La caza de ballenas vuelve a Japón después de tres décadas

Casi tres millones de ballenas han sido asesinadas durante el siglo XX, diezmando las poblaciones de estos cetáceos que continúan en grave peligro mientras Japón echa un pulso con la ley internacional de protección. lunes, 1 de julio de 2019

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic

El pasado mes de diciembre Japón anunciaba su retirada de la Comisión Ballenera Internacional (IWC, por sus siglas en inglés). Un preludio de lo que se avecinaba hoy, día en el que los barcos pesqueros nipones han zarpado de los puertos en busca de la carne de estos cetáceos tras más de 30 años sin practicar la caza comercial de ballenas.

Desde hoy y hasta final de año, los buques que salían esta mañana de Hokkaido capturarán con fines comerciales 227 ballenas. Por primera vez desde 1988, las aguas territoriales de Japón serán testigo de la caza anual de 52 ballenas de la especie Minke, así como 150 de rorcual Bryde y 25 de rorcual común.

“La vergonzosa historia de la caza comercial de ballenas está bien documentada”, declara el informe de Animal Welfare Institute. “Se estima que 2,9 millones de ballenas fueron asesinadas durante el siglo XX, diezmando las poblaciones mundiales de ballenas. Los cachalotes, por ejemplo, se redujeron a alrededor del 30% de su población antes de la caza de ballenas y las ballenas azules hasta en un 90%”.

Más de 38.500 ballenas arponeadas desde 1986

A pesar de estar protegidas por la ley internacional, especialmente por la moratoria de 1986, diversas especies se encuentran en grave peligro de extinción. “Las ballenas más gravemente amenazadas son la ballena franca del Atlántico Norte y las ballenas grises con poblaciones de 300 y 150 individuos”, alertan desde WWF.

Entre Japón, Noruega e Islandia han matado a 38,539 ballenas desde 1986, momento en el que su protección internacional entró en vigor. Así lo afirman los autores del informe, asegurando que aunque esté respaldada por los subsidios y el apoyo del gobierno, “la caza comercial de ballenas en el siglo XXI se enfrenta a los ataques internacionales”.

La cultura nipona defiende la caza de estos animales en peligro en base a la tradición y afirman  asegurar la sostenibilidad de esta práctica debido a que solo cazarán a estos animales en sus aguas.

Sin embargo, la opinión pública internacional y diversas organizaciones ecologistas alertan del grave peligro que esta actividad representa para los cetáceos y recuerdan que el Tribunal de la ONU tuvo que frenar la caza “científica” de ballenas en el Pacífico Norte por tratarse de una maniobra encubierta de Japón para eludir la protección de la ley de 1986.

Enmascarados por la ciencia

Bajo el pretexto de su Programa de Investigación de Ballenas, Japón ha cazado cada año 850 rorcuales aliblancos y 50 comunes y ballenas jorobadas, según cifras del Tribunal Superior de Justicia de las Naciones Unidas.

El pasado año WWF denunciaba además que Japón había cazado más de 50 ballenas en áreas protegidas de la Antártida, como el Mar de Ross, aprovechándose de los vacíos legales. Además, dada la significativa cantidad de ballenas capturadas de manera ilegal, los expertos afirman que su amenaza es aún mayor.

“La moratoria sobre la caza comercial de ballenas promulgada por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) salvó a varias especies de ballenas de la extinción y permitió que algunas poblaciones se recuperaran”, afirman los autores del informe.

“Pero más de tres décadas después, las grandes ballenas y sus primos cetáceos, delfines y marsopas, se enfrentan al crecimiento de amenazas de una serie de actividades humanas, que provocan desde el cambio climático hasta la contaminación”, concluye el informe.

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