Ocho instituciones científicas españolas a la vanguardia mundial

Desde la bioimpresión de órganos hasta la regeneración de células o el estudio de las atmósferas marcianas, los hitos de estas instituciones científicas españolas revolucionan el panorama científico en todos sus ámbitos.

Publicado 13 ene 2022 9:44 CET, Actualizado 24 ene 2022 13:40 CET
Ciencia de  la vida: Trasplantes 01

España ha sido líder mundial en donación y trasplante de órganos durante 28 años consecutivos, alcanzando los 15 trasplantes diarios, el 20% de todas las donaciones de la UE y el 6% de todas las donaciones mundiales

Fotografía de National Geographic

Nuestro país ha arrancado esta semana posicionado en el puesto número 12 del ránking mundial de la revista SJR Scimago Journal & Country Rank y el 5 en investigación educativa. Al hacer algunos cálculos para realizar la comparativa entre la productividad científica y el gasto en I+D de cada país, España sube hasta el primer puesto de la lista.

La ciencia española lleva décadas demostrando que su productividad y sus investigaciones están a la vanguardia mundial a través del logro de grandes hitos espaciales por parte de investigadores que han participado en proyectos como el desarrollo del Perseverance y el telescopio espacial James Webb, han trabajado sin descanso para monitorizar el volcán de La Palma o están desarrollando algunos de los tratamientos más prometedores contra la COVID-19.

Al margen del renombrado Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la mayor institución pública de España dedicada a la investigación científica y una de las más destacadas del Espacio Europeo de Investigación, nuestro país alberga una gran diversidad de instituciones científicas que también se sitúan a la cabeza mundial en investigación y tecnología.

Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

Acreditado por el Gobierno como Centro de Excelencia Severo Ochoa, el Instituto Astrofísico de Canarias es un organismo público de investigación que tiene a su cargo dos de los mejores observatorios internacionales del mundo: el Observatorio del Teide, en Tenerife, y el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, que se encuentran situados en dos de los lugares más privilegiados para las observaciones astronómicas.

“En 1961, Francisco Sánchez, fundador y director del IAC, llegó a Canarias con un claro objetivo: estudiar la calidad astronómica de las cumbres de Tenerife”, explica la institución, que califica la década de los años 60 como la década de la prospección astronómica española.

(Relacionado: Rodríguez Manfredi: «España tiene una posición privilegiada en el estudio de las atmósferas marcianas»)

En 1964 se instaló el primer telescopio profesional en el Observatorio del Teide y con él nació el primer grupo de investigación astrofísica del país, que realizó las primeras tesis doctorales y los primeros artículos sobre astrofísica en España.

El Telescopio Óptico Nórdico en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla canaria de La Palma.

Fotografía de Bob Tubbs, Wikimedia Commons

Después, en 1969 se instaló el Observatorio del Teide, el primer telescopio solar, hasta llegar a la actual batería de telescopios en los dos Observatorios de Canarias. “Se vencen así los prejuicios de los astrónomos europeos sobre las condiciones de Canarias para la astronomía y se consigue que las autoridades españolas, locales y nacionales, empiecen a entender que este recurso natural que es el cielo de Canarias podría ponerse en explotación y emplearse, además, para iniciar y desarrollar la astrofísica en España”, afirman.

Entre los grandes hitos que se han llevado a cabo en este centro, en 1992 se descubrió el primer posible agujero negro de nuestra galaxia, en 1994 se localizaron los cosmosomas en la radiación del fondo cósmico de microondas, en 1995 se encontró la primera enana marrón en las Pléyades y en 2001 se descubrió el primer agujero negro de nuestra galaxia.

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)

“La investigación es cosa de todos”. Es el lema con el que arranca el centro científico nacional cuyo objetivo es erradicar el cáncer desarrollando nuevas formas de prevenirlo, diagnosticarlo y tratarlo. “La inmortalidad no es posible, pero sí lo que se llama amortalidad: la capacidad de estar vivo de manera indefinida”, afirma María Blasco Marhuenda, científica española especializada en el estudio de los telómeros y directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

Uno de los grandes hitos de este centro es el estudio sobre cómo la regeneración de las células para lograr una mayor longevidad puede ayudar también en los tratamientos contra las células cancerígenas. ¿A qué se debe esta relación? Todos los seres vivos contamos en nuestro organismo con la telomerasa, la llamada enzima de la inmortalidad. El objetivo de esta proteína es mantener la longitud de los telómeros, pero la telomerasa deja de funcionar en la mayor parte de nuestros tejidos justo después de nuestro nacimiento.

Sede del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en el distrito de Fuencarral-El Pardo de Madrid.

Fotografía de Luis García, Wikimedia Commons

Además de las células embrionarias, el cáncer es la otra excepción de esta enzima: las células cancerígenas son capaces de dividirse y desarrollarse de manera infinita a través del mantenimiento de este gen activo. “Podemos acortar o alargar la vida manipulando este gen de la telomerasa”, afirma Blasco.

A raíz de estos y otros muchos descubrimientos, a día de hoy la ciencia española ha logrado activar la telomerasa en una célula normal para volverla inmortal, abriendo la puerta a un nuevo universo de posibilidades científicas. Entre otros hitos recientes de esta institución, encontramos también el descubrimiento de tres familias de inhibidores de quinasas para su desarrollo como fármacos oncológicos, y de otra familia de compuestos para el tratamiento de la obesidad, esteatosis y envejecimiento y el primer ensayo clínico con una terapia contra el cáncer.

La Organización Nacional de Trasplantes (ONT)

El pasado mes de mayo de 2021 salía a la luz la noticia del primer trasplante mundial de un corazón de un bebé en parada cardiaca y entre grupos sanguíneos diferentes en el hospital madrileño Gregorio Marañón. Este hito continúa la larga trayectoria vanguardista de nuestro modelo de trasplantes y donaciones, líder a nivel mundial.

España es la fuente del 20 por ciento de todas las donaciones de la Unión Europea y el 6 por ciento de las mundiales, a pesar de que tan solo representa el 9,1 por ciento de la población europea y el 0,6 por ciento de la mundial. El prestigio de nuestro sistema se debe, por un lado, al modelo organizativo que gestiona la Organización Nacional de Trasplantes y, por otro, a la solidaridad de los españoles, ya que el 86 por ciento de las familias consultadas autoriza la donación de órganos.

A lo largo del año 2021, el Programa de Donación y Trasplantes registró un crecimiento de un 8 por ciento y la tasa estatal de donaciones se situó 40,2 por millón de población. “Los buenos datos de actividad registrados en 2021 a pesar de la pandemia también han sido posibles gracias a la adopción de medidas específicas acordadas por la ONT y las comunidades autónomas en colaboración con las sociedades científicas”, ha afirmado la directora general Beatriz Domínguez-Gil, una de las principales impulsoras de todos los programas innovadores. 

Una de las medidas impulsadas por la organización se ha basado en el desarrollo de protocolos para la evaluación y selección de donantes y receptores con respecto a la infección causada por SARS-CoV-2, lo que ha permitido el trasplante de órganos de donantes que han pasado la COVID-19 tras una valoración individualizada.

"No obstante, ha sido necesario adaptar el programa a la situación epidemiológica", afirma la organización. "En los momentos críticos, se ha priorizado el trasplante de los pacientes en urgencia cero o en situación clínica muy grave para los que el trasplante no podía esperar, así como de pacientes difíciles de trasplantar por sus características". 

A pesar del importante crecimiento del pasado año, aún existe un número importante de pacientes en lista de espera: 4.762 pacientes a fecha de 31 de diciembre de 2021. De ellos, 66 son niños. Aunque esta cifra es similar a la registrada en 2020, sí se ha producido un descenso llamativo en la lista infantil,situada anteriormente en los 92 casos, una mejora atribuida a las medidas adoptadas por la ONT para facilitar el trasplante pediátrico.

Laboratorio Subterráneo de Canfranc, Pirineo Aragonés

En el túnel ferroviario de Somport, situado en el Pirineo aragonés bajo el monte Tobazo, se encuentra el Laboratorio Subterráneo de Canfranc, una instalación dedicada a la ciencia subterránea ubicada bajo tierra para protegerla de los rayos cósmicos. Este centro ofrece un entorno de bajo nivel radiactivo ideal para la próxima generación de experimentos que explorarán las fronteras de la física de partículas y astropartículas.

Sus galerías para realizar estos experimentos están excavadas en la roca a 800 metros de profundidad. “De esta manera, la montaña filtra la radiación cósmica creando el ‘silencio cósmico’ necesario para la investigación de sucesos naturales particulares, como son la colisión con un átomo de neutrinos provenientes del cosmos o con partículas de la invisible ‘materia oscura’, que forman el 85 por ciento de la masa del Universo”, afirma la portavoz del centro.

Entre los experimentos que se están llevando a cabo en la actualidad en este laboratorio subterráneo, encontramos temáticas como la materia oscura, los neutrinos o la geobiología.

Centro para la Regulación Genómica (CRG)

El Centro para la Regulación Genómica es un Instituto Internacional de Investigación Biomédica, una fundación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es descubrir y hacer avanzar el conocimiento en beneficio de la sociedad, la salud y la prosperidad.

Basado en un modelo de investigación innovadora se trata de un centro único en España donde la selección de profesionales internacionales, un comité de evaluación y una formación por parte de reconocidos líderes de las diferentes áreas científicas asegura la innovación y el descubrimiento científico vanguardista.

El Centro Nacional de análisis genómico cuyo objetivo es la secuenciación y el análisis de ADN ha permitido construir una capacidad equivalente a secuenciar 10 genomas humanos cada 24 horas, lo que lo sitúa como una de los mayores centros europeos en secuenciación genómica.

La genética del cáncer, el estudio sobre los patógenos, la preservación de especies en extinción, estudios evolutivos y trastornos raros son algunos de los ámbitos de aplicación de estas investigaciones.

Edificio del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, del Ministerio de Ciencia e Innovación, ubicado en Madrid

Fotografía de Tiberio Feliz Murias, Wikimedia Commons

Como parte del Barcelona Institute of Science and Technology, su misión es promover la investigación de vanguardia en un entorno de excelencia científica. Esta comunidad científica está formada, además de por miembros del Centro de Regulación Genómica (CRG), científicos del Instituto Catalán de Investigación Química (ICIQ), del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2), del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), del Instituto de Física de Altas Energías (IFAE), del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) y del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC).

El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)

Ya desde el año 1951, como Junta de Energía Nuclear (JEN), y a partir de 1986 como CIEMAT, este organismo público de investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación se centró en los campos tecnológicos relacionados con la energía y el medio ambiente, creando un puente entre la I + D y el interés social.

“En la actualidad las principales líneas de actuación son el estudio, desarrollo, promoción y optimización de las distintas fuentes de energía: renovables, fusión, fisión y combustibles fósiles; el estudio de su impacto en el medio ambiente; el desarrollo de nuevas tecnologías; sin olvidar áreas de investigación fundamental como la física de altas energías y la biomedicina”, declara la organización.

Por tanto la misión del CIEMAT se basa en contribuir al desarrollo sostenible de España mediante el conocimiento científico y tecnológico, manteniendo la excelencia científica en estas áreas.

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