Uno de los mayores volcanes de Islandia podría estar preparándose para entrar en erupción

Los terremotos son un indicio de que se está acumulando presión en el volcán de Bárðarbunga, algo que podría provocar una erupción en el futuro.

Por Elaina Zachos
Publicado 3 nov 2017, 12:59 CET
Volcán Bárðarbunga
Una imagen aérea sacada el 14 de septiembre de 2014 muestra el volcán Bárðarbunga expulsando lava y humo en el sureste de Islandia. El Bárðarbunga es el segundo pico más alto de Islandia y se encuentra bajo el mayor glaciar de Europa, Vatnajöekull.
Fotografía de Bernard Meric, AFP, Getty

El estratovolcán Bárðarbunga, en Islandia, se vio sacudido por cuatro grandes terremotos a finales de octubre. Los temblores, de magnitudes 3,9, 3,2, 4,7 y 4,7, son una señal de que se está acumulando presión en la cámara de magma del volcán. «Está aumentando la presión en el sistema, eso seguro», afirma Sara Barsotti, coordinadora de riesgos volcánicos en la Icelandic Meterological Office. Esto finalmente conducirá a una erupción, pero Barsotti aclara que es difícil determinar cuándo podría ocurrir o la magnitud que tendrá.

Este volcán podría ser especialmente peligroso si entra en erupción, ya que se encuentra bajo el mayor casquete glaciar de Europa, Vatnajökull. Los volcanes que entran en erupción bajo el hielo pueden ser altamente explosivos y producir mucha ceniza fina. Cuando el volcán islandés Eyjafjallajökull entró en erupción en 2010, las nubes de ceniza que expulsó causaron estragos en el transporte aéreo de todo el mundo.

Los terremotos ocurren cuando las ondas de energía se mueven a través de algo sólido, según explica Ben Edwards, profesor de geología en el Dickinson College, en Pensilvania. Sin embargo, no significa necesariamente que vaya a explotar de inmediato. El Bárðarbunga, ubicado a 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar en el parque nacional de Vatnajökull, Islandia, es uno de los volcanes más grandes y activos de la isla.

«Cuando un volcán entra en erupción, podemos realizar un mejor seguimiento que cuando no está en erupción», afirma Edwards. «Tienes que esperar hasta que la naturaleza haga lo que quiere hacer».

Pese a que la ubicación remota de Bárðarbunga puede hacer que parezca inofensivo, una erupción podría tener efectos más allá de Islandia. La última erupción del volcán, que se desarrolló entre agosto de 2014 y febrero de 2015, fue la más grande en el país en 200 años y arrojó contaminación al aire de toda Europa occidental.

Una erupción inminente podría tener diversos efectos, dependiendo de la parte del sistema en la que ocurra. Un tercio del sistema volcánico está cubierto de hielo, según explica Barsotti. Las erupciones bajo el hielo pueden provocar explosiones al convertir grandes volúmenes de hielo en vapor y, cuando el magma llega a este vapor, explota formando partículas finas que pueden salir expulsadas hacia la atmósfera. Además, la lava de una erupción puede derretir el hielo y causar inundaciones, como la que provocó la erupción del Eyjafjallajökull.

¿Cuándo ocurrirá esta erupción? Según Barsotti, es difícil responder a la «pregunta del millón de dólares», pero las autoridades meteorológicas islandesas seguirán supervisando la situación. Según el Catálogo de volcanes islandeses, este sistema entra en erupción una vez cada 50 años, de media, y la última erupción comenzó en 2014.

Los inquietos volcanes de Islandia convierten a esta isla en un lugar perfecto para recopilar datos sobre toda clase de erupciones.  

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Más volcanes activos

Bárðarbunga no es el único volcán que acecha bajo el hielo. El geofísico Páll Einarsson, de la Universidad de Islandia, contó a Iceland Monitor en febrero de 2017 que cuatro de los volcanes de la isla mostraban un incremento de actividad y preparándose para entrar en erupción. Los otros tres son Katla, Hekla y Grímsvötn. De ellos, Katla se considera el más peligroso.

Cuando un volcán entra en erupción, la lava es el menor de los problemas para una comunidad, según explica Edwards. Lo más peligroso es la ceniza que sale despedida a la atmósfera, como descubrieron los viajeros aéreos tras la erupción del Eyjafjallajökull en 2010. En 1783, la erupción del Laki cubrió partes de Europa con ceniza tóxica y cambió los patrones del clima a nivel mundial durante varios años.

Como nación que se encuentra en la dorsal Mesoatlántica, Islandia no es ajena a la actividad volcánica. Cuando el Edfell entró en erupción en 1973, el país evacuó a unas 5.000 personas de la isla en un solo día. La erupción continuó durante seis meses y, finalmente, la mayoría de los residentes regresaron.

«Islandia está preparada», afirma Edwards. «Los islandeses están preparados».

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