, interfiera en la política local y erosione los derechos humanos en Hong Kong.

La transferencia aún tiene otra fase por delante: el vencimiento del acuerdo de China conforme al que respeta la Ley Fundamental de Hong Kong. ¿Seguirá China reconociendo la autonomía de Hong Kong después de esa fecha? Lo descubriremos en 2047.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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