Animales

Descubren el fósil de una ballena azul de 26 metros, el más grande hasta la fecha

Este gigante marino vivió hace 1,5 millones de años, lo que sugiere que las ballenas azules empezaron a crecer antes de lo que se creía. Viernes, 3 Mayo

Por Tim Vernimmen

La ballena azul no es solo el animal vivo más grande que existe, sino que es el más grande que ha vivido jamás. Ahora, un análisis de un fósil hallado a las orillas de un lago italiano indicaría cuándo —y quizá cómo— se convirtieron en gigantes las ballenas azules.

El enorme cráneo del animal, descrito en la revista Biology Letters, confirma que esta antigua ballena azul es la más grande conocida en el registro fósil, con una longitud de 26 metros. Roza el tamaño de las ballenas azules modernas más grandes documentadas, que pueden alcanzar 30 metros. Pero lo que quizá resulte más desconcertante es el hecho de que una ballena de este tamaño nadara por los mares del mundo hace 1,5 millones de años, durante el Pleistoceno Inferior, mucho antes de lo que se creía.

«El hecho de que existiera una ballena tan grande hace tanto tiempo sugiere que las ballenas grandes habían existido durante bastante tiempo», afirma Felix Marx, coautor del estudio y paleontólogo en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales en Bruselas. «No creo que las especies puedan desarrollar un tamaño como ese de la noche a la mañana».

El hallazgo de la ballena

Descubrir cómo alcanzaron su tamaño las ballenas azules ha sido difícil, ya que es raro descubrir fósiles grandes de ballenas azules de los últimos 2,5 millones de años. Es probable que esto se deba a que el planeta atravesó una serie de glaciaciones durante este periodo, cuando se congeló bastante agua y el nivel del mar descendió drásticamente. Los restos de las ballenas que murieron en aquella época, aunque se quedasen varadas en tierra, podrían encontrarse a varios metros por debajo del nivel del mar.

En 2006, cerca de la localidad italiana de Matera, un agricultor observó unas vértebras bastante grandes que sobresalían de la arcilla a la orilla de un lago que usa para irrigar sus campos. En el transcurso de tres otoños, cuando era posible disminuir el nivel de agua sin arruinar las cosechas, el paleontólogo de la Universidad de Pisa Giovanni Bianucci y su equipo excavaron los restos.

Entonces, el equipo pensaba que los fósiles podrían pertenecer a una ballena azul y los recientes estudios anatómicos lo han confirmado.

Según Marx, el nuevo fósil podría ayudar a revelar que el aumento de las ballenas gigantes ha sido más gradual de lo que se creía. En 2017, un estudio que analizaba el tamaño corporal de todas las especies conocidas de misticetos, muchas de ellas conocidas a partir de fósiles, sugería un aumento del tamaño corporal que habría ocurrido hace unos 300.000 años, una franja temporal que podría remontarse a hace 4,5 millones de años.

Sin embargo, cuando Marx incluyó el nuevo fósil en su análisis, «la fecha más probable se remontaba a hace 3,6 millones de años y probablemente aún más, quizá hasta 6 millones de años».

Un excedente de fósiles pequeños

Graham Slater, de la Universidad de Chicago, que llevó a cabo el análisis original, señala que los 3,6 millones de años encajan en la franja temporal más amplia que había determinado. Y, según él, aunque la fecha más probable para ese aumento de tamaño se remontase hasta hace tanto, la fecha revisada de 3,6 millones de años también tiene sentido.

Es probable que, en torno a esa época, el descenso global de la temperatura marina modificara la disponibilidad de alimento para las ballenas, lo que creó franjas de alta densidad de presas donde afloraba el agua fría desde las profundidades, algo que cree que fue «importante para sustentar a ballenas de gran tamaño». Slater no está de acuerdo con Marx en que el nuevo análisis apoye un origen anterior de la grandeza de las ballenas azules.

Marx admite que, como tal, el análisis no confirma directamente esa hipótesis. Pero su punto de vista se basa en lo que cree que está por llegar. Como es difícil extraer, estudiar y describir fósiles de ballenas grandes, nuestra idea de la evolución del tamaño corporal en ballenas podría estar distorsionada. Marx participa en un proyecto en Perú que ha descubierto varios fósiles de ballena que aún no se han extraído. Aunque los datos son preliminares, incluirlos en el análisis debilita la impresión de un cambio repentino, según él.

Cheng-Hsiu Tsai, paleontólogo de la Universidad Nacional de Taiwán, describió los restos del que probablemente sea el segundo mayor fósil de ballena hallado hasta la fecha, un rorcual común de California. Ha sostenido durante mucho tiempo que los misticetos aumentaron de tamaño mucho antes de lo que se creía en general y está de acuerdo con la mayoría de las conclusiones de Marx.

«La verdad es que este fósil no me sorprende en absoluto», afirma Tsai. «Espero que encontremos algo más grande y geológicamente anterior».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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