Muchos animales salvajes pueden «contar», una capacidad que los ayuda a sobrevivir

Uno de los análisis más amplios del uso de números por parte de animales ha revelado que se trata de una capacidad generalizada —y probablemente vital— en la naturaleza.

martes, 31 de marzo de 2020,
Por Virginia Morell
Abeja melífera
Las abejas melíferas pueden llevar un control de la cantidad de puntos de referencia por los que pasan cuando salen de la colmena.
Fotografía de Joe Petersburger, Nat Geo Image Collection

Imagina que eres un pequeño mamífero, como una ardilla terrestre, y que en cualquier momento podrías convertirte en la cena de un animal más grande. En la distancia ves una cueva amplia, pero hay dos osos grandes que se dirigen hacia ella. Unos minutos después, sale uno de la cueva. ¿Es segura? Ese es el tipo de cálculo en tiempo real al que se enfrentan a diario muchas especies de animales.

Además de evitar a los depredadores, la capacidad de comprender la cantidad puede ayudar a resolver un amplio abanico de problemas, como encontrar pareja y comida o desplazarse.

Ahora, en uno de los análisis más amplios hasta la fecha, un científico ha recopilado todas las investigaciones sobre este tema y ha descubierto que muchos animales (como aves, abejas melíferas y lobos) tienen la capacidad de procesar y representar números, lo que podría considerarse una forma de contar.

Es más, el nuevo estudio sugiere que esta destreza matemática ayuda a los animales a sobrevivir en un mundo brutal. Este hallazgo amplía lo que sabemos sobre cognición animal, un campo que ha crecido de forma exponencial en los últimos años.

«Antes se creía que la capacidad de contar era exclusivamente humana, quizá por la asociación aparente entre la habilidad matemática avanzada y la genialidad», explica Lars Chittka, ecólogo conductual de la Universidad Queen Mary de Londres que no participó en la investigación.

Sin embargo, la investigación, publicada en el nuevo número de Trends in Ecology and Evolution, «demuestra que las capacidades numéricas básicas son muy comunes en el reino animal y pueden resultar ventajosas en la lucha por la supervivencia».

Buenos con los números

Para el estudio, el neurobiólogo Andreas Nieder de la Universidad de Tubinga, en Alemania, exploró la literatura actual sobre cómo comprenden los números las diferentes especies de animales.

Tras leer detenidamente 150 artículos científicos sobre este tema, concluyó que «la competencia numérica está presente en casi todas las ramas del árbol de la vida animal».

Una manada de lobos investiga las huellas de un oso grizzly en el valle Pelican de Yellowstone.
Fotografía de Ronan Donovan, Nat Geo Image Collection

Como era de esperar, su revisión demostró que muchas especies utilizan los números para encontrar comida.

Por ejemplo, en estudio de laboratorio, los sapillos de vientre de fuego orientales dependían de un método denominado «sistema numérico aproximado» para elegir entre varios montones de comida. Para los sapos, un montón de tres artículos era una opción tan buena como uno de cuatro, pero cuando los números eran tres contra seis o cuatro contra ocho, siempre elegían el montón con la mayor cantidad.

También se ha demostrado que las abejas melíferas recuerdan la cantidad de puntos de referencia que hay cuando viajan de sus colmenas a los campos de flores para poder encontrar el camino de vuelta a casa. Y la hormiga del desierto Cataglyphis fortis cuenta los pasos que da para saber cuánto se ha alejado de su nido cuando sale a buscar comida.

Otras especies, como los lobos grises, necesitan saber la cantidad de animales que tiene su manada para cazar presas específicas. Para cazar alces y uapitíes se necesitan de seis a ocho lobos, por ejemplo, mientras que para cazar un bisonte se necesitan de nueve a 13.

Lobos 101
Con miradas penetrantes y aullidos que ponen la carne de gallina, los lobos son motivo de adoración y polémica en todo el mundo. Descubre cuántas especies de lobos existen, las características que hacen que el aullido de cada lobo sea único y cómo la población de lobos de los Estados Unidos continentales estuvo a punto de extinguirse.

Sus presas también usan los números a su favor: los uapitíes se dispersan en grupos más pequeños para evitar toparse con lobos o se unen en grandes rebaños para reducir sus probabilidades de ser sus víctimas, una táctica que en biología se denomina «seguridad en los números».

Luchar o huir

Muchas especies necesitan evaluar la fuerza y la cantidad relativa de oponentes antes de entablar un combate por el territorio o por una pareja.

Un ejemplo de ello son las manadas de leones africanos, que escuchan atentamente los rugidos de otras manadas cercanas antes de decidir si luchar o no. En un experimento clásico en el parque nacional del Serengueti, en Tanzania, una manada escuchó grabaciones de los rugidos de una sola hembra intrusa desconocida, lo que hizo que los leones pasaran al ataque.

En cambio, si la manada escuchaba grabaciones de tres o más leones, los leones dudaban. El mejor factor para predecir si los leones iban a acercarse era la proporción de defensores adultos respecto a los intrusos.

«Obviamente, estudian la cantidad de individuos de sus grupos para sus situaciones de la vida cotidiana. Así que la capacidad de distinguir números debe tener un beneficio sólido para la reproducción y la supervivencia», afirma Nieder.

«Es fascinante»

Karl Berg, ornitólogo de la Universidad de Texas en Brownsville, está de acuerdo en que muchos animales cuentan con «formas sofisticadas de medir o estimar la abundancia».

Por ejemplo, ha observado que los periquitos hembra en Venezuela abandonan la zona donde han eclosionado, mientras que los machos se quedan. Algunos años ocurre lo contrario.

Berg explica que «la decisión de quedarse o irse depende de la abundancia de comida y la ratio de sexos», es decir, cuántos machos hay respecto a las hembras.

«Es fascinante que puedan estimar algo así. No sabemos cómo lo hacen. Lo importante en todos estos estudios es averiguar cómo está vinculada la competencia numérica a la aptitud reproductiva, es decir, al éxito reproductivo de un animal a lo largo de su vida», advierte.

En su estudio, Nieder hace un llamamiento a que se estudie más este tema, pero llevar a cabo este tipo de investigaciones es difícil y lleva su tiempo, según Berg: «Solo pueden hacerse en la naturaleza si quieres obtener resultados realmente significativos».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
Seguir leyendo