El macaco de Berbería, víctima del tráfico ilegal en España por el mascotismo y los 'selfies'

España es la puerta de entrada a Europa del tráfico de animales salvajes como el macaco de Berbería, gravemente amenazado por su tenencia ilegal como mascota y su uso como atracción para fotografías turísticas.

Publicado 24 sept 2021 14:30 CEST
Tráfico de animales

El tráfico de animales salvajes se encuentra en el tercer puesto de crimen organizado a nivel mundial, detrás de las drogas y las armas.

Fotografía de Cristina Crespo Garay, National Geographic

Entre los Montes Atlas del norte de África y en el peñón de Gibraltar, en el sur de la península ibérica, habitan las poblaciones del único primate que vive en estado salvaje en Europa: el macaco de Berbería.  Esta particular especie (Macaca sylvanus) es la única que vive en África al norte del Sáhara, y también la única que habita fuera de Asia. Sin embargo, hoy su hábitat se reduce a Marruecos, Argelia y Gibraltar. Allí, considerado patrimonio y alimentado por las autoridades, estos macacos pasean a su antojo por calles y tejados.

Durante el Pleistoceno, estos monos poblaron Europa desde las costas mediterráneas hasta Alemania e Inglaterra, pero la llegada de las glaciaciones, hace unos 30 000 años, provocaron su extinción en nuestro territorio. Se cree que las poblaciones que aguantaron en África volvieron a avanzar hacia el norte, o bien se introdujo de nuevo capturado por los humanos.

Sin embargo, este primate está gravemente amenazado por el tráfico ilegal, negocio que se encuentra en el tercer puesto de crimen organizado a nivel mundial, para su uso como mascota y como atracción para fotografías turísticas, dos de las principales razones por las que este primate está en peligro de extinción con menos de 8 000 animales salvajes, según datos de Barbary Macaque Awareness & Conservation.

El año pasado, los anuncios ilegales de especies silvestres en Facebook aumentaron, pese a las medidas que habían prometido implantar para combatir el tráfico de animales.

Fotografía de Michael Gwyther-Jones, Wikimedia Commons

En el año 2008, este macaco se encontraba al borde de la extinción y, a día de hoy, aunque las cifras han mejorado, continúa en grave peligro. “Los macacos de Berbería se extraen de la naturaleza cuando son bebés para abastecer este comercio”, denuncia la organización. “Esto significa que los bebés son separados al nacer de sus familias y experimentan una angustia psicológica extrema”. 

Sin embargo, las graves consecuencias del tráfico ilegal no acaban ahí. Los primates son animales muy sociales, lo que provoca que, para lograr capturar a sus crías en la selva, “a menudo los cazadores furtivos matan a los miembros de una manada entera y luego queman los restos. Se dan casos en los que las crías llegan a los centros de rescate con quemaduras por escapar de las manos de sus captores y tratar de abrazarse de nuevo a sus madres”, relata Laia Dotras, primatóloga del Instituto Jane Goodall España.

Mascotismo de exóticos en Europa

En Europa, el tráfico ilegal de crías capturadas para ser vendidas como mascotas es la principal causa del descenso del número de macacos de Berbería. El mayor centro de rescate de grandes felinos y primates de Europa, la Fundación APP Primadomus, ubicada en Alicante, afirma que “desde hace años las solicitudes de rescate de macacos de Berbería que nos llegan a AAP no han dejado de crecer, siempre asociados al mascotismo de exóticos”.

Los animales suelen ser “encontradas vagando por las calles en diferentes periodos de tiempo, posiblemente abandonados por sus dueños una vez comprobaron que, al crecer, los macacos de Berbería muestran su instintos y se vuelven inmanejables, llegando a agredir y morder a los miembros de la familia que los posee”, afirma la organización en una nota de prensa.

Ver vídeos y fotografías de animales salvajes como tigres, leones o primates en el sofá de una casa con sus excéntricos dueños fardando de su estilo de vida es algo cada vez más común en redes sociales, y sorprendentemente más aclamado que criticado.

Esta marea de vídeos virales humanizando a todo tipo de animales de selva y sabana está provocando un nuevo impulso para el tráfico de animales, que ve en ellos un filón para que la demanda del mascotismo continúe creciendo. El año pasado, los anuncios ilegales de especies silvestres en Facebook aumentaron, pese a las medidas que habían prometido implantar para combatir el tráfico de animales.

Tráfico de selfies

Al pasear por las calles de Marrakech durante unas vacaciones o una escapada rápida, no es difícil encontrar por cada esquina macacos de Berbería sujetos con cadenas al cuello en la plaza de Yamaa el Fna, junto al zoco más famoso de la ciudad. Estas mafias crecen con cada turista que quiere hacerse un selfie con los monos.

“Cuando los macacos no se utilizan para tomar fotografías, se guardan en pequeñas cajas de metal”, explican. “Estas cajas se calientan mucho con el sol y no tienen suficiente tamaño para que puedan moverse. A menudo están solos en las cajas; esto es extremadamente perjudicial para estos animales, que normalmente viven en grupos de hasta 70 individuos”.

Pero el sufrimiento de estos animales en cautividad no acaba ahí. A menudo, los centros de rescate denuncian las condiciones de salud y enfermedades crónicas con las que llegan los animales decomisados por haber tenido una mala alimentación durante toda su vida, ya que la dieta que les proporcionan no es apropiada y no puede igualar la que tendrían en libertad.

Uno de los grandes escollos con los que se ha encontrado la lucha contra este crimen es la necesidad de endurecer las penas. Desde hace años se espera con urgencia la creación del llamado listado positivo que incluya las especies cuya tenencia y comercio están permitidas, quedando prohibidas todas las demás. “Perro, gato, y algunos animales domésticos más, porque no olvidemos que el resto de animales que solemos tener en nuestras casas son salvajes”, declara Laura Riera, primatóloga de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA).

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