Los mejores viajes para el otoño de 2018

Tiempo más agradable, menos gente y festivales inolvidables: estos lugares son los mejores destinos donde vivir aventuras otoñales.viernes, 21 de septiembre de 2018

Por Caitlin Etherton - National Geographic

Ah, el otoño. El moreno playero se desvanece, los días son fríos y nublados, vuelven las bufandas y las botas, y pronto empezamos a buscar un lugar soleado. Para ayudarte en esta transición, te proponemos diez destinos hermosos con los que te enamorarás del otoño. 

Botsuana

¿Harto del calor del verano? Los leones de Botsuana también están sedientos. Y el mejor momento para verlos en el delta del Okavango es de septiembre a octubre, cuando las manadas se reúnen en hábitats de marismas en busca de un trago fresco. En los safaris de otoño al mayor delta interior del mundo podrás observar búfalos, antílopes, hipopótamos y elefantes sedientos. Después, refréscate en las cataratas Victoria, las más grandes del mundo con más de un kilómetro de ancho. Si planificas tu visita durante las lunas llenas del 25 de septiembre, el 24 de octubre o el 23 de noviembre, podrás ver el raro arcoíris lunar de otoño, un fenómeno que solo ocurre en las cataratas más potentes (y con menos contaminación lumínica) del mundo.

Patagonia

La primavera de la Patagonia, de septiembre a noviembre, es una estación menos concurrida, con días cálidos y noches frescas en las que podrás contemplar los Andes nevados desde la piscina climatizada interior de Tierra Patagonia. Este hotel y spa chileno, uno de los «Unique Lodges» de National Geographic, es famoso por sus experiencias únicas (montar a caballo, asados, kayak en glaciares, senderismo por Torres del Paine), sus iniciativas de sostenibilidad (luces LED, jardinería, reforestación) y su impresionante arquitectura (obra del arquitecto chileno Cazú Zegers, que se inspiró en el viento). Estés en el hotel o de excursión, mantente alerta: quizá veas armadillos, pumas, guanacos y ñandúes autóctonos.

Barcelona

Las fiestas de La Mercè, celebradas a finales de septiembre, son el mayor festival callejero de Barcelona, ahora en su 116º año. No te puedes perder los gigantes y los castells humanos, pero el punto álgido del festival es el correfoc. Más de 80.000 fuegos artificiales se encienden entre demonios, dragones y bestias que desfilan por la Via Laietana. Cuando las calles sean demasiado salvajes, desplázate una manzana para disfrutar del restaurante panorámico sin plásticos del hotel Barcelona EDITION. Este hotel acristalado con espejos abrió sus puertas este mismo septiembre y está a solo cinco minutos a pie de Els Quatre Gats, el Palau Güell de Gaudí y el Museo Picasso, que cuenta con más de 4.000 obras originales del artista, como bocetos, cerámica y cuadros del Periodo Azul.

Malaui

En septiembre, 80 artistas diferentes cantarán en las arenas de Leopard Bay durante el festival de tres días Lake of Stars, en el lago Malaui. El festival, que genera aproximadamente 1,7 millones de euros para la economía de Malaui, trae a invitados locales e internacionales con música que abarca del folk de Malaui al grupo de música electrónica Major Lazer (cabeza de cartel de este año). Cuando el evento finaliza, la madera de los escenarios y del festival se recicla para elaborar mesas para escuelas locales. Hay más actividades en la zona: buceo en agua dulce, safaris de los cinco grandes de África en reservas locales de fauna silvestre y el área de arte rupestre de Chongoni, de la Edad de Piedra. La acampada (y el glamping) están muy recomendados.

Túnez

 

Túnez es un destino otoñal radiante para cualquier tipo de viajero. El agua del mar todavía está lo bastante caliente como para practicar kitesurf en la bohemia isla de Yerba, abundante en historia. Con temperaturas frescas, podrás disfrutar de agradables tours por los antiguos yacimientos arqueológicos del país, como las enormes ruinas del anfiteatro romano del siglo III en El Jem. En la medina de Túnez, los compradores pasan frente a abalorios de plata y lámparas coloridas. Los amantes de la naturaleza acuden al parque nacional de Ichkeul, uno de los ocho lugares Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, que alberga una gran cantidad de fauna, como cigüeñas, caballitos de mar y flamencos rosas migratorios. Y los ciclistas pueden atravesar bosques de alcornoques en la exuberante región montañosa de Khroumirie.

Berlín

Ninguna ciudad celebra festivales como la llamativa capital pirotécnica de Alemania. Por suerte para ti, puedes visitar los dos festivales principales de la lista en una sola visita y, además, la entrada es gratis: El Festival de las Luces de Berlín (del 5 al 14 de octubre) se solapa a la perfección con la Oktoberfest de la ciudad. Disfruta de un paseo nocturno en barco, globo o electrocarruaje para contemplar las luces y los vídeos dinámicos que iluminan cada rincón de las más de 70 ubicaciones, como la puerta de Brandemburgo y la catedral de Berlín. Tras una noche observando el espectáculo lumínico, celebra la Oktoberfest con bandas de música en directo, yodel tradicional y coches de choque. Después, disfruta de pretzeles y cerveza en una mesa de picnic del Café am Neuen See, una encantadora parada final. Prost!

Japón

Los japoneses llevan más de mil años perfeccionando el sake, y en el festival Saijō Sake, celebrado cada año durante la segunda semana de octubre, puedes probar más de mil tipos diferentes. A solo 85 kilómetros al sureste de Hiroshima, el festival celebra la temporada de elaboración de vino de arroz con visitas a destilerías, pubs izakaya pop-up, jarras de sake, música en directo y baile. Deja tiempo para disfrutar de un ryokan tradicional, hacer senderismo por el cercano monte Ishizuchi, disfrutar del hermoso follaje otoñal o quedarte al festival de Danjiri en Saijō, a mediados de octubre, para observar más de cien linternas encendidas flotando por el río Kamo.

Granada

Justo a las afueras del cinturón de huracanes se encuentra la «isla de las especias», conocida como Granada, el segundo mayor productor mundial de nuez moscada y todo un paraíso caribeño donde practicar senderismo entre cascadas selváticas, escuchar bandas de tambores metálicos, contemplar enormes palmeras y disfrutar en playas con tortugas marinas. En Belmont State en St. Patrick, los huéspedes pueden ver las plantaciones orgánicas de nuez moscada y participar en el tour «Bean to Bar Chocolate». El diminuto archipiélago también alberga arrecifes donde practicar esnórquel con esculturas subacuáticas, un plan nacional para el «crecimiento azul» y una reciente prohibición gubernamental del poliestireno extruido. Los lugareños sugieren navegar hasta un «concierto dinghy», una sesión flotante a la que solo se puede ir en barco. Las bandas flotantes cambian de forma constante y, en cada concierto, siempre se dedica una canción a Granada.

Chiang Mai

Cada otoño, Chiang Mai, en Tailandia, celebra los antiguos festivales de Loy Krathong y Yee Peng con brillantes desfiles de luz, ceremonias budistas, actuaciones de danza Lanna, un enorme festival nocturno de farolillos y una despedida silenciosa con cestas llenas de flores (llamadas krathongs) en el cercano río Ping. Los medioambientalistas instan a los visitantes a que elaboren krathongs solo con materiales biodegradables, una petición adecuada teniendo en cuenta que las cestas se ofrecen de forma tradicional en honor a Phra Mae Khongkha, diosa del agua. A poco más de un kilómetro del río, la Golden Wells Residence, cubierta de orquídeas, ofrece un desayuno saludable y seis suites impecables. Conduce 50 minutos al oeste desde el hotel por la montaña Doi Suthep para llegar al monasterio budista del siglo XIV de Wat Phra That, un brillante telón de fondo dorado donde se liberan farolillos de papel.

Las Rocosas

A esta cordillera estadounidense no le falta el follaje otoñal dorado. Una de las mejores formas de ver el ardiente follaje es desde las aguas de pesca. «El agua fresca atrae a la trucha Salvelinus namaycush a desovar al lago, y las efímeras de alas azules eclosionan, siendo una oportunidad perfecta para atrapar peces más grandes», afirma el guía Ben Goss. Goss recomienda el río Big Thompson del parque nacional de las Rocosas, «un lugar precioso en otoño donde puedes pescar a pocos metros de manadas de alces bramando».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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