El dilema de la decoración navideña: ¿árbol artificial o natural?

Si se gestiona y vende de forma apropiada, un árbol de Navidad natural puede ayudar al medio ambiente.
Si se gestiona y vende de forma apropiada, un árbol de Navidad natural puede ayudar al medio ambiente.
foto por STEPHEN ST. JOHN, NATIONAL GEOGRAPHIC

A primera vista, los árboles de Navidad artificiales pueden parecer más cómodos y beneficiosos para el medio ambiente, pero su coste medioambiental —que se mide en emisiones de gases de efecto invernadero y el espacio que ocupan en vertederos— supera con creces sus beneficios, según los conservacionistas que instan a los consumidores a quedarse con la opción natural estas fiestas.

«Todos los grupos medioambientales y los científicos afirman que deberíamos usar un árbol real. No hay debate que valga», afirmó Rick Dungey, portavoz de la National Christmas Tree Association de Estados Unidos. «Los únicos que todavía hablan del tema son aquellos que intentan vender árboles artificiales».

Los árboles artificiales se fabrican a partir de un tipo de plástico denominado policloruro de vinilo (PVC), un derivado del petróleo que puede contener plomo y otras sustancias tóxicas. Además, según el Departamento de Comercio estadounidense, en torno al 80 por ciento de los árboles falsos se fabrica en China, donde la mayor parte de la electricidad se genera a partir de la quema de carbón, una de las fuentes de combustible más contaminantes.

Después de fabricarlos, los árboles se envían a su destino, normalmente en barcos con motores diesel, lo que genera todavía más emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.

Y aunque un árbol artificial puede reutilizarse, tiene una esperanza de vida corta: «La familia media mantiene el mismo árbol artificial durante cinco o seis años y después acaba en un vertedero y sencillamente se queda ahí, porque on se biodegrada», dijo Bill Ulfelder director de The Nature Conservancy en el estado de Nueva York.

Por otra parte, los árboles de verdad son completamente reciclables, aunque Ecologistas en Acción estimó en 2011 que más de dos millones de árboles acabarían en los vertederos tras su uso decorativo en hogares de todo el país. Sin embargo, cada vez más empresas y organizaciones en España se dedican al cultivo, la venta y el reciclaje de este tipo de árboles, evitando de este modo la tala indiscriminada. Un ejemplo de ello es la empresa Mi árbol de Navidad, que además de llevar el árbol hasta tu casa, lo recoge una vez se acaban las fiestas para elaborar compost. Y si además de ecológico quieres ser solidario, la Escuela de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid ofrece árboles solidarios y respetuosos con el medio ambiente: se destina un euro de cada venta a programas de inclusión social de Médicos del Mundo en Madrid.

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