Las especies invasoras amenazan la Antártida por el cambio climático

Investigadores españoles han descubierto diferentes especies de mosquitos que, debido al calentamiento global, sobreviven en este gélido continente. Los mejillones y los cangrejos podrían ser los siguientes colonizadores.

Wednesday, January 22, 2020,
Por Cristina Crespo Garay - National Geographic
Vista aérea del campamento del glaciar Shackleton
Vista aérea del campamento del glaciar Shackleton, la base de operaciones de los investigadores durante la temporada de diciembre de 2017 y enero de 2018. El campamento se construyó y reconstruyó en varias ocasiones en la historia del programa antártico estadounidense.
Fotografía de Danny Uhlmann

Las extremas condiciones de vida de la Antártida y el aislamiento de sus territorios ya no suponen barrera alguna para las especies que, tras las consecuencias del calentamiento global, colonizan los ecosistemas más inhóspitos del planeta, tambaleando el desequilibrado mapa de la biodiversidad.

Cientos de miles de los diminutos mosquitos de las especies Eretmoptera murphyi y Trichocera maculipennis habitan ya cada metro cuadrado de la isla de Sygny, Orcadas, al sur del Atlántico, según recoge un nuevo informe realizado por un grupo de científicos españoles y publicado en la revista Journal of Biogeography.

Tras más de 60 años habitando la Antártida, este insecto se expande a una velocidad preocupante y, debido a la poca densidad de especies competidoras que pueden sobrevivir a estas gélidas condiciones, el diminuto mosquito plaga cada centímetro que conquista.

Una invasión en cascada

Con la ayuda de científicos australianos y británicos, investigadores españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Rey Juan Carlos llevan a cabo una investigación sobre los factores que facilitan su expansión para facilitar acciones que contengan la plaga.

La actividad humana está permitiendo que algunas especies alcancen territorios inhóspitos y, mientras, el avance del cambio climático facilita su supervivencia en ecosistemas que, por sus duras condiciones, hasta hace pocos años hubieran sido mortales. Las transformaciones del ecosistema suponen un giro vertiginoso en la biodiversidad, provocando cambios que, debido a su ritmo, son difíciles de perseguir por la ciencia.

“La región de la Península Antártica es, con mucho, la parte más concurrida y visitada de la Antártida debido al creciente turismo y las actividades de investigación científica”, afirma en un comunicado el Dr. Kevin Hughes, investigador ambiental en el British Antarctic Survey (BAS).

El mayor reto de los científicos españoles se deriva precisamente del diminuto tamaño de estos mosquitos, que dificulta su captura y obliga a la utilización de fórmulas que ponen aún más en peligro el equilibrio del ecosistema.

Este territorio se rige por consenso por un consorcio internacional de naciones a través del Sistema del Tratado Antártico. Las naciones adheridas operan programas científicos y controlan el turismo y la pesca en la Antártida, responsables de mantener los altos estándares ambientales que necesita la región.

Mejillones, cangrejos y malas hierbas

En esta línea, otro estudio de la British Antarctic Survey,  publicado la pasada semana en la revista científica Global Change Biology alerta sobre las especies no nativas con mayor probabilidad de invadir la península Antártica durante los próximos diez años.

“Las especies no nativas pueden transportarse a la Antártida por muchos medios diferentes”, explica Hughes. “Los visitantes pueden llevar semillas y tierra no estéril unida a su ropa y calzado. La carga importada, los vehículos y los suministros de alimentos frescos pueden ocultar especies, incluidos insectos, plantas e incluso ratas y ratones. Las especies marinas presentan un problema particular, ya que pueden transportarse pegadas a los cascos de los barcos. Pueden ser muy difíciles de eliminar una vez establecidos”.

Incluido en el top de la lista de especies invasoras con más probabilidad de llegar a la Península Antártica en la próxima década se encuentra incluso el mejillón mediterráneo, junto al chileno, la pizca, el cangrejo aplanado, el cangrejo de costa europea, el gusano pergamino o varias especies de algas asiáticas.

Garantizando la bioseguridad en el turismo y la ciencia

"Los invertebrados marinos, como los mejillones y los cangrejos, encabezan la lista de especies consideradas con mayor probabilidad de invadir la región de la Península Antártica”, explica el biólogo marino y coautor de BAS, Dr. David Barnes. “Pero también se identificaron plantas con flores como las malas hierbas (por ejemplo, Leptinella scariosa), así como ácaros y colémbolos. Sabemos que los mejillones pueden sobrevivir en aguas polares y pueden propagarse fácilmente, y cuando se establecen, pueden dominar la vida sofocando a los animales marinos nativos que viven en el fondo del mar".

Los expertos afirman que, dentro de las islas subantárticas, algunas como Marion Island y Georgia del Sur ya han sido invadidas por ratas, ratones y otros vertebrados. Sin embargo, no esperan que esto suceda a corto plazo en la Península.

La profesora Helen Roy, ecóloga del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido, afirma que creen que las condiciones en la región de la Península Antártica “seguirán siendo demasiado extremas para permitir que los roedores colonicen afuera. Sin embargo, las ratas y los ratones podrían sobrevivir al esconderse dentro de los edificios de las estaciones de investigación, por lo que todos deben estar atentos a los excrementos y las marcas de roer".

Debido al aumento de la cantidad de científicos y turistas que llegan a la Península Antártica, es fundamental que los países del Sistema del Tratado Antártico implanten un sistema de control integral que garantice la bioseguridad. “Solo así podremos reducir los riesgos y proteger a estas asombrosas pero vulnerables comunidades antárticas de la amenaza de especies invasoras no nativas”, concluye Roy.

Seguir leyendo