Medio Ambiente

La desigualdad entre países desciende, pero el cambio climático está ralentizando el progreso

Las previsiones pintan un futuro difícil, pero un nuevo estudio sostiene que el cambio climático ya ha pasado una factura económica a muchos países. Martes, 23 Abril

Por Alejandra Borunda

Los científicos han sabido durante décadas que el cambio climático está modificando la parte física del planeta. Pero, según una nueva investigación, el calentamiento también ha tenido un impacto cuantificable en las economías, impulsando a unos países y perjudicando a otros.

La desigualdad entre países ha descendido en las últimas décadas. Pero entre 1961 y 2010, la brecha entre países se habría estrechado más de no ser por el cambio climático, según sostiene una nueva investigación publicada el lunes en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los autores sostienen que la diferencia entre los países más ricos y los más pobres del mundo es un 25 por ciento mayor de lo que sería en un mundo sin calentamiento global.

Hasta ahora, no teníamos una cifra que mostrara «cuánto ha impactado al crecimiento de los países el calentamiento global que ya ha ocurrido, y el daño que ya ha ocurrido», afirma Noah Diffenbaugh, autor del estudio y científico climático de la Universidad de Stanford. «Los países más responsables del calentamiento global difieren de los países que soportan la mayor parte del calentamiento global», afirma.

La zona de Ricitos de Oro

Economistas, expertos en desarrollo y líderes mundiales han advertido durante años que es probable que el cambio climático afecte más a los países pobres que a los ricos. La recuperación de desastres como los huracanes, las inundaciones o las sequías es más difícil cuando los recursos son escasos, y el calor afecta más cuando tanto humanos como cultivos están cerca del límite, el caso de muchos países en los trópicos, que son más sensibles al clima.

«Incluso sin esta sanción económica añadida, los lugares más pobres soportarían la mayor parte del cambio climático», afirma Amir Jina, experto en política medioambiental de la Universidad de Chicago.

Gran parte de la investigación sobre los impactos sociales y económicos del cambio climático tenía la vista puesta en el futuro, dentro de años, décadas o siglos. Pero en los últimos años, los científicos han empezado a calcular exactamente cuánto nos ha afectado ya el cambio climático. En 2017, por ejemplo, se determinó que el huracán Harvey había dejado un 15 por ciento más de lluvia de la que habría llovido en un mundo sin cambio climático.

Diffenbaugh y Marshall Burke, autores del nuevo estudio, se dieron cuenta de que podían aplicar este enfoque a las economías. Años antes, Burke y sus colegas habían demostrado que existe una relación importante entre la temperatura media anual de un país y su rendimiento económico. Lugares cuya temperatura rondaba los 13 grados Celsius (como China y Estados Unidos) presentan la mayor productividad económica del mundo. Cuanto más alejado estaba un país de ese pico, menos productivo era.

No importaba si un país era rico o pobre: el principio de Ricitos de Oro se mantenía. Los países más fríos no producían tanto. Tampoco lo hacían los países más cálidos y su penalización económica era aún mayor, sobre todo cuando las temperaturas medias superaban los 20 grados Celsius.

Aún se están desentrañando los motivos exactos de la existencia de esta relación y no existe un único factor que controle el efecto a nivel global. En algunos casos, las temperaturas más cálidas complican que la gente trabaje, y en otros podría afectar a la producción agrícola, entre otros efectos. Pero el patrón general es evidente.

Y sugería una pregunta obvia: conforme el clima se calentaba en las últimas décadas, ¿se han beneficiado económicamente los países más fríos? Y ¿estaban siendo sancionados los países más cálidos? ¿Qué porcentaje de la desigualdad entre países puede atribuirse al cambio climático?

¿Quién tiene la culpa del cambio climático? ¿Y quién paga el precio?

A nivel global, la desigualdad económica —la diferencia entre los países más pobres y los más ricos— se ha estrechado en las últimas décadas (según un cálculo, ha descendido casi un 15 por ciento entre 1975 y 2010). Pero lo que descubrieron Diffenbaugh y Burke fue que, entre 1961 y 2010, la brecha se habría estrechado casi un 25 por ciento más si el calentamiento global no hubiera sido un factor.

Este impacto era especialmente grave en países tropicales, que ya estaban en el extremo más cálido del espectro y eran mucho más sensibles al aumento del calor. Pero los investigadores también descubrieron algo más en los datos: muchos de los países de la zona de Ricitos de Oro templada, que ya tendían a ser más ricos, parecían haber obtenido pequeños beneficios económicos inexplicables debido al calentamiento. A medida que aumentaban las temperaturas de muchos de esos países, también lo hacía su productividad económica.

Solomon Hsiang, experto en clima y desarrollo en la Universidad de California, Berkeley, advierte que el estudio solo analiza la relación entre las medidas de temperatura y económicas, pero no profundiza para identificar razones subyacentes que podrían estar vinculadas. Según él, sin dichos vínculos directos y sin pensar en cómo podría afectar el calentamiento pasado en escalas temporales superiores (los autores se centraron en respuestas económicas inmediatas a la temperatura, en un periodo de un año), es prematuro afirmar que un país se haya beneficiado del cambio climático. De hecho, existen cada vez más pruebas de que el cambio climático perjudica a todos los países, tanto ricos como pobres, de forma que las pequeñas ventajas observadas en el estudio probablemente desaparezcan.

A pesar de esto, ¿cosechan esos mismos países los beneficios o, como mínimo, no sienten los efectos negativos? Son los que más han contribuido a provocar el calentamiento global.

De los 19 países con la mayor cantidad total de emisiones de CO2 en el periodo analizado, entre 1961 y 2010, 14 experimentaron un aumento económico gracias al calentamiento.

Frente a ellos, los 18 países con la menor cantidad total de emisiones por persona (menos de 10 toneladas por persona en total en el periodo transcurrido de 1961 a 2010 o lo mismo que emite un estadounidense medio en siete meses y medio en la actualidad) sufrieron golpes económicos de más de un 25 por ciento.

«Ya sabíamos que los países más vulnerables al cambio climático no contribuían mucho a las emisiones que provocaban ese mismo cambio climático», afirma Celine Guivarch, experta en cambio climático y política del Centro Internacional de Investigación sobre Medio ambiente y Desarrollo (CIRED, por sus siglas en francés) en París. «Ahora también tenemos la cantidad. Esto tiene profundas implicaciones de justicia entre los países en el futuro».

Los países vulnerables al clima han insistido en esto durante las negociaciones climáticas. Durante los debates previos al Acuerdo de París, en 2015, los delegados indios presionaron a favor de «indemnizaciones climáticas» por parte de los países ricos responsables de la mayor parte de las emisiones de CO2 que han calentado el planeta. Y la coalición de países isleños dirigida por las islas Marshall luchó duramente para hacer que las naciones más ricas y menos amenazadas intentaran mantener el calentamiento por debajo de 1,5 grados Celsius para 2100 y no el objetivo de 2 grados Celsius que había dominado la primera parte de las negociaciones.

Diffenbaugh no deja de señalar que es probable que el cambio climático pase factura en todas partes y a todos, sobre todo con el empeoramiento de sus efectos. También insiste en que su análisis no aborda explícitamente el coste de los desastres, la adaptación y la mitigación, ni muchos factores más que podrían reducir los beneficios económicos en el futuro.

Pero el patrón revelado por la investigación, según J. Timmons Roberts, experto en política medioambiental de la Universidad de Brown, pone de relevancia lo difícil que será desarrollar una respuesta equitativa a la crisis climática actual.

«Es casi el peor plan posible para intentar resolver el problema, tener un grupo que ya es rico y poderoso y que obtiene beneficios de este efecto, mientras los pobres que ya lo sufren lo sufren todavía más».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.