Esta presa hidroeléctrica amenaza con aniquilar al simio más raro del mundo

Una central y una presa de energía hidroeléctrica, que ya se están construyendo, podrían provocar la extinción del orangután de Tapanuli.miércoles, 6 de marzo de 2019

Los expertos en fauna advierten de que el gran simio más raro del mundo, descubierto en 2017, no sobrevivirá a la construcción de una central y una presa de energía hidroeléctrica en medio del hábitat que le queda en Sumatra, Indonesia.

Solo quedan 800 orangutanes de Tapanuli salvajes, todos ellos en el bosque Batang Toru del norte de Sumatra. Es uno de los lugares más biodiversos de Indonesia y alberga especies raras, como tigres de Sumatra y el pangolín malayo, que está en peligro crítico de extinción.

Ya se ha comenzado a desbrozar esta zona de bosque para el proyecto, financiado y construido por empresas chinas estatales de la iniciativa china de la Franja y la Ruta. Esta iniciativa multimillonaria implica más de 7.000 proyectos de infraestructura en todo el mundo.

El mayor grupo medioambiental de Indonesia, el Foro Indonesio para el Medio Ambiente, presentó una demanda para detener la construcción, aportando pruebas del que el impacto medioambiental del proyecto era muy deficiente. También se ha informado de irregularidades en el proceso: un científico implicado en la evaluación declaró que falsificaron su firma para obtener un permiso fundamental. Pero el 4 de marzo, los magistrados fallaron en contra con el argumento de que las quejas de la organización medioambiental eran irrelevantes.

El grupo tiene pensado apelar. «Emprenderemos todas las acciones legales disponibles», contó a Associated Press Dana Prima Tarigan, directora ejecutiva del grupo para Sumatra Septentrional.

Hace más de un año, el mundo supo que se había descubierto una nueva especie de gran simio. Aunque los investigadores la han estudiado desde 2005, tardaron todo ese tiempo en identificar de forma definitiva al orangután de Tapanuli como una especie genética y físicamente distinta al orangután de Borneo (Pongo pygmaeus) y el orangután de Sumatra (Pongo abelii), las otras dos especies.

Apelaciones y protestas

Según Bill Laurance, del Centro de Ciencia Medioambiental Tropical y Sostenibilidad de la Universidad James Cook, en Australia, no debería construirse este proyecto en el lugar donde viven estos simios arborícolas. La presa y la central eléctrica —y todas las carreteras, tendidos eléctricos, un túnel de 13 kilómetros y demás infraestructura complementaria— fragmentarán de forma permanente el hábitat del animal.

«Son una especie en peligro crítico de extinción y podrían extinguirse rápidamente si se fragmenta el bosque primario», afirma Laurence, experto mundial en las consecuencias de la fragmentación de hábitat. «En este sentido, la ciencia es sólida. Es una locura seguir adelante con este proyecto».

Una carretera es el equivalente a una muralla infranqueable para una especie exclusivamente arbórea, según Laurence. Durante más de 3.000 horas de observaciones, los científicos nunca vieron al orangután de Tapanuli (Pongo tapanuliensis) poner un pie en el suelo, probablemente por la presencia del tigre de Sumatra, en peligro de extinción.

Gabriella Fredriksson, bióloga de fauna silvestre del Programa de Conservación del Orangután de Sumatra, afirma que los orangutanes de Tapanuli tardaron años en acostumbrarse a la presencia de observadores en el bosque. Normalmente, se tarda unas pocas semanas, pero los orangutanes son muy precavidos, probablemente porque los lugareños los han cazado. También se tardó mucho en encontrar un esqueleto completo para medirlo. Esto reveló diferencias significativas frente a las otras dos especies, como un cráneo más pequeño.

Al borde

Los casi 800 simios ya están divididos en tres poblaciones a lo largo de un área de casi 1.100 kilómetros cuadrados. Solo una de ellas, de 500 ejemplares, se considera lo bastante grande como para seguir siendo viable.

Una nueva especie de orangután descubierta en Indonesia

Uno de los problemas del mantenimiento de una población es que los orangutanes tienen una reproducción muy lenta. Las hembras tienen sus primeras crías a los 15 años de edad y dan a luz a una o, con menos frecuencia, a dos crías cada ocho o nueve años. Esa es una de las razones, según Fredriksson, por las que los investigadores han intentado reconectar las tres poblaciones durante años.

Y, ahora, se está construyendo una presa hidroeléctrica en el hábitat más fundamental para los orangutanes, el área con la mayor densidad demográfica. Esta zona, propiedad del estado, no posee protecciones de conservación ni de ningún otro tipo. Fredriksson dice que la presa vendrá acompañada de carreteras y otras infraestructuras que fragmentarán de forma permanente el hábitat de la única población viable de 500 ejemplares y acercará a la especie a la extinción.

North Sumatra Hydro Energy, la empresa indonesia encargada del proyecto, ha declarado en medios indonesios que la central de energía hidroeléctrica no se construirá en bosque primario y que gran parte de las 650 hectáreas de terreno alterado se devolverán a su estado original. «Estas alegaciones son ridículas y la empresa debería ser castigada por intentar confundir al público ante conclusiones científicas sólidas», afirma Laurence. Tanto la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial como el Banco Asiático de Desarrollo se negó a apoyar el proyecto, sobre todo por motivos medioambientales.

Se prevé que la presa de Batang Toru esté operativa en 2022 y genere 510 megavatios de electricidad. Para construirla, se necesita erigir un túnel de 13 kilómetros de largo y más de nueve de ancho a través de una región accidentada de bosque primario. La presa también es inusual porque almacenará agua durante 18 horas y, a continuación, liberará un diluvio en franjas de seis horas durante horas punta para generar electricidad. Fredriksson explica que estos pulsos repentinos de agua tendrán importantes consecuencias en el río Batang Toru y en las comunidades río abajo, como inundaciones y detener la migración del valioso pez «jurung».

Los expertos cuestionan la necesidad de dicho proyecto. Fredrikssen sostiene que Sumatra tiene una producción de electricidad excesiva, pero también hay un proyecto de energía geotérmica cerca que podría expandirse sin afectar a los orangutanes. Además, la presa se está construyendo en una región propensa a peligrosos terremotos, como el seísmo de Aceh en 2016, que mató a 100 personas.

Los científicos han apelado en una carta entregada en mano al presidente indonesio Joko Widodo para que detenga el proyecto de energía hidroeléctrica y proteja el hábitat del orangután de Tapanuli. Avaaz, una organización internacional de activistas, cuenta con más de 1,3 millones de firmas en una petición que pide al presidente Widodo que cancele el proyecto para proteger a los orangutanes.

«El destino de esta especie está en sus manos», reza parte del mensaje. Avaaz pretende hacer mucho más que simplemente alertar al mundo de qué ocurre en Sumatra, según sostiene un organizador del grupo.

«Creo que el gobierno está empezando a abrir los ojos ante el problema», afirma Fredriksson.

Nota: Esta historia fue publicada originalmente el 9 de agosto de 2018 en nationalgeographic.com. Se ha actualizado el 4 de marzo de 2019.
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