La cucaracha karateka y otros animales duros de pelar

De canguros a kiwis, estos animales han descubierto que la mejor defensa es una buena patada.

Por Liz Langley
Publicado 14 nov 2018, 12:30 CET
Cucaracha y avispa esmeralda
Un estudio reciente demuestra cómo las cucarachas usan las patadas y otros movimientos defensivos para defenderse de su némesis, la avispa esmeralda (Ampulex compressa).
Fotografía de Anand Varma, Nat Geo Image Collection

Esta semana, hemos decidido repasar los animales que, además de los humanos en algunos deportes, dan patadas para vencer a sus oponentes. Primero, hay un bichito cuya vida depende de sus patas: la cucaracha, que, según se ha descubierto recientemente, posee una fuerte patada defensiva.

La patada de la cucaracha

Las cucarachas no son precisamente los animales más adorados, pero si una avispa esmeralda las captura, no podrás evitar sentirte mal por ellas.

Las avispas esmeralda pican a la cucaracha dos veces: una en la parte baja del abdomen, que paraliza las patas delanteras de forma temporal, y otra en el cerebro, donde inyecta un veneno que convierte a la cucaracha en un zombi lo bastante dócil como para conducirla por las antenas.

La avispa «posee sensores en el aguijón que la ayudan a encontrar el cerebro», afirma por email Kenneth Catania, neurobiólogo de la Universidad Vanderbilt.

A continuación, la avispa lleva al zombi recién nacido hasta un agujero y lo deja allí con un solo huevo de avispa. Sella la tumba de la cucaracha, donde morirá y será devorada viva por la larva de avispa.

Ahora, Catania ha revelado en un nuevo estudio publicado en la revista Brain, Behavior and Evolution que las cucarachas no se dejan vencer pasivamente.

Estas ratas escapan del ataque de las serpientes con patadas dignas de ninjas

En el primer movimiento, la cucaracha se levanta y coloca el cuerpo en un ángulo alejado de la avispa, disponiéndose para realizar el segundo movimiento: una patada —o a veces varias— a la cabeza de la avispa con sus puntiagudas patas traseras.

Quizá pienses que, antes de ser golpeada, la avispa huirá volando, pero «las patadas de cucaracha son rapidísimas», explica Catania, que señala que «es improbable que la avispa sea capaz de esquivarla una vez empieza la patada».

A continuación, la cucaracha muestra respuestas de huida, como alejar el cuerpo de la avispa, intentar arrancar a la avispa de su cuerpo con sus patas puntiagudas, mantenerla a raya colocando las patas rígidas y morderle el abdomen.

La rana de cristal reticulada (Hyalinobatrachium valerioi) tiene un aspecto delicado posada en una fronda de la reserva biológica bosque nuboso Monteverde, pero estas ranas guardan bajo la manga fuertes patadas para defender a sus crías.
Fotografía de Michael y Patricia Fogden, Minden Pictures/ Nat Geo Image Collection

De las 55 batallas que observó el equipo de Catania, las cucarachas adultas que se defendieron lograron huir de la cruel avispa esmeralda un 63 por ciento de las veces, es decir, que la avispa no fue capaz de picar a la cucaracha tras pasar tres minutos encerradas en un recinto. Las cucarachas que no se defendían solo tenían un porcentaje de supervivencia del 14 por ciento.

La conclusión: no tengas miedo de defenderte.

Otros animales que «patalean»

Hay otros animales que emplean este ataque para sobrevivir.

Los avestruces pueden «desarmar a un león dando una patada con sus fuertes patas», afirma Don Moore, director del zoo de Oregón. Y hasta las aves pequeñas pueden lograr un impacto con su potencia pedal.

Los canguros, como este canguro gris del parque nacional de Murramarang, Australia, tienen unos partidos de «kick-boxing» aplastantes.

Los kiwis, parientes no voladores de los avestruces del tamaño de pollos, «pueden apartar ramas a patadas para encontrar insectos de los que alimentarse», explica Moore. También pueden ahuyentar a depredadores como las zarigüeyas, que «podrían devorar a los polluelos de kiwis si los papás kiwis no fueran tan agresivos».

Luego están los secretarios, aves que pisotean y dan patadas a sus presas hasta que mueren, con una fuerza que quintuplica su peso corporal en solo 15 milisegundos.

Los camellos ganan la categoría de flexibilidad, ya que son capaces de dar patadas hacia delante, hacia detrás y hacia los lados. Los canguros macho dan patadas capaces de romper huesos cuando se pelean por las hembras.

Y, por último, Moore explica que las ranas usan sus fuertes patadas para saltar, pero algunas también patalean para defenderse. La rana de cristal reticulada, o «rana ninja», puede propinar fuertes patadas a posibles depredadores cuando protege sus huevos.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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