¿Está bajando la temperatura corporal de los seres humanos?

La creencia común de que el cuerpo humano funciona a 37°C parece ser errónea y algunas pruebas sugieren que nuestra temperatura ha disminuido con el tiempo.

Por Brian Gutierrez
Publicado 24 ago 2022, 12:40 CEST
Una vista de infrarrojos muestra el calor corporal de las personas en comparación con los alrededores ...

Una vista de infrarrojos muestra el calor corporal de las personas en comparación con los alrededores en los Jardines del Jubileo de Londres.

Fotografía de Giles Price, Nat Geo Image Collection

Durante 150 años se pensó que la temperatura corporal media de un ser humano sano era de 37 grados Celsius. Pero esa cifra es errónea.

Sin embargo, desde hace al menos dos décadas, los investigadores saben que la temperatura corporal media es en realidad más fría, unos 36,5 grados, y que entre 35,7 y 37,3 grados se encuentra el rango normal del cuerpo humano. Sin embargo, los 37 grados se han mantenido como el número mágico entre padres preocupados y médicos, y se muestran en todo, desde los termómetros de las farmacias hasta las páginas web de los centros médicos.

"Los médicos no son diferentes de los demás", dice Julie Parsonnet, doctora en enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford. "Desde pequeños nos han educado con ese valor normal".

Cada persona es diferente, y hay muchos factores que pueden afectar a la temperatura corporal, como la edad, el tipo de cuerpo, la actividad, la dieta, enfermedades, la hora del día y la forma de medir la temperatura. La temperatura suele medirse en el interior del oído, bajo la lengua, en la axila, por vía rectal o en la frente. Existe incluso una píldora termométrica ingerible, y cada uno de estos tipos de termómetros arroja temperaturas medias ligeramente diferentes.

Al estudiar las temperaturas de las personas sanas y los factores que pueden hacer que el cuerpo se salga de un rango seguro, los investigadores pueden comprender mejor el funcionamiento del cuerpo en su conjunto. Para funcionar correctamente, el cuerpo humano necesita mantenerse dentro de un estrecho margen de temperatura que abarca alrededor de grado y medio. Fuera de ese rango, las neuronas se ralentizan y los músculos y órganos funcionan con menos eficacia. Incluso las proteínas de las células pueden verse afectadas. Así que el cuerpo se esfuerza por mantenerse a una temperatura segura haciendo cosas como sudar cuando hace calor o contraer los vasos sanguíneos cuando hace frío.

"Todo eso se hace mediante señales del hipotálamo [del cerebro] que te dicen: tu sangre está a una temperatura incorrecta", dice Parsonnet.

La temperatura corporal también puede cambiar en respuesta a una enfermedad. La fiebre se produce cuando el cuerpo aumenta su temperatura unos grados por encima de lo normal, lo que se cree que mata algunos tipos de microbios y ayuda al sistema inmunitario a trabajar más rápido.

Dado que la temperatura corporal se mide con tanta frecuencia y constituye una importante herramienta para estudiar la salud, los investigadores afirman que ya es hora de reevaluar el calor interno del cuerpo humano.

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¿Nos enfriamos?

Parsonnet cree que la medida de 37 grados no siempre ha sido errónea, sino que ha cambiado. La gente se está enfriando, sugiere.

Interesado inicialmente en estudiar por qué el ciudadano medio estadounidense ha aumentado de peso con el paso del tiempo, Parsonnet empezó a estudiar las formas en que la temperatura corporal podía estar relacionada con el metabolismo. "Llevaba años pensando en encontrar una cohorte que pudiera mostrarnos cuál era la temperatura [media del cuerpo] hace décadas", dice.

Esa cohorte procedía de la Serie de Veteranos de la Guerra Civil, un conjunto de datos sobre la salud de los veteranos del Ejército de la Unión que el economista Robert Fogel, ganador del Premio Nobel, empezó a recopilar en 1978. El informe contiene información sobre las ocupaciones, enfermedades y discapacidades de los veteranos, incluidas las estadísticas de temperatura que Parsonnet había estado buscando.

En 2019, Parsonnet y sus colegas de Stanford combinaron los datos de la Guerra Civil con una encuesta de salud de la década de 1970 y datos modernos del Centro Médico de la Universidad de Stanford para obtener un conjunto completo de datos de casi 200 000 mediciones de termómetros de los últimos 160 años. Tras analizar los datos, descubrieron que la temperatura corporal del estadounidense medio ha disminuido aproximadamente medio grado desde la Revolución Industrial.

Se trata de un cambio que concuerda con la teoría de Parsonnet de que el metabolismo humano podría estar disminuyendo con el paso del tiempo, junto con otros cambios en el cuerpo humano causados por un mejor acceso a los alimentos y la atención sanitaria en los países industrializados.

La gente "se ha hecho más alta, ha engordado, se ha vuelto más fría y vive más tiempo", afirma Parsonnet. "Todas esas cuatro cosas van unidas".

¿Un termómetro defectuoso?

Philip Mackowiak, profesor emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, tiene una teoría diferente de por qué 37 grados no coincide con las mediciones modernas de temperatura. Cree que, para empezar, la cifra nunca fue correcta.

La temperatura estándar de 37 grados se remonta a un libro publicado en 1870 por el médico alemán Carl Rinhold August Wunderlich. "Estaba en una clínica de Alemania y, según su libro... acumuló un millón de temperaturas", dice Mackowiak. "Cuando hizo la media de esas temperaturas, llegó a 37 grados centígrados".

Mackowiak dice que hay una serie de razones por las que la estimación original de la temperatura media podría haber sido errónea. Por ejemplo, no está claro cómo llegó Wunderlich a su promedio, y Mackowiak dice que el conjunto de datos era tan grande que Wunderlich probablemente sólo promedió un pequeño número de sus mediciones.

"La estadística no era de uso común entonces, y mucho menos los ordenadores", dice Macowiack. "Así que es imposible imaginar cómo pudo procesar un millón de datos y obtener los resultados que obtuvo".

Los termómetros de Wunderlich, que medían la temperatura en la axila y debían leerse mientras se mantenían en su sitio durante 15-20 minutos, también podrían haber sido una fuente de error. Uno de esos termómetros de mercurio originales se conserva en el Museo Mütter de Filadelfia, y Mackowiak tomó prestado el instrumento para inspeccionarlo.

"Hicimos algunos estudios minuciosos para comprobar su rango", dice Macowaick, "y [se] calibró un grado y medio más alto que los termómetros modernos o contemporáneos".

Esta antigua inexactitud ha molestado a Mackowiak durante décadas. En un artículo de 1992 para el Journal of the American Medical Association, él y sus colegas escribieron: "Creemos que los 37 °C deben abandonarse como concepto que tenga algún significado particular para la temperatura corporal normal".

Cuando se le pregunta por el estudio que sugiere que la temperatura corporal media en EE.UU. está disminuyendo, Macowiak dice que tiene dudas. Cree que al conjunto de datos del artículo le faltan factores clave, como qué tipos de termómetros se utilizaron y a qué hora del día se registraron las temperaturas.

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"No tengo forma de saber con certeza si es así o no", dice Macowiak. "Pero mi intuición es que no, que no ha disminuido con el tiempo".

Temperaturas de los tsimane

Michael Gurven, antropólogo de la Universidad de California en Santa Bárbara, también estaba inseguro al principio sobre el descenso de las temperaturas que se recoge en el estudio de Stanford. "Éramos escépticos", dice. "Así que volvimos a analizar sus datos".

Cuando Gurven y su equipo analizaron las cifras, encontraron la misma tendencia al enfriamiento. "No sabemos muy bien por qué exactamente, pero parece real que ha habido un descenso", dice.

Gurven se interesó por la investigación sobre la temperatura corporal debido a su propio trabajo con el pueblo Tsimane, agricultores y cazadores de subsistencia que viven en Bolivia, relativamente aislados del mundo exterior.

"Algunas de las aldeas están a una hora de camino de la ciudad más cercana", dice Gurven. "Otros pueblos están a varios días de distancia en una piragua".

Después de leer el artículo sobre el descenso de la temperatura corporal en Estados Unidos, Gurven sintió curiosidad por observar la temperatura corporal media de los tsimane. Si el cambio de estilo de vida en los países industrializados es la razón por la que la temperatura corporal ha disminuido, entonces las personas que viven sin las comodidades modernas tendrían, en teoría, temperaturas más altas.

Para su sorpresa, Gurven y sus colegas descubrieron que la temperatura corporal de los tsimane también ha disminuido con el tiempo. "Observamos un nivel de descenso similar, pero en una décima parte del periodo de tiempo", afirma.

Desde que Gurven empezó a trabajar con los tsimane en 2002, ha descubierto que su temperatura media ha disminuido de unos 37 a 36,5 grados.

La investigación proporciona otro conjunto de datos independientes que sugieren que la gente se está enfriando. Pero si eso es cierto, no hay una razón obvia para ello. "Todo el mundo y su perro tienen una idea diferente", dice Gurven.

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Algunas de las posibles causas son el aire acondicionado, la dieta, las enfermedades crónicas, la actividad del sistema inmunitario, las enfermedades dentales, los parásitos, los patrones de sueño y los medicamentos antiinflamatorios.

En el caso de los tsimane, es posible descartar algunos factores, como la comida rápida y los termostatos, pero en las últimas dos décadas han cambiado muchas cosas pequeñas para los tsimane que podrían haber contribuido al cambio. Tienen un mejor acceso a la sanidad, lo que ha provocado un menor índice de enfermedades que pueden afectar a la temperatura corporal, y también más bienes de consumo, como las mantas, que podrían ayudar a la gente a mantener una temperatura más agradable durante todo el año.

Todos estos cambios podrían suponer un descenso general de la temperatura media, afirma Gurven.

Un panorama cambiante

¿Cómo se relaciona toda esta investigación con la salud cotidiana? Si tu temperatura es de 37 grados, ¿deberías preocuparte?

"37 es una temperatura normal, pero no es la temperatura normal", dice Mackowiak. "No existe la temperatura normal".

Si debes tener un número, puede ser útil conocer la temperatura que Mackowiak llama "fiebre accionable", que es una temperatura tan alta que una persona debe recibir tratamiento médico aunque no tenga otros síntomas. Dice que, en el caso de los hospitales, esa cifra suele ser de 38,3 grados o más.

Pero la temperatura no siempre es una medida clara de la enfermedad. Incluso con una temperatura corporal en el rango normal, otros síntomas pueden indicar que algo va mal.

La temperatura corporal "es sólo un indicio de enfermedad", dice Parsonnet. "Nos gusta porque es un número y a todo el mundo le gustan los números... Pero el hecho es que si te sientes enfermo, estás enfermo, independientemente de cuál sea tu temperatura".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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