El impacto de la contaminación lumínica en la fauna y la flora de España

El aumento de enfermedades, cambios en las migraciones de las aves o el desequilibrio en los ciclos de los árboles forman parte de la inmensa huella que deja a su paso la luz artificial a medida que destierra la noche dentro y fuera de nuestras ciudades.

Publicado 12 ene 2022 10:03 CET, Actualizado 12 ene 2022 16:10 CET
Racetrack Playa, Valle de la Muerte

La contaminación lumínica de las ciudades invade las zonas rurales. Aquí, en la fotografía que sacó Mehmedinović de Racetrack Playa en el Valle de la Muerte, el resplandor de la derecha procede de Las Vegas, a más de 320 kilómetros.

Fotografía de HARUN MEHMEDINOVIĆ

Desde hace milenios, las estrellas del cielo al anochecer han sido una de las mayores fuentes de inspiración, progreso y orientación para la humanidad. El estudio de los ciclos naturales de la Tierra y de los fenómenos celestes ha demostrado que son una fuente de equilibrio perfecto en nuestros ecosistemas y nos ha conducido al progreso tecnológico.

Sin embargo, el impacto antropogénico de esta evolución está teniendo consecuencias en el medio ambiente cuyo alcance aún es desconocido. Entre ellas, la luz artificial ha quebrado uno de los ciclos más básicos de nuestra existencia, el pilar de la vida en la Tierra: el día y la noche.

"Sin darnos cuenta estamos dejando desprotegido de forma continua el 50 por ciento del planeta: aquella parte en la que es de noche, ya que la esencia de los ecosistemas durante la noche se basa en esa oscuridad", afirma el astrofísico Alejandro Sánchez de Miguel. "Además, se sabe que la contaminación lumínica afecta a un porcentaje mucho mayor de especies, no solo el 50 por ciento, debido a que hay mucha más actividad nocturna que diurna. Por tanto, estamos hablando de algo muy crítico".

La contaminación lumínica de las grandes urbes llega a cientos de kilómetros de la propia ciudad. Por tanto, aunque la referencia que tenemos afirma que el 26,5 por ciento de la superficie terrestre está iluminada, realmente este dato es la punta del iceberg, según afirma el experto. "Ese porcentaje es el que está iluminado de manera directa, es decir, las zonas en las que hemos destruido por completo la noche, pero la luz viaja hasta muchísima más distancia. Aún no sabemos realmente hasta dónde llega esta mancha ni sus consecuencias".

Contaminación lumínica 101
Desde la invención de la bombilla hace 150 años, la luz artificial ha iluminado hogares, calles y cielos, pero con consecuencias imprevistas. Descubre los principales tipos de contaminación lumínica, cómo afectan a la salud humana y cómo el brillo de la luz artificial podría seguir aumentando en el mundo.

Las aves han sobrevolado continentes enteros siguiendo rutas milenarias, sin desviarse ni un ápice del camino a través de paisajes a menudo hostiles. Sin embargo, los últimos años han desvelado cómo afectan las luces artificiales a la orientación de los animales de manera drástica, sobre todo en grandes corredores migratorios como el Estrecho de Gibraltar.

Las migraciones de las aves

Las aves migratorias se ven atraídas por luces que están a 250 kilómetros, pero aún no sabemos a cuánta distancia pueden afectar. Esto implica que casi toda la península ibérica está iluminada, puesto que no hay espacios de tal magnitud sin ciudades. "No podemos hablar de ningún lugar de la península donde no haya contaminación lumínica".

(Relacionado: España, uno de los principales corredores migratorios del mundo por su ubicación geográfica)

El proyecto Horizontes Perdidos trata de mapear la contaminación lumínica desde las montañas para vislumbrar que en los horizontes no hay lugares a los que no alcance la luz. "Hemos eliminado la oscuridad de la península ibérica y de una gran parte del planeta", afirma el astrofísico.

La contaminación lumínica no tiene fronteras. Por tanto, la iluminación de lugares como Tánger o Algeciras es responsable de contaminar uno de los pasos ecológicos más importantes del mundo, por donde pasan miles de millones de aves migratorias, el Estrecho de Gibraltar.

"Se sabe que las rutas pasan por las zonas más contaminadas lumínicamente del mundo, y uno de los casos más impactantes al respecto es el del Memorial del 11 de septiembre, que produce millones de muertes de pájaros cada año", afirma el experto. "A pesar de que su iluminación solo es un día al año, al coincidir con la época de la migración, atrae a millones de pájaros que mueren exhaustos".

El impacto sobre los predadores

Uno de los problemas a los que se enfrenta el conocimiento de las consecuencias de la contaminación lumínica es el desconocimiento de los ecosistemas nocturnos, de los que aún tenemos un conocimiento mucho menor que sobre los diurnos, ya que el ser humano es diurno y porque técnicamente es un procedimiento más fácil.

Sin embargo, desde hace años se sabe y se investiga el impacto que tienen incluso niveles de iluminación muy bajos en los comportamientos predadores de los animales en la naturaleza.

"Durante la Segunda Guerra Mundial, los submarinos alemanes no necesitaron luces, ni radares para hundir los cargueros enemigos, porque la silueta de los barcos se veía contrastada con las luces de la ciudad. Esto mismo les ocurre a los lobos, los leones o los cazadores nocturnos, animales que de por sí ya cazan muchísimo mejor simplemente con la luz de la luna llena", explica Sánchez de Miguel.

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La polinización y los insectos

Los seres humanos llevamos mucho tiempo utilizando trampas de luz para atraer a mosquitos y otro tipo de animales, por lo que conocemos de sobra su gran impacto en su comportamiento. "Por ejemplo, las polillas o las abejas son insectos a los que la contaminación lumínica les afecta mucho y entre estos impactos, se ve muy comprometido el proceso de polinización", afirma Sánchez de Miguel.

Cuando iluminamos artificialmente nuestro entornos, no solamnete se ve afectada la polinización nocturna, sino también la diurna. Hay dos mecanismos que tratan de explicar esta relación: en primer lugar, el hecho de que un año no se polinicen tantas flores provocará que al año siguiente haya menos y, por tanto, las especies diurnas también se verán afectadas. En segundo lugar, el hecho de que muchas especies no son puramente diurnas, sino también crepusculares.

Otro impacto paradójico de la relación entre la luz artificial y el comportamiento de los insectos reside en los estudios que demuestran que los lugares donde abundan las enfermedades como la fiebre del Nilo, Zika o malaria, transmitidas por insectos diurnos, disparan sus casos al poner iluminación nocturna permanente. "En España, tenemos el caso del mosquito tigre que tiene la capacidad de transmitir estas enfermedades y la iluminación no ayuda a eliminar este riesgo".

Los árboles predicen ya el futuro del cambio climático

Un estudio de noviembre de 2021 sobre la capacidad termorreguladora de los árboles en las ciudades europeas confirmó que las especies vegetales están experimentando los efectos de un aumento de temperatura de 4 grados por encima de los niveles preindustriales.

Los árboles gestionan sus ciclos con dos mecanismos: temperatura y luz. Por un lado, la temperatura aumenta debido al cambio climático y al efecto "isla de calor" que se da en las ciudades, amplificado por el exceso de luz artificial de las ciudades produce un efecto multiplicador de las consecuencias.

"Hay una gran preocupación respecto a este tema, porque muchos animales dependen de la sincronización entre la naturaleza y ellos mismos, pero si las plantas florecen dos semanas antes por la luz, la isla de calor y el cambio climático, pero ellos solo sienten la temperatura, puede haber un gran desajuste que provoque también una menor polinización", explica el experto.

Fenómenos climatológicos como la nevada que trajo consigo Filomena al interior peninsular el año pasado amplían también sus consecuencias debido a estos desajustes. "Si los árboles no han perdido las hojas debido a la luz, la helada les afecta mucho más, porque no tener hojas o flores es un mecanismo de defensa de las plantas a las bajas temperaturas. Los problemas de caídas de ramas que llevamos teniendo años en Madrid también son en parte por la contaminación lumínica", explica.

El diseño de la luminaria en las ciudades

"Los niveles de iluminación que estamos poniendo en las ciudades no tienen ninguna base científica, los datos nos dicen que un lux para los peatones sería suficiente". Para hacerse una idea por comparación, la luz de la luna llena es 0,5 lux (unidad de iluminancia del sistema internacional), y el mínimo legal en España son 7,5 lux. "Llevamos más de 40 años haciendo investigaciones y la relación entre seguridad e iluminación es inexistente, es únicamente parte de nuestro instinto como seres diurnos", afirma el astrofísico.

(Relacionado: Smart cities: ¿Podrán afrontar nuestras ciudades los grandes retos de este siglo?)

En el caso de Madrid, la nueva iluminación que se está instalando no está teniendo en cuenta sus efectos adversos. "Se ha cambiado la Gran Vía hace dos días y se ha puesto de nuevo la iluminación a la altura de la copa de los árboles", denuncia el experto.

Al caminar por la calle Princesa, aún se puede observar la luminaria antigua y la nueva en un espacio de apenas diez metros. "La iluminación que se está instalando es mucho más blanca que el antiguo alumbrado anaranjado que se ha utilizado a lo largo de la historia, aunque se sabe que la luz azul tiene un impacto muchísimo mayor en el medio ambiente".

Por ejemplo, la fotosíntesis de las plantas se produce sobre todo en el azul y en el rojo, el deslumbramiento de especies como los murciélagos es mucho mayor en el blanco, como ocurre con el ser humano. "La temperatura de color que utilizamos ahora con los LED es antinatural, no había existido nunca antes en la historia".

Devolviendo la oscuridad al cielo

El pasado octubre de 2020, a petición de la Comisión sobre la Utilización del Espacio Exterior con Fines Pacíficos (COPUOS), la Oficina de Asuntos del Espacio Exterior de la ONU, la Unión Astronómica Internacional (IAU) y el Gobierno de España, se organizó la conferencia Cielos oscuros y tranquilos para la ciencia y la sociedad que llevó a la realización de un primer informe en enero de 2021.

Las recomendaciones de este informe llevaron a la realización de otra conferencia organizada por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en Santa Cruz de La Palma, Islas Canarias, de donde surgió un nuevo informe con recomendaciones para atajar los problemas que ocasiona el exceso de luz cada vez mayor en las ciudades y pueblos del mundo entero. 

"La solución es muy sencilla, tenemos los medios y la tecnología necesaria para disminuir drásticamente la contaminación lumínica sin afectar a la vida en las ciudades, como ya se he hecho en Madrid, que disminuyó un 50 por ciento su intensidad en 2014. Podría ser un ejemplo para otras ciudades, pero primero es necesario medir correctamente la contaminación para, después, poder reducirla", concluye el experto.

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