Medio Ambiente

Los icebergs pueden ser de color verde esmeralda y ahora sabemos por qué

Los icebergs de color jade de la Antártida han fascinado a la gente durante décadas. Pero para descubrir de dónde sacan su tonalidad se han necesitado tiempo y un poco de suerte.Tuesday, April 2, 2019

Por Robin George Andrews
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Los icebergs, que vemos en imágenes asombrosas de los polos terrestres, son casi siempre objetos de color azul blanquecino. Pero como un artista dispuesto a experimentar con todos los recursos de los que dispone, la naturaleza también es capaz de crear icebergs verdes que solo se encuentran en la Antártida.

Aunque la literatura científica está plagada de informes de estos bloques de hielo de color esmeralda que se remontan a hace más de un siglo, nadie había podido explicar su procedencia. Ahora, un equipo de investigadores podría haber resuelto el misterio.

Según su estudio, esta tonalidad inusual parece ser una combinación de dos procesos diferentes. Primero deben formarse icebergs sin burbujas en las bases de plataformas de hielo que sobresalen en el océano Antártico. Al mismo tiempo, debe llegar hasta ellos el polvo glacial de color amarillo rojizo procedente del lecho rocoso de la Antártida

«Es como la versión de la Antártida de mezclar pintura azul y amarilla para conseguir pintura verde», afirma James Lea, glaciólogo de la Universidad de Liverpool que no participó en la investigación.

Hielo marino

Según Steve Warren, profesor emérito de la Universidad de Washington y amante de la Antártida, muchos periodistas estadounidenses se refieren a estas curiosidades como «icebergs esmeralda». Es posible que recuerden el poema de 1798 La rima del anciano marinero, en el que Samuel Taylor describe a un marinero de la Antártida que ve «hielo de la altura del mástil llegaba flotando verde como esmeralda». Los científicos que avistan estas rarezas en las aguas de la Antártida los denominan «jade bergs» o «icebergs jade».

Le pongan el nombre que le pongan, los científicos sabían que el color debía estar relacionado con sus propiedades físicas y químicas. El hielo glacial tiende a presentar un tono azul porque absorbe las longitudes de ondas de luz más rojas y largas, y permite que las longitudes azules más cortas lleguen hasta nuestros ojos.

Pero si el hielo contiene burbujas de aire, la luz que lo atraviesa se ve obligada a cambiar de dirección constantemente, de ahí que tenga más probabilidades de reaparecer en la superficie tras un breve viaje. Esto reduce la absorción y provoca un efecto blanqueador. Sin embargo, en algunas partes de la Antártida, el hielo está tan comprimido que carece de burbujas. Esto crea una ruta más larga por el hielo de forma que, para tus ojos, parece increíblemente transparente y azul.

Según muchos testimonios, los icebergs verdes también parecen ser muy traslúcidos. Esto sugirió a los investigadores que carecían de burbujas, lo que les dio una pista de su origen.

Aunque el deshielo es una preocupación más importante, a veces el agua de mar puede congelarse sobre el vientre de las plataformas de hielo de la Antártida. Esto genera una capa gruesa de lo que se conoce como hielo marino. A diferencia del hielo que atrapa aire en la superficie, el hielo marino se forma bajo mayores presiones donde el aire es más soluble y, como consecuencia, suele carecer de burbujas.

Por lo tanto, estos icebergs transparentes y verdes se habrían forjado a partir de hielo marino. Esto se confirmó en los años 80, gracias a los testigos extraídos por Warren y sus colegas de la barrera de hielo Amery, en la Antártida Oriental. Sin embargo, el color verde seguía siendo un misterio.

Reabrir un caso sin resolver

El equipo de Warren sospechaba que el culpable era el carbono orgánico disuelto, los restos microscópicos de vida marina. Este material es amarillento y mezclarlo con hielo de color azul generaría un tono verdoso. Entonces, no fueron capaces de calcular el carbono orgánico disuelto en los testigos, pero emplearon técnicas para hacerlo fluorescente y confirmar su existencia.

Por aquel entonces, se informó mucho sobre los resultados de su estudio de 1993, pero la vuelta de honor fue corta. En 1996, durante el segundo viaje de Warren al hielo marino con el Programa Antártico Australiano, su equipo encontró mucho más hielo marino verde. En esa ocasión, pudieron tomar muestras del carbono orgánico disuelto y determinaron que las cantidades del hielo marino azul y verde no solo eran similares, sino que también eran demasiado pequeñas para influir en el color aparente.

“Este estudio sugiere que la creación de esta flota esmeralda rica en hierro «podría aportar un festín para las algas que anhelan este nutriente esencial para sobrevivir».”

por JAMES LEA, UNIVERSIDAD DE LIVERPOOL

«No estábamos seguros de qué hacer con esta información y no teníamos material suficiente para volver a comprobar los análisis», afirma Warren. «Así que no publicamos nada».

Entonces, en 2016, un estudio dirigido por Laura Herraiz-Borreguero, oceanógrafa física entonces en la Universidad de Tasmania y actualmente en la Universidad de Southampton, descubrió por casualidad la pieza del puzle que faltaba. El hielo marino del interior de varios testigos de la barrera de hielo Amery contenía hasta 500 veces más compuestos de hierro que el hielo glacial sobre él.

Los óxidos de hierro son un componente habitual de suelos y rocas, y su investigación sugiere que se está erosionando conforme el hielo fluye inevitablemente sobre el lecho rocoso de la Antártida Oriental. El sedimento en polvo resultante, denominado harina glacial, ha conseguido llegar hasta el mar, donde la sustancia de color óxido a veces se congela en la base de las plataformas de hielo y se queda incrustada en el hielo marino que, en última instancia, se desprende y forma icebergs. Mientras ocurre esto, los óxidos de hierro tienden a adoptar un color rojo amarillento.

«El hielo elimina la luz roja y los óxidos de hierro eliminan la luz azul, así que el verde es lo único que puede salir en forma de luz solar refractada que emerge del iceberg», explica Warren.

En su reciente estudio, publicado en Journal of Geophysical Research: Oceans, su equipo calculó cuánto hierro sería necesario para cambiar el color del hielo de azul a verde y determinaron que la cantidad presente en el hielo marino de Amery era suficiente.

Artistas del océano Antártico

Aunque se trata de pruebas indirectas y se necesitan más trabajos de campo para apuntalar este modelo, Lea cree que este mecanismo «es una idea muy clara que explica las observaciones disponibles».

Lea añade que esta cinta transportadora de icebergs verdes tiene consecuencias importantes para el medio ambiente. En los últimos años, las fronteras los glaciares pasan de estar sobre lecho rocoso a flotar en el mar se han ido retirando por la Antártida. Esta migración puede hacer que las plataformas de hielo frente a ellos se desestabilicen y se fragmenten, pudiendo llegar a desatar ejércitos de icebergs de jade.

Aunque, por desgracia, esto permite que el hielo terrestre tras ellos caiga al mar y contribuya al aumento del nivel del mar, el estudio sugiere que la creación de esta flota esmeralda abundante en hierro «podría aportar un festín para las algas que anhelan este nutriente esencial para sobrevivir», afirma.

En otras palabras, las algas cerca de la barrera de hielo Amery podrían contar con el mejor servicio de «comida a domicilio» de todo el océano Antártico.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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