Espacio

«En los próximos 10 años, sabremos si los planetas similares a la Tierra albergan vida extraterrestre»

Entrevistamos al escritor y cómico británico Ben Miller, que tiene mucho que decir sobre la posibilidad de encontrar vida extraterrestre. Viernes, 27 Octubre

Por Simon Worrall

Es una de las grandes preguntas de nuestro tiempo: ¿estamos solos en el universo? Toda una sucesión de películas, desde Contact a Encuentros en la tercera fase, hasta una de las más recientes, La llegada, han explorado si la vida inteligente se encuentra ahí fuera en el cosmos y se han preguntado qué ocurriría si finalmente nos encontrásemos cara a cara con seres de otros mundos.

Para obtener la perspectiva científica sobre los extraterrestres, National Geographic ha acudido a un cómico, uno que ha cursado un doctorado en física.  El presentador del programa de televisión británico It’s Not Rocket Science, Ben Miller, publicó el año pasado un libro llamado The Aliens Are Coming! The Extraordinary Science Behind Our Search for Life in the Universe.

Desde su casa en Gloucestershire, Inglaterra, Miller nos explicó por qué el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS, por sus siglas en inglés) podría revelarnos finalmente si existe vida en otras partes del universo, la conexión entre la comedia y la ciencia, y por qué necesitaremos una nueva piedra de Rosetta para interpretar los mensajes extraterrestres.

En tu libro escribes que vivimos una de las revoluciones más extraordinarias de la historia de la ciencia: la creencia cada vez mayor de que no estamos solos.

Cuando estudiaba en la universidad, ni siquiera estábamos seguros de si había planetas alrededor de otras estrellas o de si el sistema solar era único. Pero durante las últimas décadas, hemos emprendido un viaje extraordinario en el que hemos encontrado miles de planetas alrededor de otras estrellas. Curiosamente, empezamos buscando planetas lejanos por la tecnología que teníamos entonces. Ahora hemos empezado a observar las estrellas más cercanas a la nuestra.

Recientemente, se ha producido un descubrimiento emocionante: la estrella más cercana a nosotros, una enana roja, tiene un planeta llamado Proxima b. Y no solo eso: el planeta se encuentra a la distancia adecuada de esa estrella como para tener agua líquida en su superficie. Creemos que el agua líquida es muy importante para la vida. Así que en nuestro vecindario más inmediato, las condiciones podrían ser adecuadas para la vida.

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Gran parte de las nuevas ideas sobre la posibilidad de que existan formas de vida alienígenas no proceden del espacio, sino de las profundidades del océano. Háblanos de los extremófilos.

Es una historia increíble. Desde principios de la década de 1960, hemos encontrado estos seres vivos, normalmente células individuales, en condiciones en las que pensábamos que sería imposible que sobreviviese una forma de vida. Uno de los primeros lugares donde las descubrimos fue el parque de Yellowstone, en manantiales de hasta 90 grados Celsius. Eso ha cambiado nuestro conocimiento de las formas de vida extraterrestres. Hemos descubierto vida bacteriana dentro de centrales nucleares, en la atmósfera superior y en rocas en las profundidades de la Tierra. Esto significa que hay más lugares en los que podría producirse vida en la galaxia.

También significa que debemos reconsiderar dónde encajamos nosotros en el conjunto de la vida. Ahora creemos que la vida en la Tierra comenzó en aguas termales volcánicas en el fondo del océano. Lo que me encanta de esto es que te obliga a reconsiderar la idea de qué es un extremófilo. Si lo piensas, nosotros somos extremófilos y estamos aquí sentados teniendo una conversación, respirando oxígeno en temperaturas increíblemente bajas si se comparan con las que tenían las primeras formas de vida. ¡Y ni siquiera estamos en el agua! Somos una colonia extraordinaria e hiperorganizada de bacterias que comenzó su viaje evolutivo en agua hirviendo y alcalina al fondo de un océano primitivo. En otras palabras, ¡uno de tus ancestros fue una roca! [Se ríe]

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La comedia y el espacio no son palabras que suelan aparecer vinculadas, ¿verdad?

La verdad es que el vínculo entre comedia y espacio es bastante fuerte. La ciencia es una búsqueda escéptica, al igual que la comedia. Existe una tradición fantástica que combina ciencia y comedia, desde Douglas Adams a Monty Python. Piensa en las canciones de Eric Idle sobre el universo y la evolución. En mi programa siempre hemos hecho sketches sobre el calentamiento global. Un hombre mira por la ventana, está lloviendo y le dice a su mujer: «¡Mira eso! Está lloviendo a cántaros. ¿Dónde está el calentamiento global, eh?» [Se ríe].

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Stephen Hawking cree que no debemos intentar contactar con civilizaciones extraterrestres. ¿Qué opina él? ¿Estás de acuerdo con ella?

Su punto de vista tiene una interpretación algo más complicada que esa. Él es un gran partidario del proyecto Breakthrough Listen, la idea de que deberíamos financiar la búsqueda de indicios de vida en el millón de estrellas más cercanas a nosotros. Su opinión, en términos generales, es que cuando dos civilizaciones establecen contacto, la civilización menos avanzada tecnológicamente no sale muy bien parada. Su ejemplo: el encuentro entre los colonos occidentales y los nativos norteamericanos no fue beneficioso para estos últimos. No estoy de acuerdo [con su opinión sobre el contacto con civilizaciones extraterrestres]. Pero no puedo decir que no exista un riesgo. Sin embargo, lo que podemos ganar supera con creces al riesgo.

Si recibiéramos un mensaje del espacio exterior, podríamos ser incapaces de entenderlo. ¿Cómo nos podrían ayudar los jeroglíficos egipcios a resolver este acertijo?

El haber descifrado los jeroglíficos se debe a Napoleón, que decidió anexionar Egipto y llevó consigo algunos de los filósofos y científicos más brillantes de la época. Pero los jeroglíficos fueron algo increíblemente difícil de descifrar. ¿Qué significaba la imagen de una abeja? ¿Significaba abeja, o el concepto de picadura, o indicaba un sonido fonético?

El descubrimiento llegó cuando las tropas napoleónicas desmantelaban un antiguo fuerte en el puerto de Rosetta y descubrieron una piedra con tres inscripciones diferentes. Una eran jeroglíficos, otra en griego antiguo y la otra en una forma intermedia de escritura egipcia. Se hizo famosa como la piedra de Rosetta y fue una de las herramientas que utilizamos para descifrar los jeroglíficos egipcios.

No tendremos una piedra de Rosetta cuando recibamos un mensaje extraterrestre, así que será algo muy difícil de traducir. A la gente se le han ocurrido ideas muy inteligentes sobre cómo crear una piedra de Rosetta, cómo componer un mensaje para enviar a un alienígena que contuviera algo que los extraterrestres también tuvieran en su cultura, como las matemáticas o la relación entre electrón y protón.

Una cosa que hemos aprendido es que cuanta más información y lenguas tengamos, mayores posibilidades tendremos de de descifrarlo. El problema de enviar solo un mensaje corto, como los que están dentro de las naves Voyager y Pioneer, es que hay muy poca información dentro de ellos. Por eso algunos expertos como Seth Shostak, director de SETI, han propuesto la idea de enviar Internet. Internet es el reflejo más honesto de quién somos como especie. Gatos lamiendo piruletas, cien recetas de tortitas, ¡lo tiene todo! [Se ríe]. En mensajes anteriores, hemos intentado presentarnos como seres superinteligentes, algo que no somos.

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En marzo de 2018, la NASA lanzará el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS). ¿Qué es? ¿Y cuál es su misión?

Al fin observaremos los planetas más cercanos a nosotros. Para empezar, ni siquiera estábamos seguros de que alguna estrella tuviera planetas. Por eso empleamos el telescopio espacial Kepler y lo centramos en una porción muy densa del campo estelar, en una región de nuestra propia galaxia a gran distancia. Lo asombroso de Kepler es que descubrió que ¡la mayoría de estrellas tiene planetas!

El TESS, cuyo lanzamiento está programado para marzo de 2018, observará las estrellas más cercanas. Incluso podría ser posible observar la luz que procede de la atmósfera de esas estrellas y determinar qué gases hay en dichas atmósferas. Cuando observas la Tierra y ves todo este oxígeno, podrías pensar que está sucediendo algo extraño. El oxígeno es un gas increíblemente reactivo. ¿Qué hace eso en cantidades masivas en una atmósfera? Ese sería el tipo de señales que buscaremos al observar las atmósferas de otros planetas.

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Sabrás cuál tiene que ser la última pregunta: ¿realmente hay extraterrestres en camino?

En los próximos diez años, sabremos si los planetas más cercanos y similares a la Tierra albergan vida. Eso tiene implicaciones gigantescas para nosotros como especie. Una vez que encontremos vida ahí fuera, tendrías que pensar que también existen otras civilizaciones y formas de vida inteligentes.

Por ahora, estamos en esta posición extraordinaria en la que nuestro planeta podría ser el único del universo que albergue vida. Así que podríamos acercarnos un paso más a uno de los dos posibles resultados: que somos la única forma de vida del universo o que no estamos solos. Cualquiera de las dos será algo definitorio para nuestra especie. Cambiará por completo nuestra forma de vernos: religión, política, nuestra psique individual, todo.

Una de estas dos posibilidades tiene que ser cierta. O solo estamos nosotros, o no estamos solos.

Esta entrevista ha sido editada por razones de longitud y claridad.

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