Los gallos y las gallinas muestran preferencia por la simetría facial

Estas aves de corral son mucho más inteligentes de lo que crees.miércoles, 17 de enero de 2018

Un gallo bankiva en la reserva de Kanha, en la India. Los gallos domésticos evolucionaron a partir de esta especie hace unos 8.000 años.
Un gallo bankiva en la reserva de Kanha, en la India. Los gallos domésticos evolucionaron a partir de esta especie hace unos 8.000 años.
foto por Roy Toft, National Geographic Creative

Sabemos que es importante tener un poco de luz para sobrellevar los oscuros días invernales. Para los pollos también es importante.

Cuando la lectora Danielle Smith nos preguntó si las gallinas necesitan muchas horas de luz para poner huevos, consultamos con profesionales avícolas.

La exposición a la luz

Las gallinas necesitan «fotoestimulación», lo que significa que necesitan luz para producir huevos, según Claudia Dunkley, experta avícola de la Universidad de Georgia.

Tras estar expuestas a 12 horas de luz natural o artificial, el hipotálamo de las gallinas libera una hormona reproductiva que estimula la puesta de huevos. La hormona, llamada gonadotropina, es la misma implicada en el ciclo reproductivo humano.

En invierno, cuando hay menos luz diurna, las aves «que no viven en lugares donde les proporcionen luz durante periodos prolongados, dejan de poner huevos», explica Dunkley.

Las gallinas no necesitan aparearse con un gallo para poner huevos, solo para que esos huevos produzcan pollitos. Las gallinas pueden poner un huevo cada 24 horas aproximadamente.

Curiosamente, el color de los huevos de gallina coincide en ocasiones con el color de los lóbulos auriculares de los pájaros. «Normalmente, las razas con lóbulos blancos ponen huevos con cáscara blanca, y las que tienen lóbulos rojos ponen huevos de cáscara marrón», afirma Jacqueline Jacob, científica avícola de la Universidad de Kentucky. 

La raza de Rhode Island (en la imagen) es un tipo de gallina doméstica muy popular.
La raza de Rhode Island (en la imagen) es un tipo de gallina doméstica muy popular.
foto por Glasshouse Images, Alamy

Un cerebro de pájaro

Los animales domésticos que conocemos como pollos descendieron del gallo bankiva del sureste asiático hace unos 8.000 años.

Como las aves evolucionaron en entornos en cambio constante donde tenían que buscar comida a diario, «no es sorprendente que [sean] cognitivamente complejas en ciertos aspectos», como la orientación espacial, según Richard Blatchford, experto avícola en la Universidad de California en Davis.

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Por ejemplo, en experimentos, los polluelos entrenados pueden evaluar las distancias absolutas y relativas hasta la comida cuando dichas distancias cambian.

«Los pollos se han usado para estudiar la cognición animal durante mucho tiempo», añade.

Memorizando imágenes

Por ejemplo, los pollos pueden reconocer hasta 30 gallinas individuales, y los polluelos memorizan la imagen de su madre entre 24 y 36 horas después de eclosionar, afirma Dunkey. 

Un estudio demostró que los polluelos «memorizaban» la imagen de un triángulo rojo incluso si este estaba parcialmente oculto, lo que sugiere que las aves pueden prever parcialmente objetos escondidos en sus mentes.

Es más, las aves pueden reconocer y distinguir a gente basándose en sus caras. Y aparentemente, les gustan los humanos atractivos.

Un estudio de 2002 determinó que las gallinas tienen la misma preferencia por ciertos rostros humanos como los propios humanos, «centrándose en factores como la simetría» de los rasgos, una de las formas subconscientes de medir el nivel de atractivo, según explica Blatchford.

En el estudio, los científicos entrenaron a cuatro gallinas para que reaccionaran a fotografías de una cara femenina media, pero no de una cara masculina media, y viceversa con dos gallos.

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A continuación, el equipo mostró a estas aves entrenadas imágenes de rostros con rasgos masculinos y femeninos exagerados.

Las gallinas picotearon más las pantallas que mostraban rostros simétricos, lo que revelaba las mismas preferencias que 14 personas que habían hecho el mismo experimento.

El estudio es limitado porque solo estudió a un número reducido de pollos y humanos. Pero los resultados podrían sugerir que la admiración mutua por la simetría tiene sus raíces en el sistema nervioso, y no se debe necesariamente a influencias culturales.

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