La cabeza de una serpiente decapitada estuvo a punto de matar a este hombre

Los científicos advierten que las serpientes de cascabel pueden ser peligrosas mucho después de su muerte.

Por Stephen Leahy
Publicado 11 jun 2018, 13:11 CEST
Cascabel diamantina
La cascabel diamantina del oeste tiene más miedo de ti que tú de ella, pero siempre debes tratarlas con cuidado.
Fotografía de Joël Sartore, National Geographic Creative

Un hombre de Texas estaba haciendo trabajos de jardinería cuando vio una serpiente de cascabel de 1,2 metros. Decapitó a la serpiente con una pala, pero cuando se dispuso a tirarla, la cabeza decapitada le mordió.

Según algunos medios, el hombre recibió una dosis enorme del veneno de la serpiente. Cayó gravemente enfermo y tuvieron que llevarlo en helicóptero al hospital, donde necesitó un gran número de dosis de antídoto. Una semana después, permanece estable. Al parecer, la serpiente era una cascabel diamantina del oeste.

La historia no es tan poco común como parece, ya que las serpientes —como muchos otros reptiles— conservan sus reflejos horas después de su muerte. El reflejo de morder es muy fuerte en serpientes venenosas, ya que su instinto es dar un mordisco extremadamente rápido, alejarse y esperar a que el veneno haga efecto. Por desgracia para el texano, el reflejo del mordisco puede activarse incluso horas después de la muerte de la serpiente.

Los cuerpos de las serpientes suelen seguir retorciéndose poco después de haber muerto, según explica Bruce Jayne, profesor de Biología en la Universidad de Cincinnati. Según Jayne, es un reflejo similar al de una gallina decapitada que sigue corriendo durante un breve periodo de tiempo. El mecanismo tras esta inquietante conducta es un sistema nervioso preprogramado para hacer ciertos movimientos sin que el cerebro necesite enviar una señal. La cabeza de una serpiente venenosa decapitada está sin duda preprogramada para morder en respuesta a un estímulo, como que alguien intente cogerla.

Galería relacionada: El mundo de las serpientes

«Ocurre con relativa frecuencia. De hecho, un investigador recibió un mordisco de esa forma hace poco», dijo Jayne, que ha trabajado con serpientes marinas en Asia, que tienen un veneno especialmente letal.

Trata a las serpientes venenosas muertas, ya estén muertas en una carretera o conservadas en un tarro, con la misma precaución que a las vivas. «Puedes engancharte el dedo fácilmente en un colmillo de una serpiente que lleva muerta mucho tiempo y resultar envenenado», afirmó.

La gran mayoría de mordeduras de serpientes en Estados Unidos ocurren cuando las personas que se meten con las criaturas, que en general son tímidas y tratan de evitar a los seres humanos. Suelen ser fáciles de evitar y no se mueven a una velocidad superior a la de andar rápido, según Jayne.

Es mejor dejarlas en paz. Si necesitas retirar a una de tu propiedad o de una zona pública, llama a un experto para que la retire de forma humana. En resumen, las serpientes desempeñan papeles valiosos en el ecosistema y se merecen respeto como fauna salvaje.

 

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