Animales

Este vídeo muestra para qué usan los narvales sus misteriosos colmillos

Imágenes grabadas por drones en las lejanas regiones del noreste de Canadá finalmente han arrojado luz sobre cómo los narvales usan los enormes colmillos que sobresalen de sus cabezas.jueves, 9 de noviembre de 2017

Por Redacción National Geographic

Hasta ahora, el uso que daban los narvales a sus colmillos había sido objeto de mucha especulación por parte de los científicos.

La conducta, grabada por primera vez, muestra cómo un narval usa los largos colmillos que sobresalen de su cabeza para aturdir a un bacalao ártico dándole un golpe, utilizando movimientos rápidos. Esta conducta inmoviliza al pez, haciendo que sea más fácil devorarlo.

Las imágenes fueron grabadas por dos drones en Tremblay Sound, Nunavat, en las lejanas regiones del noreste de Canadá, por Adam Ravetch de WWF Canadá e investigadores de Fisheries and Oceans Canada.

Brandon Laforest, especialista en especies y ecosistemas árticos con WWF Canadá, explicó por qué los narvales habían sido una especie tan misteriosa.

«No saltan como otros cetáceos. También son mucho más asustadizos», señaló Laforest. «Esta es una observación completamente nueva del uso de los colmillos».

Laforest, que trabaja con empleados del gobierno canadiense, ha pasado un tiempo acampado en el hábitat invernal de los narvales. Debido a que las regiones donde viven los narvales son remotas, la confirmación visual de su conducta ha sido difícil de determinar.

Marianne Marcoux, científica investigadora de Fisheries and Oceans Canada, señaló que los drones han sido una herramienta novedosa para estudiar a estos escurridizos animales.

«Los drones son increíbles, podemos ver cosas que no habíamos visto antes», señaló Marcoux. Las observaciones aéreas previas fueron realizadas por pequeños aviones que a menudo proporcionan una imagen incompleta o asustan a los animales.

Tres cuartos de la población mundial pueden encontrarse en el vecino Lancaster Sound, lugar estudiado por el gobierno canadiense para convertirlo en un área protegida.

Aunque las imágenes confirman una teoría del uso que los narvales hacen de sus colmillos, también podrían usarlos con otros fines, como para hacer agujeros en el hielo, como arma, para la selección sexual o como una herramienta de ecolocalización. Sin embargo, Laforest piensa que podrían ser especialmente importantes como órganos sensoriales. Los colmillos están cubiertos de miles de terminaciones nerviosas y poros que ayudan a los narvales a obtener información del entorno que les rodea.

«Pueden sentir su entorno de forma similar a lo que sentiría un diente humano roto», explicó Marcoux.

El colmillo es un canino izquierdo que sobresale de las cabezas de los machos y puede alcanzar más de dos metros de largo. El canino derecho permanece inserto y ningún otro diente sobresale en el interior de sus bocas; en su lugar, los narvales emplean succión para tragarse enteras a sus presas.

Las nuevas imágenes también son importantes para los esfuerzos de conservación, ya que demuestran que los narvales se alimentan en esas aguas en verano. Antes, los científicos creían que se alimentaban exclusivamente en sus aguas de invierno en la parte sur de la isla Baffin. Identificar las regiones clave de las que dependen los narvales para alimentarse y dar a luz puede ayudar a los conservacionistas a preservar mejor su entorno y sus rutas migratorias.

Una de las mayores amenazas a las que se enfrentan los narvales es el desarrollo industrial. A medida que la extracción de minerales y el turismo aumentan en sus hábitats, se enfrentan a una mayor probabilidad de que les golpeen buques comerciales. Los ruidos bajo el agua debido a estas actividades también interfieren con su capacidad para comunicarse.

Como el 90 por ciento de los narvales del mundo viven en aguas canadienses, Laforest insistió en la importancia de las investigaciones federales canadienses para identificar áreas protegidas y crear rutas comerciales que provoquen la menor cantidad posible de perturbaciones.

Los cambios en el clima también afectan a la especie. Son uno de los pocos animales cuya red trófica depende totalmente del hielo marino y por lo tanto son muy susceptibles al calentamiento de las aguas.

Las amenazas a las que se enfrentan los narvales afectan también a la comunidad inuit del norte, que depende de estos animales como alimento y para actividades artesanales, su medio de subsistencia.

El siguiente paso para los investigadores es ayudar a identificar las zonas fundamentales de cría para los narvales, que podrían ayudar a protegerlos.

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