Mascarilla LED facial completa de luz roja

¿Cómo de efectiva es la terapia de luz LED facial para cuidar nuestra piel?

Los dermatólogos explican la ciencia en la que se basa el popular tratamiento de fototerapia LED, que ahora está disponible en casa por un módico precio.

Las mascarillas LED faciales completas como ésta pueden costar hasta varios miles de euros. La aplicación de luz roja puede estimular la producción de colágeno y la circulación sanguínea, e incluso reducir los signos del envejecimiento. Pero la fototerapia no es una panacea para tratar otras afecciones cutáneas.

Fotografía de Tonje Thilesen, National Geographic
Por Leah Worthington
Publicado 3 abr 2024, 13:28 CEST

A mediados de la década de 1960, un médico húngaro llamado Endre Mester hizo brillar un láser de baja potencia sobre la piel afeitada de un ratón. Aunque buscaba efectos sobre el crecimiento de tumores, observó un efecto secundario inesperado: la luz roja parecía estimular el crecimiento del pelo y, en estudios posteriores, la cicatrización de heridas.

60 años después, este descubrimiento accidental se ha convertido en un mercado en auge de procedimientos clínicos y dispositivos domésticos que utilizan diodos emisores de luz (LED).

También posible con láseres fríos, la fototerapia de "bajo nivel" o "baja potencia" requiere un determinado nivel de potencia (medido en milivatios por centímetro) para ser eficaz, sin el calor dañino de las luces de alta potencia. Desde mascarillas faciales y corporales hasta varitas portátiles, los productos de fototerapia de baja potencia prometen todo tipo de beneficios antienvejecimiento, rejuvenecedores y cicatrizantes.

"Hay mucho bombo y platillo en el sector", afirma Daniel Barolet, investigador y médico dermatólogo especialista en laserterapia y profesor adjunto de la Universidad McGill.

Pero, ¿merecen la pena estos aparatos, que pueden costar cientos e incluso miles de dólares? Los expertos analizan las ventajas y limitaciones de la fototerapia y lo que los consumidores deben saber antes de hacer la inversión.

En las décadas transcurridas desde los revolucionarios ensayos de Mester con ratones, la investigación y el desarrollo de la fototerapia han despegado con resultados prometedores.

En la actualidad, la fototerapia LED, o "fotobiomodulación" (PBM, por sus siglas en inglés), como se conoce más exactamente, utiliza luz suave de baja intensidad dentro del espectro visible (típicamente azul, roja o casi infrarroja) para estimular los procesos fisiológicos naturales. O, como dice Barolet, PBM significa simplemente "usar la luz para dar a nuestras células un empujoncito en la dirección correcta".

Durante gran parte de la historia de la humanidad, habríamos obtenido estos beneficios directamente del sol, pero ahora pasamos más tiempo dentro de casa, con una iluminación interior a menudo de tonos fríos.

"Cuando utilizamos la fotobiomodulación, nos limitamos a cortar los rayos UV malos. Sólo utilizamos los que curan", explica Barolet; "es biomimetismo, pero aprovechas lo que es bueno para la piel y eliminas lo que no es bueno para ella".

Los aparatos de fototerapia que se encuentran en las clínicas suelen ser más potentes y producen resultados mejores y más rápidos. Pero para los que quieren hacer el tratamiento en casa, hay un mercado lleno de opciones.

Fotografía de Tonje Thilesen, National Geographic

Aunque aún no se conocen del todo los mecanismos exactos, se ha demostrado que la terapia con PBM produce una serie de efectos positivos. La luz azul, por ejemplo, puede utilizarse para tratar el acné y mitigar otros trastornos cutáneos reduciendo la inflamación. Cuando la piel absorbe la luz azul, se activa la producción de radicales libres tóxicos que, a lo largo de varios días, eliminan la bacteria Cutibacterium acnes, causante del acné.

Glynis Ablon, dermatóloga y profesora clínica asociada de la UCLA (en Estados Unidos), afirma haber observado efectos espectaculares en sus pacientes sometidos a terapia con luz azul. "Lo que notarán, sólo con estos LED, es que su acné mejora, que el nivel de lesiones inflamatorias se reduce, que su piel en general empieza a tener mejor aspecto".

En cambio, la luz roja y la casi infrarroja tienen longitudes de onda más largas que pueden dirigirse a las células de la piel o penetrar más profundamente en el organismo. Según Barolet, cuando la luz de esta gama penetra en las células, "desencadena una reacción en cadena" en las mitocondrias. Este proceso metabólico produce varias moléculas importantes, como ATP y óxido nítrico, que son fundamentales para funciones corporales básicas como la producción de energía y un flujo sanguíneo sano.

La aplicación de luz roja y casi infrarroja tiene un efecto dominó, estimulando la producción de colágeno y la circulación sanguínea. A nivel superficial, esto puede acelerar la cicatrización de heridas, como quemaduras o úlceras, e incluso reducir los signos del envejecimiento, como arrugas y manchas marrones.

Aunque la piel es el órgano más grande y visible del cuerpo, en teoría todas las células pueden beneficiarse de la terapia con luz roja o casi infrarroja.

En general, los tejidos que más mejoran son los que se encuentran en estado de agotamiento o alteración (como la piel quemada por el sol), según Alexander Wunsch, médico y experto en fotobiología. Por supuesto, la fototerapia no es una panacea para tratar la piel ni ninguna otra afección.

"Tiene una base científica real y funciona clínicamente", afirma Zakia Rahman, profesora clínica de dermatología de la Facultad de Medicina de Stanford (EE. UU.); "pero no va a tener el nivel de efecto espectacular que tendrían tratamientos más agresivos en un entorno médico".

Aun así, los LED tienen ventajas claras: no son invasivos, no duelen y son prácticamente inocuos. La exposición prolongada a la luz azul, próxima al espectro ultravioleta, puede dañar, envejecer o irritar la piel, pero las investigaciones a largo plazo siguen siendo limitadas. Según Barolet, en el caso del rojo y el casi infrarrojo, los únicos problemas potenciales son los de las personas alérgicas al sol o con ojos muy sensibles.

"Piensa en la fotobiomodulación como en tu taza de café matutina... pero con luz", dice Barolet; "es como una llamada de atención que pone en marcha todos esos pequeños procesos celulares, ayudando al cuerpo a repararse, rejuvenecerse y llenarse de energía".

Clínicas de todo el mundo ofrecen terapia PBM para todo tipo de fines cosméticos y médicos. Los aparatos de consultorio suelen ser más potentes y producen resultados mejores y más rápidos. Pero para los que quieren hacer el tratamiento en casa, hay un mercado lleno de opciones.

A la hora de elegir un aparato LED, los expertos coinciden en que el factor más significativo a tener en cuenta es la intensidad de salida.

"Hay mucho timo por ahí... la mayoría de las veces, las energías son muy, muy bajas", dice Ablon. Para la luz roja, ella busca dispositivos que emitan 105 milivatios por centímetro, pero para la luz azul, la intensidad puede ser menor. "Si está en algún punto de ese rango de 40, me parece bien, pero si acaba siendo de 10, probablemente no esté haciendo nada".

Barolet también advierte a los consumidores que eviten los dispositivos que promueven "un arco iris" de luces, como el verde, el amarillo y el morado. En lo que respecta a la salud, afirma, las únicas longitudes de onda que han demostrado su eficacia son el rojo, el casi infrarrojo y el azul.

más popular

    ver más

    más popular

      ver más
      Izquierda: Arriba:

      Una modelo posa para un retrato con una máscara LED Light Shield de DM Aesthetics diseñada para uso del consumidor en un estudio sobre un fondo azul.

      Fotografía de Tonje Thilesen, National Geographic; Mask courtesy DM Aesthetics
      Derecha: Abajo:

      El tratamiento en casa con luz puede realizarse con diversos dispositivos, como una varita.

      Es importante tener en cuenta que no todos los productos LED del mercado han recibido el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). 

      Barolet señala que, aunque la investigación que respalda la fototerapia es sólida, los científicos aún están perfeccionando su "receta" (las longitudes de onda, la dosis, la intensidad y la proximidad ideales) para diferentes objetivos de salud. En algunos casos, la terapia LED funciona mejor en combinación con otras intervenciones, como la combinación de un tratamiento con luz roja con una crema antienvejecimiento. Aunque no sustituyen a productos como la protección solar o los retinoides de prescripción, Rahman afirma que los LED "pueden funcionar bien en todo el régimen de la piel".

      En última instancia, tanto si te sometes a un procedimiento clínico como si utilizas mascarillas caseras, los expertos aconsejan seguir el tratamiento y no esperar resultados inmediatos. Mientras que la cicatrización de las heridas puede ser más rápida, según Wunsch, los efectos sobre una piel sana que envejece con normalidad pueden ser lentos y acumulativos: "Hay que invertir en el cumplimiento en la primera fase, y se obtendrán las recompensas en cinco o 10 años".

      Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

      más popular

        ver más
        loading

        Descubre Nat Geo

        • Animales
        • Medio ambiente
        • Historia
        • Ciencia
        • Viajes y aventuras
        • Fotografía
        • Espacio

        Sobre nosotros

        Suscripción

        • Revista NatGeo
        • Revista NatGeo Kids
        • Disney+

        Síguenos

        Copyright © 1996-2015 National Geographic Society. Copyright © 2015-2024 National Geographic Partners, LLC. All rights reserved