La noche de San Juan amanece un año más entre toneladas de basura

La esperada noche de San Juan muestra una vez más su otra cara: el impacto medioambiental de que nuestras playas amanezcan cubiertas de basura. lunes, 24 de junio de 2019

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic
Uno de los monumentos de la celebración de las hogueras de San Juan arde frente al ayuntamiento.
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El solsticio de verano tiene la costumbre de traer de la mano una noche de celebración en todo el hemisferio norte: la noche de las hogueras de San Juan. En la medianoche del 23 al 24 de junio, día del nacimiento de San Juan Bautista, comienza a arder el fuego en las hogueras a las orillas del mar.

Desde tiempos inmemoriales, la tradición pagana encendía miles de hogueras en la noche del solsticio de verano, el día 21, para mandar fuerza al sol en su paso hacia los días cada vez más cortos y su menor presencia en el firmamento. La razón por la que actualmente se celebra el día 24 es porque el cristianismo adaptó la tradición pagana a su calendario, para llevarla hasta el nacimiento de San Juan Bautista.

La noche de las hogueras nació como un día mágico, en el que el fuego trataba de espantar a los malos espíritus y romper con lo malo del año. De la quema de antiguos enseres ha llegado hasta nuestros días el quemar, deshacerse, de los malos momentos y pedir deseos, ya sea saltando las hogueras o bañándose en el mar.

La noche del solsticio se celebra ligada al fuego a lo largo de toda la geografía, pero sus tradiciones cambian según la localidad donde se celebre, ya que en aquellas de tradición celta, la noite meiga también se vincula al agua. En otros lugares de levante, como Cataluña, la pirotecnia adquiere el protagonismo. Pero es en Alicante donde alcanza su punto culmen con la quema de los monumentos creados especialmente para esa noche mágica.  Mientras, el hemisferio sur celebra la fiesta del dios Sol inca, Inti Raymi, que da la bienvenida al invierno con fiestas en la naturaleza, ya sea playa o montaña.

Otro año más, la misma imagen desoladora

La popularización de la noche de San Juan ha ido adquiriendo un tono menos mágico debido a los cientos de toneladas de basura y plásticos con los que, cada año, amanecen nuestras playas y cuyo impacto medioambiental copa los titulares de los medios.

Tan solo en Barcelona, veinte toneladas de basura han sido recogidas esta madrugada. Pero la plaga se extiende a decenas de ciudades como A Coruña, Valladolid, Málaga, Cádiz y, sobre todo, Alicante. A lo largo y ancho de nuestra geografía, la basura es un año más la protagonista de esta noche, a pesar de los esfuerzos de los servicios de limpieza, que incluso reparten bolsas de basura a todos aquellos que llegan a las playas durante la noche.

Sin embargo, varios son los municipios que anuncian que este año el nivel de basura ha sido menor que el de años anteriores. Los mensajes de concienciación bullen cada año en las redes sociales llamando a la acción y, tras la esperada noche, llega el aluvión de críticas por la estampa dejada en las playas.

¿Mareas vivas y redes sociales?

El hashtag #SanJuan viene hoy acompañado de la palabra basura e imágenes dantescas de las playas de nuestra geografía. Iniciativas como #SanJuanYoRecojo o #CuidaTusPlayas se alzan pidiendo a todo aquel que quiera disfrutar de esta noche que recoja su basura antes de abandonar la playa.

A raíz del reciente Día Mundial de los Océanos, la ONU recordó que ya son alrededor de 13 millones de toneladas de plástico las que se filtran en los océanos cada año. Y es que al impacto medioambiental que ya de por sí tiene dejar las orillas repletas de basura, se suma el hecho de que esta fecha del calendario coincide a menudo con mareas vivas en diferentes puntos de la península, lo que quiere decir que la rápida subida de la marea arrastra mar adentro toda la basura antes de que los servicios de limpieza hayan podido acudir a recogerla.

Entre las recomendaciones para que esta fiesta no se convierta en una horrible huella medioambiental, diversas organizaciones piden eliminar el plástico de aquellos objetos que llevamos hasta las playas y sustituirlo por bolsas o envases de cartón o biodegradables, como ya han puesto en marcha iniciativas que ofrecían estas bolsas. Con especial ahínco en los plásticos y las colillas de los cigarros, las organizaciones medioambientales piden que los residuos, en caso de no poder ser evitados, se reciclen convenientemente para que esta fiesta de la naturaleza no se convierta en una huella más de nuestro impacto sobre el planeta.

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