Siete objetos navideños del mundo

Puede que los árboles decorados y Papá Noel sean omnipresentes en las fiestas occidentales modernas, pero otras culturas tienen sus propios adornos para la época navideña, muchos de ellos arraigados en el folclore local.

Por Simon Ingram
Publicado 18 dic 2020, 10:54 CET
Faroles navideños filipinos

Los «paroles» o faroles navideños filipinos se venden en una tienda de la ciudad de Antipolo, cerca de Manila. El «parol», que se fabrica tradicionalmente con bambú y papel, es una decoración festiva ubicua en Filipinas. El «parol» navideño, que se cree que data originalmente de los colonos españoles del siglo XVI, sigue una larga tradición de fabricación de faroles en Filipinas.

Fotografía de Danilo Pinzon, Jr, Alamy

En cinco segundos, intenta nombrar cinco objetos vinculados a las Navidades. Seguro que puedes, pero ¿serían esos objetos los mismos en cualquier parte del mundo? Probablemente no. Por llamativa que se haya vuelto con los años la decoración de las Navidades, la temporada festiva todavía se basa en la tradición, sobre todo cuando estamos en casa con la familia.

Y aunque algunos de los símbolos están arraigados en creencias religiosas sobre la fiesta cristiana, otros tienen orígenes distantes y algunos son incorporaciones relativamente recientes al canon de la tradición. A continuación te hablamos de objetos de todo el mundo que, de una u otra forma, se han convertido en sinónimos de Navidad.

Muñeco nisse

Escandinavia

El nisse, que también se conoce como el tomte o el tomtenisse y se representa como una criatura diminuta y de aspecto de gnomo con un gorro rojo, suele caracterizarse como una especie de elfo o espíritu festivo. En la mitología rural de Escandinavia, el nisse también tenía propiedades mágicas y protegía una casa y a sus ocupantes de los espíritus malignos y la mala suerte, pero solo si lo trataban con respeto.

Ilustración de 1895 del artista noruego Julius Holck, en la que aparece un nisse que acaba de comerse sus gachas de Nochebuena. Las decoraciones que representan al nisse son habituales en Escandinavia. 

Fotografía de Julius Holck, Biblioteca Nacional De Noruega

Los nisse, unas almas sensibles, recibían regalos y una blót (ofrenda) de gachas calientes en Nochebuena. Esta es una sabia decisión, ya que un nisse descontento puede causar estragos con los animales de granja o romper objetos de la casa. Hoy, el nisse se recrea habitualmente como decoración navideña escandinava, normalmente como un hombre fornido, con una barba o zuecos, y siempre con un gorro rojo cónico.

Parol

Filipinas

Filipinas celebra la Navidad con un estilo luminoso: su piedra angular es el parol ornamental, un farol que tradicionalmente se fabrica con bambú y papel y al que se le da forma de estrella de Navidad. 

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    Se creía que el «parol» era una representación de la estrella de Navidad y que procede del español farol, pero durante siglos se ha aumentado para que reúna un mayor simbolismo, representando la luz que vence a la oscuridad. 

    Fotografía de Imagegallery2, Alamy

    La decoración es ubicua en Navidad por Filipinas y en las comunidades filipinas del mundo, y es una parte fundamental de la procesión de Simbang Gabi, un acto de culto público de nueve días que culmina con la Misa de Medianoche en Nochebuena. El parol aparece en el vídeo de Navidad de Disney de este año 2020 (debajo).

     

    (La Walt Disney Company es propietaria mayoritaria de National Geographic Partners.)

    Zapatos

    Islandia

    Un buen incentivo para que los niños islandeses se porten son los Yuletide Lads (una especie de duendes de Navidad), un elemento del folclore navideño local que incluye a personajes fantásticos y traviesos que llegan a las ciudades desde el bosque unos días antes de Navidad.

    La tradición de colocar zapatos en el alféizar las 13 noches antes de Navidad procede del cuento islandés de los Yule Lads. Los niños buenos reciben caramelos; los malos, una patata.

    Fotografía de Simon Ingram

    Estos duendecillos son un conjunto de bromistas con rasgos y preferencias individuales en lo que respecta a los trucos, desde lo descarado (cerrar puertas, robar salchichas) a lo siniestro (robar, esconderse debajo de la cama). En su día, fueron un aspecto básico de las historias de antes de dormir, así que se prohibió que los padres las contaran, pero su legado perdura. Los 13 días antes de Navidad, los niños dejan los zapatos en el alféizar de la ventana y los duendes los llenan con caramelos o –si ha habido mal comportamiento el día anterior– con una patata.

    Polonia

    La «oblea navideña» u oplatek –en la cultura católica polaca– es una galleta hecha de pan sin leudar que simboliza el fin del Adviento.

    Una oblea navideña llamada oplatek– es un aperitivo habitual en la cena de Nochebuena en Europa del Este. Tradicionalmente, la oblea se divide y se reparte entre los presentes, con mensajes de agradecimiento o proclamaciones de buenas intenciones.

    Fotografía de Joanna Dorota, Alamy

    Tradicionalmente, la oblea, que tiene el tamaño y la forma aproximados de una carta y suele llevar grabada una escena navideña, se comparte en Nochebuena, pasándola entre los familiares antes de la cena, mientras se dan las gracias y se mencionan buenos propósitos.

    Acebo

    Reino Unido, Norteamérica

    Este arbusto perenne fue muy adorado en la mitología celta, que lo vinculaba a la vida eterna y la fertilidad debido a sus colores vivos en todas las estaciones y lo convirtió en un símbolo del invierto como contrapunto al roble en verano. Hoy también tiene matices cristianos y, aunque es una planta navideña ubicua, en realidad está más relacionada con la Pascua en términos de significado para la fe: las espinas afiladas de las hojas representan la corona de espinas de Cristo y las bayas rojas, su sangre y su sufrimiento.

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      El acebo tiene un significado mixto en lo referente a la temporada navideña y para muchos también representa la Pascua. Pero sus raíces festivas yacen en celebraciones precristianas, en las que los colores vivos de las plantas durante los meses más oscuros lo convertían en un símbolo de felicidad y vida duradera.

      Fotografía de Steve Bidmead, Pixabay

      Es probable que la historia del acebo como símbolo navideño sea una mezcla de ambas: su verdor durante todo el año la convierte en la planta ideal para engalanar techos y puertas y convirtió la planta en la decoración preferida para las fiestas romanas y celtas, como Saturnalia. Más adelante, su vínculo con Cristo la conectó con las celebraciones en su honor en la misma época del año.

      Flor de Pascua

      Centroamérica y Norteamérica

      Una fábula mexicana habla de una niña que, como no podía permitirse flores, llevó hierbas al altar de una iglesia a modo de ofrenda navideña y de ellas crecieron unas flores de vivos colores. Es probable que estas, las denominadas flores de Nochebuena, fueran Euphorbia pulcherrima, una planta autóctona de México y Guatemala que tiende a florecer a mediados del invierno.

      La flor de Pascua se ha convertido en una de las plantas de Navidad más comunes debido a su intenso color rojo y sus vínculos con el folclore. Este arbusto, autóctono de Centroamérica, adopta otros colores.

      Fotografía de Gerhard G., Pixabay

      Son sus hojas, no sus flores, las que dan a este arbusto sus connotaciones festivas: aunque durante mucho tiempo se ha vinculado a la Navidad en México, la variedad roja es un elemento básico de los arreglos florales y las plantas de interior en macetas durante toda la época festiva, gracias al hombre que le dio a la planta su popularidad –y su nombre– en Estados Unidos. Fue Joel Poinsett, un médico y diplomático que fue el primer ministro y enviado especial estadounidense en México. Cuando vio la planta llamativa, envió muestras a casa, donde pasó a conocerse como poinsetia.

      Telaraña

      Ucrania

      En Europa del Este –sobre todo en Ucrania– hay un adorno del árbol de Navidad que se parece a una tela de araña.

      La historia de la araña navideña, contada en Ucrania, es un cuento popular sobre un arácnido que ayuda a decorar el árbol con su tela.

      Fotografía de Nic Hamilton Photographic, Alamy

      Se cree que es un vínculo ancestral con el espumillón moderno y su significado procede de la historia de la araña navideña, que construyó telas en el árbol de una familia pobre que no podía permitirse decorarlo. La mañana siguiente, según el cuento, la luz tocó la telaraña y la volvió de oro.

      Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.co.uk.

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