Sectas: qué son y por qué son un problema

Miles de personas al año son víctimas de grupos de captación que intentan aprovecharse de ellas, la lucha contra estas estrategias fraudulentas no siempre es fácil.

Por Claudia Paparelli
Una persona coloca un cartel denunciando la desaparición de la ilicitana Patricia Aguilar en 2017.

Imagen de la serie documental de Disney+ 548 Días: Capatada por una secta, una persona coloca un cartel denunciando la desaparición de la ilicitana Patricia Aguilar en 2017.

Fotografía de Disney+

Este artículo se publicó el 29 de junio de 2023 y ha sido ampliado el 11 de septiembre de 2023.

Hablar de sectas es un tabú en la actualidad. En muchos países, como España, ni siquiera cuentan con una definición jurídica ya que muchas de ellas lindan con el derecho a la libertad de culto. Aun así, sus víctimas se cuentan por miles y han tenido miedo de hablar y muchas se han sentido silenciadas. 

De vez en cuando salta al primer plano informativo un caso llamativo que vuelve a abrir el debate sobre estos grupos que usan las creencias y el afecto para aprovecharse económica y emocionalmente de sus víctimas. Casos como el de Patricia Aguilar han tenido un papel fundamental para explicar este tema del que muchos no se atreven.  

Aguilar una joven de Elche (Alicante) fue captada por una secta en 2017. Al cumplir los 18 años se fugó a Perú y ahí arrancó un proceso de búsqueda y rescate por parte de su familia que ahora se ha convertido en la serie documental 548 días: Captada por una secta, que se estrenó el 30 de junio de 2023 en Disney+. 

Organizaciones como Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y RedUne, de prevención contra el sectarismo y ayuda sobre grupos de manipulación psicológica y de riesgos contra la salud, han alertado que unas 400 000 personas en España, se ven afectadas de forma directa por más de 300 grupos sectarios. 

Cartel promocional de la serie documental 548 días: Captada por una secta, que se estrena el 30 de junio de 2023 en Disney+.

Fotografía de Disney+

Definición de secta y diferencia con las religiones 

A pesar de que no existe un concepto oficial para describir una secta, la Real Academia Española (RAE) la define como:  la doctrina religiosa o ideológica que se aparta de lo que se considera ortodoxo; el conjunto de seguidores de una secta; o, una comunidad cerrada, que promueve o aparenta promover fines de carácter espiritual, en la que los maestros ejercen un poder. 

La carencia de un concepto oficial ha llevado a distintas personas a investigar y estudiar a los grupos sectarios por su cuenta. Vicente Jara es miembro de la RIES y establece que para él, “una secta es un grupo social depredador que practica el mimetismo y el señuelo”. Es decir, un grupo que buscaría captar personas a través de un ofrecimiento de algún tipo de beneficio, en muchos casos espirituales, o falsas promesas. 

La implementación de palabras como engaño, manipulación o persuasión coercitiva, también podrían ser elementos relevantes para intentar definir una secta. La víctima, cree actuar bajo su libre albedrío, lo cual dificulta también su penalización, generando que el fenómeno sectario constituya un problema para la sociedad. 

Cuando nos referimos a creencias espirituales suelen entrar en debate la religión y la secta, pero hay diferencias sustanciales entre ambas. Luis Santamaría, investigador de RIES con 25 años estudiando los grupos sectarios, señala que “las sectas son consideradas como una patología del fenómeno religioso, parecido a lo que ocurre con corrientes fundamentalistas”. La principal diferencia entonces, es que la religión suele contar con un número de seguidores masivo, estar normalizada y contar con un reconocimiento social y oficial, mientras que las sectas son grupos minoritarios que se separan de otro grupo mayoritario y no necesariamente se asocian de manera exclusiva a creencias espirituales. 

Para investigadores de sectas como Santamaría, entre las principales características que deben de tener este tipo de grupos son: el señuelo o una falsa promesa que resulte atractiva, el uso de técnicas de persuasión coercitiva o abuso psicológico grupal y la figura del depredador o el captador de víctimas. Abriendo el abanico de posibles sectas a temas como: criptomonedas, pseudoterapias, autoayuda, tarot, etc. 

Un delito silenciado y de difícil persecución 

De acuerdo con Carlos Bardavío, profesor y abogado con doctor en Derecho, experto en sectas, señala que jurídicamente en España no existe un concepto establecido y oficial, por ende, no hay normativa que penalice la persuasión coercitiva o manipulación psicológica. 

Bardavío explica que el art. 515.2 del Código Penal español, fue creado precisamente para penalizar a grupos sectarios, aunque nunca se haya utilizado. “Su redacción es defectuosa, hablan de una alteración de la personalidad, pero no explican qué es, para mí la alteración de la personalidad puede ser cualquier cosa, es por ello que ningún juez ha sido capaz de aplicar este artículo”. 

Caso contrario ocurre en países como Francia y Bélgica, quienes han adoptado normativas para regular delitos como la manipulación mental, en el caso de Francia con la Ley About-Picard, mientras que Bélgica tiene una regulación penal (art. 442 quater) específica, contra la acción de grupos sectarios que atenten contra la integridad de la persona y sus derechos. 

Muchos son los que consideran que el vacío jurídico en España sobre sectas es uno de los grandes problemas que hay para luchar contra estos grupos que se aprovechan de otras personas. Entre los movimientos que luchan para revertir esta situación legal está el padre de Patricia Aguilar, que desde el año 2018 pide firmas para promover una «ley antisectas». 

Mientras tanto, la tarea de encontrar delitos dentro del Código Penal español que se asemejen a cada caso en particular de secta, es una tarea minuciosa. Los casos abiertos a distintas sectas van desde juicios por estafas y contra la hacienda pública, hasta violencia física, psicológica, inducción al suicidio, trata de personas, abusos sexuales, entre otros tantos.  

Imagen del vídeo de la liberación de Patricia Aguilar en Perú.

Fotografía de 548 días: Captada por una secta

Internet la autopista para la captación sectaria

No son pocas las voces que alertan de que las redes sociales y en general el internet, pueden constituir un peligro para sus usuarios. Cada vez más son más los casos de estafas y engaños digitales, y las sectas han visto en esta vía un altavoz para su labor de captación, siendo un buen ejemplo el caso de Patricia Aguilar.  

Carlos Bardavío es uno de los pocos abogados expertos en el tema sectario en España, y asegura que ha habido un aumento considerable de casos de secta a raíz de la pandemia. “Recibo al menos 5 o 6 casos semanales, estamos muy expuestos en internet, sobre todo después de la pandemia, porque las personas hemos preferido hacer las cosas de manera virtual”, indicó el abogado y también autor de libros sobre sectas en España y México

Por su parte, Olmo Figueredo y José Ortuño, productores del documental 548 días: Captada por una secta, alertan sobre la importancia de denunciar lo vulnerables que podemos ser como internautas, “hay una secta para todos, es muy fácil caer en el anzuelo de cualquier secta, ni te das cuenta cuando te engañan. Esto es como una bañera que vas llenando poco a poco con agua caliente, si estuviera llena con agua caliente posiblemente lo notarías en la entrada, así funciona la manipulación”. 

The Walt Disney Company es el accionista mayoritario de National Geographic Partners y propietaria de Disney+.

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