Las compras del Black Friday perjudican al medio ambiente

Esto es lo que puedes hacer para contrarrestar los efectos medioambientales negativos de las compras masivas de este viernes lleno de descuentos.

Por Sarah Gibbens
Publicado 22 nov 2018, 12:01 CET
Black Friday
Consumidores en un cruce durante el Black Friday en Nueva York, el 27 de noviembre de 2015. La historia del Black Friday sigue la historia de la venta al por menor moderna y del consumo personal en los Estados Unidos, donde forma una mayor parte de la economía que en cualquier otro país industrializado.
Fotografía de Dina Litovsky, T​he New York Times, via Redux

En Estados Unidos, finales de noviembre es la época de rellenar el pavo, pero también de llenar las casas de regalos para las próximas fiestas navideñas.

El Servicio Postal de los Estados Unidos estima que entregará 15.000 millones de cartas y 900 millones de paquetes entre Acción de Gracias y Año Nuevo. Muchos de los artículos enviados procederán de una compra hecha durante el popular fin de semana posterior a Acción de Gracias.

El Black Friday o «Viernes Negro» es un día anual de compras con descuentos que tiene lugar el día después de Acción de Gracias. En los últimos años, este día especial se ha expandido a otros países, como España o Reino Unido. Cada vez más tiendas participan también en el «Ciberlunes», el lunes después de Acción de Gracias, en el que empiezan a aparecer rebajas de compras online por todo Internet.

Según un informe de consumo de la empresa de analítica Adobe, cinco de los días de mayor consumo del año tienen lugar entre el 21 y el 26 de noviembre.

«Para quienes no tienen poder adquisitivo, la capacidad de comprar algo que necesitan a un precio descontado es un beneficio, obviamente», afirma Nicholas Ashford, profesor de tecnología y política en el MIT, donde también enseña legislación medioambiental.

«Para quienes tienen más que suficiente, solo perpetúa la sociedad orientada al consumo, lo que tiene un efecto adverso sobre el medio ambiente», afirma.

Así afectan al medio ambiente nuestros hábitos de consumo durante los días de compra más ajetreados del año:

Cómo compras

Según una encuesta de consumidores publicada por Deloitte, el consumidor medio gastará un 20 por ciento más en 2018 que en 2017. El 57 por ciento de ese gasto se hará por Internet en lugar de en tiendas físicas, un cambio frente a años anteriores.

Cómo elijan los consumidores recibir sus compras por Internet afectará lo «verdes» que sean.

Un análisis del año pasado de Vox y el Laboratorio del Clima de la Universidad de California determinó que el envío en dos días, como el que se ofrece de forma gratuita a los miembros de Amazon Prime, dejó una huella de carbono mayor que opciones más lentas, como envíos en más de una semana. Eso se debe a que los envíos que llevan tus compras más rápido exigen contar con más camiones de diésel sobre el terreno y reducen la eficiencia de los sistemas de envíos.

«Antes, las empresas eran capaces de consolidar y optimizar su distribución. Ahora, como algunas ofrecen entregas muy rápidas, eso desintegra la consolidación», contó Miguel Jaller, del Instituto de Estudios del Transporte de la Universidad de California, Davis, a Vox.

Para contrarrestar parte de esta contaminación por carbono, algunas empresas como ordenadores Dell compran compensaciones de carbono en una región para contrarrestar el impacto negativo de la contaminación por carbono en otra región. Estas compensaciones pueden incluir proyectos que financian las energías renovables o promover la gestión forestal sostenible.

Un estudio del MIT descubrió que la huella de carbono de las compras por Internet era inferior al coste de carbono de las compras en tiendas físicas, pero la Universidad de California determinó que esa ventaja se perdía cuando los consumidores solicitaban envíos agilizados.

Qué compras

Una vez tu compra llega a casa, su composición y cómo la deseches contribuirán a sus efectos sobre el medio ambiente.

Productos electrónicos

  • Durante el Ciberlunes del año pasado, los artículos electrónicos fueron unas de las compras más habituales. Todos esos nuevos teléfonos, tabletas, cámaras y electrodomésticos acabarán convirtiéndose en residuos electrónicos. Los hallazgos de la ONU demuestran que solo se recicla el 20 por ciento de los residuos electrónicos y, cuando los productos electrónicos se tiran a los vertederos, pueden filtrar materiales tóxicos como plomo y mercurio al aire, el agua y el suelo, lo que supone un riesgo sanitario. Un estudio de 2013 determinó que los niños se enfrentan a un riesgo desproporcionado de desarrollar trastornos neurológicos o cognitivos si se exponen a los productos químicos de los residuos electrónicos.

Moda rápida

  • La ropa de fácil acceso y a precio de ganga puede ser un beneficio para los consumidores, pero un exceso puede perjudicar al medio ambiente, sobre todo cuando se compra y se vende rápidamente. Un estudio de la Ellen Macarthur Foundation estima que, cada segundo, se malgasta un camión lleno de textiles. Además de necesitar recursos para la fabricación y el procesamiento, y de producir emisiones de carbono, el material descartado empleado en la «moda rápida» suele contener microfibras de plástico que contaminan el océano.

Plástico

  • El plástico está por todas partes: se usa para fabricar de todo, desde juguetes hasta artículos domésticos, y envuelve muchos de los productos que compramos. Cada año se producen miles de millones de toneladas de plástico y el 91 por ciento de esa cantidad no se recicla. Gran parte de esta acaba en el océano, donde puede arrasar arrecifes y asfixiar a los animales salvajes.

Reducir el impacto

Aunque Ashford señala que nuestra cultura de consumo actual suele promover el derroche, pero podemos tomar medidas para reducir el coste de las compras para el medio ambiente.

Jarett Emert, director de inversiones del Carbon Fund, un grupo que gestiona proyectos de compensación de carbono, explica que las opciones que reducen la cantidad de coches y camiones sobre el terreno pueden tener un impacto positivo.

«Puede conseguirse, por ejemplo, pidiendo un envío agrupado cuando se compran varios artículos o reduciendo el número de viajes que haces cuando compras», afirma. El Carbon Fund también permite a los particulares comprar compensaciones de carbono.

Los grupos medioambientales como Greenpeace también instan a los consumidores a pensar a largo plazo al comprar algo. Comprar productos usados o hechos de materiales reciclados ayuda a reducir la utilización de recursos. Regalar experiencias o tiempo también puede servir como alternativa a los objetos físicos. También es recomendable llevar bolsas de la compra reutilizables para evitar las bolsas de plástico desechables y envolver los regalos con tela o papel reciclado.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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