La contaminación del agua nos afecta a todos

Descubre cómo la contaminación del agua nos afecta a todos: de océanos y mares, al grifo de casa.

Por Redacción National Geographic
Publicado 9 nov 2017, 4:30 CET
Contaminación del agua
Una playa cubierta de basura, la mayor parte de ella plástica, que ha sido vertida en el mar y que la marea ha arrastrado hasta la orilla. En algunos lugares, la basura llega hasta la altura de los tobillos y verla me hizo preguntarme si vamos a aprender alguna vez que esta cantidad de contaminación solo va a acelerar el daño que los humanos provocamos a nuestro planeta.
Fotografía de Vikas Datta, National Geographic Your Shot

¿Alguna vez te has preguntado dónde va a parar el vaso de plástico que has utilizado en la última reunión de amigos si no se recicla adecuadamente? ¿O qué se hace con la pajita (de plástico también) colocada graciosamente en el vaso de refresco? Hablamos de la contaminación del agua: los ríos, los océanos y los mares que nos rodean se ha convertido en un gran vertedero de plásticos y son un problema que se ve agravado con las consecuencias que tiene para la calidad del agua pero también para los animales y plantas que viven en ellos.

Según el último informe de Greenpeace de 2018, Plásticos en los océanos, se estimaba que entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico llegan a los océanos cada año océanos (equivalente al peso de 800 torres Eiffel, suficientes para cubrir 34 veces la isla de Manhattan o el peso de 14.285 aviones Airbus A380), y el Mediterráneo es uno de los mares más contaminados del mundo.

Desde entonces, la comunidad internacional ha dado algunos tímidos pasos para intentar frenar esta contaminación del agua que nos afecta a todos. Algunos países y empresas han empezado a limitar, prohibir o dejar de usar los llamados plásticos de un solo uso. Este 2022, los países de todo el mundo han acordado negociar el primer tratado global para frenar la contaminación por plásticos; un primer paso muy importante para algunos pero que podría ser insuficiente si, como prevén otros estudios, la cantidad de residuos plásticos en el mar podría casi triplicarse para 2040.

Vídeo relacionado:

Te mostramos la cantidad total de desechos plásticos que contaminan nuestro planeta.

Pero hay más. Cada segundo más de 200 kilogramos de basura van a parar a los océanos, y ya hay cinco islas de basura formadas en su gran mayoría por microplásticos, algo similar a una "sopa": dos en el Pacífico, dos en el Atlántico, y una en el Índico. Y casi todo, un 80 por ciento, procede de los continentes terrestres. Según los expertos, en 2022, solo en Europa el vertido anual de plásticos rondaría 130 000 toneladas al año, de las cuales, España vierte 126 al día.

Esos microplásticos no son todos iguales, de hecho hay de muchas clases, aunque el mercado está dominado por cuatro tipos principales: polietileno, como las bolsas de plástico, las botellas o las microesferas de las que están hechos los cosméticos, el poliéster, con el que se hacen por ejemplo,las prendas de ropa, el polipropileno, el material del que están hechos los electrodomésticos, los muebles de jardín o los componentes de vehículos, y el cloruro de polivinilo, que se puede ver en las tuberías, ventanas, etc.

El problema surge cuando nos preguntamos adónde van esos plásticos cuando nos deshacemos de ellos. Lo adecuado sería que terminasen en un vertedero, ser incinerado o reciclado. Pero no siempre es así y muchos de ellos acaban flotando por las vías fluviales y de ahí a que lleguen a los océanos solo hay un paso.

(Relacionada: Nuevos estudios concluyen que peces e invertebrados consumen los microplásticos del océano)

Pero ¿por qué es tan dañino que haya millones de toneladas flotando o sumergidas en las grandes masas de agua de nuestro planeta? Aparte de que son uno de los contaminantes que más se han extendido en apenas 100 años, provocan efectos tan tóxicos en los organismos marinos que están rompiendo la cadena trófica, tan importante para mantener el equilibrio de mares y océanos.

Y lo malo es que el problema va mucho más allá. El ciclo del agua, ése tan necesario para la vida en la Tierra, ya está afectado. Desde el océano, las nubes, las montañas, los ríos, y por supuesto, hasta el vaso de agua que llenas del grifo, tienen ciertos grados de contaminación. 

Según un estudio de la organización periodística Orb Media, ocho de cada 10 muestras de agua potable recolectadas en 159 lugares del mundo (desde EE. UU. a Ecuador pasando por la India, Europa e Indonesia) contienen fibras de plástico microscópicas. Y lo más importante de todo: los científicos sospechan que las fibras plásticas detectadas en el agua del grifo podrían transferir sustancias tóxicas al cuerpo cuando son consumidas por los seres humanos.

Y si las partículas de plástico están en el agua de grifo, también pueden estar en muchos de los alimentos que comemos a diario, como el pan y la pasta o en las sopas.

El mundo produce cerca 300 millones de toneladas de plástico cada año. Más del 40% se usa una sola vez (a veces por menos de un minuto), y se desecha. Pero el plástico persiste en el medio ambiente durante siglos.

Vídeo relacionado:

¿Por qué consumen plástico estas diminutas criaturas marinas?

La contaminación del agua no solo del plástico

Pero la contaminación del agua también procede de otras sustancias tóxicas. Los pesticidas, herbicidas y fertilizantes de la agricultura intensiva se filtra en la tierra y terminan contaminando los acuíferos y ríos que finalmente llegan al mar. Los purines de las grandes explotaciones ganaderas (porcino y vacuno principalmente) también son altamente contaminantes, y al igual que los tintes utilizados en la industria textil, los químicos, los metales pesados, materiales radiactivos y ciertos productos para el hogar son hallados incluso en el interior de los organismos de los animales marinos.

(Relacionado: Esta isla deshabitada está cubierta por 38 millones de trozos de plástico. ¿Por qué?)

Para frenar la contaminación del agua es necesario poner en marcha algunas soluciones. En su estudio, la organización ecologista Greenpeace propone varias medidas.

La primera y más importante es reducir el consumo, algo que considera responsabilidad de todos. Pero en el caso de la contaminación por plásticos también propone prohibir el uso de microesferas de plástico, fomentar medidas basadas en la economía circular, evitar las bolsas de plástico de un solo uso utilizando bolsas de tela, cestas o carros y depositar los residuos plásticos en el contenedor adecuado, entre otras.

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