Historia

Las manos de bebé en las pinturas rupestres podrían pertenecer a lagartos

Un análisis de estas pinturas rupestres en el Sáhara puede indicar que las huellas pintadas no son humanas.

Por Kristin Romey

Cuando el yacimiento de Wadi Sura II fue descubierto en el desierto en 2002, los investigadores se quedaron desconcertados por las miles de pinturas ornamentales que se encontraron en las paredes de aquel refugio de piedra, con arte de hasta 8000 años de antigüedad. No sólo eran animales salvajes, figuras humanas y animales sin cabeza, también había cientos de contornos de huellas de manos humanas.

Hasta ese momento, sólo se habían encontrado siluetas de manos de ese tamaño en Australia, pero nunca en el Sáhara, y una de las características más llamativas era que trazaban composiciones parecidas a una mano de bebé dentro de una de adulto.

Ahora la cosa cambia: las manos más pequeñas pueden se no humanas.

Buscando respuestas en un hospital francés

Wadi Sura II está considerado uno de los yacimientos de arte prehistórico más importantes del Sáhara a pesar de la fama de Wadi Sura I, “La cueva de los nadadores”, descubierta en 1933 por el húngaro Láslo Almásy, cuya historia aparece en “El paciente inglés”.

Las manos que aparecían en la cueva eran especialmente pequeñas para ser humanas, según ha declarado la antropóloga Emmanuelle Honoré del McDonald Institute for Archaeological Research, que estaba impactada por la longitud de los dedos y el tamaño de las huellas.

Honoré decidió comparar las medidas tomadas en un hospital de neonatos de entre 37 y 41 semanas de gestación, y las huellas eran tan pequeñas que corresponderían a tamaños de bebés prematuros, de entre 26 y 36 semanas.

Para realizar este estudio, Honoré reclutó a un equipo de investigadores médicos de una unidad de neonatos en un hospital francés. “Cuando llegué al hospital y dije estaba estudiando arte rupestre, y pregunté por bebés disponibles, llamaron a seguridad”, relata la antropóloga entre risas.

Los últimos resultados del estudio confirman que efectivamente hay una ínfima probabilidad de que las huellas sean humanas.

El reto de la interpretación

En caso de no ser humanas ¿De qué eran esas huellas? Algunos sugirieron que podrían ser de pequeños monos, otros de reptiles... Los nómadas de la región veneran a los lagartos autóctonos como animales protectores, con lo que la idea no parecía descabellada. De todas formas era un cambio de dirección muy grande en la investigación.

Honoré es reacia a especular demasiado sobre el significado de los grabados no humanos. "Tenemos una concepción moderna de que la naturaleza es algo de lo que los humanos están separados. Pero en esta enorme colección de imágenes se puede detectar que los seres humanos son sólo una parte de un mundo natural más grande. Es muy difícil para nosotros como investigadores interpretar estas pinturas, ya que tenemos una cultura que es totalmente diferente a la de sus creadores".

Mientras tanto, muchos de los padres cuyos bebés han participado en la investigación están deseando leer acerca de los avances. "Estaban muy entusiasmados con la idea de que sus hijos recién nacidos pudiesen hacer una contribución a la ciencia", explica Honoré.