Animales

Los imanes podrían ser una solución a la captura incidental de tiburones

Algunos estudios demuestran que los imanes repelen a los tiburones, al interferir con su capacidad para sentir campos electromagnéticos. Lunes, 20 Agosto

Por Joshua Rapp Learn

Los imanes podrían ser el repelente antitiburones perfecto.

Según una nueva investigación, los imanes podrían alejar tiburones y rayas, evitando así que sean capturados por accidente en las redes.

«Nos sorprendió lo bien que funcionó», afirma Vincent Raoult, ecólogo marino de la Universidad de Newcastle en Australia y uno de los autores de un estudio publicado recientemente en Fisheries Research.

Los tiburones tienen poros sensoriales en la parte delantera de la cabeza que les permiten detectar las corrientes eléctricas que generan las contracciones musculares de sus presas.

«Básicamente, pueden sentir dónde está su comida, aunque no puedan verla u olerla», explica Raoult.

Pero los campos magnéticos intensos y no naturales pueden confundir sus sentidos, algo que Raoult describe como el equivalente a abrir una puerta y que te golpee una ráfaga de mal olor. «Es incómodo para el animal, según hemos comprobado».

El equipo probó si los imanes podían alejar a los tiburones de trampas con cebo hechas con cajas grandes de alambre llenas de cebo y empleadas para atraer a los peces. Colocaron cuatro barras magnéticas hechas de ferrita alrededor de cada trampa. Aunque no son necesariamente más grandes que un imán de nevera, son más gruesas y mucho más intensas.

En el estuario del río Hawkesbury, al norte de Sídney, los pesqueros comerciales que emplean trampas con cebo intentan capturar principalmente pargos australasianos, pero las trampas también atraen a intrusos como Brachaeluruswaddi, orectolóbidos, tiburones de Port Jackson y, a veces, rayas eléctricas. En esta zona, Raoult afirma que aproximadamente el 10 por ciento de la captura total de los pescadores por peso son tiburones y rayas.

Aunque los tiburones suelen sobrevivir, puede causarles estrés y agotarlos, convirtiéndolos en presas fáciles para tiburones y peces grandes cuando los liberan. Los tiburones también afectan al balance final de la pesca, ya que ocupan un espacio destinado a los peces.

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