Medio Ambiente

La comunidad mapuche defiende su río sagrado de la construcción de una presa

El pueblo mapuche comparte su perspectiva y sus creencias sobre la naturaleza con el explorador Jens Benohr durante su expedición por el río chileno San Pedro. Jueves, 2 Agosto

Por Heather Brady

Navegando por el río San Pedro, en Chile, un explorador de National Geographic se enfrentó a rápidos de clase III y IV y se reunió con los lugareños de la región, los miembros de la comunidad indígena marginada de los mapuches.

El río fluye desde el lago Rinihue hasta Punaco, en el centro del país, y se encuentra en primera línea de una batalla entre la conservación y el crecimiento energético. Actualmente, los grupos de desarrollo trabajan para construir presas por el río y aprovechar el poder de su agua, algo que ya se ha intentado antes, pero que se ha enfrentado a fuertes protestas por parte de grupos indígenas y medioambientalistas.

Jens Benöhr y su equipo viajaron por el río en kayak, descendiendo por este corredor para documentar una zona apenas explorada y entrevistar a miembros del pueblo mapuche, el mayor grupo indígena de Chile, acerca de su relación con el agua y el país en el que viven.

«Todo espacio es sagrado para el mundo mapuche», contó a Benöhr Mario Neihual, mapuche que reside en la región. «Todo espacio que uno vea, hasta cierto punto, tiene un nivel de santidad, y ríos obviamente que sí. Todo lo que tenga que ver con el agua es sagrado».

En mapudungún, su idioma, la palabra mapuche significa «gente de la tierra». Los grupos indígenas que forman los mapuches han vivido en las regiones meridionales de Sudamérica durante miles de años y ahora residen en el sur de Chile y Argentina. Lucharon fieramente por su tierra durante siglos, en batallas literales durante periodos de colonización europea y también en tiempos modernos, oponiéndose firmemente a empresas agrícolas y forestales que pretendían utilizar los recursos de la zona.

Benöhr preguntó a Jorge Weke, el werkén, o portavoz, del Parlamento Mapuche Koz Koz, cuál es la importancia del agua para su pueblo. Weke le contó que lo que ven en el agua es una representación de la vida misma.

«Para nosotros, el agua son las venas de la Madre Tierra», contó Weke a Benöhr. «No puedes cortarte las venas del cuerpo, al igual que no podemos cortar o intervenir en las venas de la Madre Tierra para construir centrales hidroeléctricas».

Recientemente, los legisladores del congreso chileno y del Ministerio de Energía han reabierto el debate sobre si colocar presas en el río, convirtiéndolo en uno de los más amenazados de Chile, según Benöhr.

«Tenemos un sistema de derechos hídricos único y atroz, en el que el agua pertenece a las empresas y no a las personas», afirmó.

Benöhr dijo que el Ministerio había propuesto recientemente un plan nacional de energía centrado en las presas hidroeléctricas como una de las principales fuentes de energía del país. El gobierno ha reiniciado proyectos que estaban parados, en parte porque no evaluaron los impactos medioambientales y sociológicos de los proyectos en las zonas donde se estaban instalando.

Colbún, una empresa energética chilena cuyo propietario mayoritario es grupo económico Matte, perteneciente a una de las familias más ricas del país, pretende pedir permiso medioambiental para reiniciar la construcción de la presa que forma parte del proyecto Central Hidroeléctrica San Pedro.

La construcción del proyecto comenzó en 2009, pero se detuvo poco después, cuando la Red de Organizaciones Medioambientales de Panguipulli presentó una solicitud doble de invalidación administrativa y revocación de los permisos medioambientales del proyecto. Benöhr explicó que existían omisiones y deficiencias en el estudio de impacto medioambiental del proyecto, no se había considerado el impacto sobre el ecosistema fluvial y las comunidades cercanas y el proyecto tampoco había tenido en cuenta la falla geológica cercana de Liquiñe-Ofqui, por lo que perforar la roca era peligroso.

Weke afirmó que los consejos mapuches, actuando como custodios de la naturaleza, se defendieron frente a los colonos hace siglos. Ahora realizan una actividad similar cada vez que inversores y empresas hidroeléctricas intentan construir proyectos de infraestructura en sus tierras. Benöhr dijo que la fuente principal de oposición al proyecto Central Hidroeléctrica San Pedro procede de los mapuches, que se han asociado con activistas medioambientales chilenos.

«Se nos ha quitado una cantidad de tierra impresionante a través de legislaciones, leyes y títulos que se las han entregado a los colonos», dijo. «Queremos recuperar todo lo que tiene el pueblo mapuche y no queremos intervención, que en este caso son tanto los proyectos de inversión como las empresas mineras, las piscifactorías, las empresas forestales y las compañías hidroeléctricas».

Weke contó a Benöhr que existe una especie de energía en un lugar, llamado ngen, que les da permiso para entrar. Los mapuches se toman en serio ese permiso y realizan una ceremonia para conseguirlo, y creen que ofender al ngen puede causarte daños a ti mismo y a tu familia. Sus ceremonias honran y muestran afecto por el ngen, y la nueva presa hidroeléctrica se iba a construir sobre sus terrenos ceremoniales.

«Probablemente tendremos que parar varias veces para ver cómo están los rápidos», advirtió durante la expedición, señalando la gran cantidad de nieve que se había derretido desde el pasado invierno y el efecto de las lluvias torrenciales sobre los niveles de agua del río. «Pero es muy hermoso. El aire es exquisito».

Benöhr espera que los mapuches y la sociedad chilena en su conjunto puedan progresar. Como algunos chilenos no indígenas comparten la idea de los mapuches de proteger los ríos y creen en el estrecho vínculo entre el ser humano y el medio ambiente, hay espacio para la reconciliación entre dos grupos normalmente separados.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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