Historia

Los descendientes vivos de los cananeos, identificados mediante análisis de ADN de 3.700 años de antigüedad

El genoma secuenciado a partir de restos de 3.700 años de antigüedad se ha encontrado en los residentes actuales del Líbano. Jueves, 9 Noviembre

Por Kristin Romey

Más del 90 por ciento de la ascendencia genética de los libaneses modernos se deriva de los antiguos cananeos, según un estudio publicado en la American Journal of Human Genetics.

Los investigadores, con la financiación de The Wellcome Trust, han sido capaces de secuenciar el genoma cananeo a partir de los restos de cinco individuos enterrados en la antigua ciudad portuaria de Sidón hace unos 3.700 años. Los resultados se compararon con el ADN de 99 residentes libaneses actuales.

Según los resultados, la ascendencia cananea es una mezcla de poblaciones indígenas que se asentaron en el Levante (la región que abarca gran parte de Siria, el Líbano, Jordania, Israel y los territorios palestinos) hace unos 10.000 añose inmigrantes que llegaron del este entre 6.600 y 3.500 años atrás.

A esta mezcla genética se añadió un elemento eurasiático en algún momento entre el 1.800 y el 200 a.C., un periodo tumultuoso en el que se produjo el fin de la Edad del Bronce y el comienzo de la Edad del Hierro, la era en la que la mayoría de académicos coinciden que se escribió la Biblia.

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¿Villanos bíblicos o ancestros israelitas?

Los relatos bíblicos suelen representar a los cananeos como los archienemigos de los primeros israelitas, quienes finalmente conquistaron los territorios cananeos y, o bien exterminaron, o bien subyugaron a su gente.

Sin embargo, los arqueólogos identificaron a los cananeos como un conjunto de tribus de diversas etnias que aparecieron en el Levante en torno al principio del segundo mileno a.C. Durante siglos fueron en varias ocasiones ciudades-estado independientes o estados satélites bajo el control egipcio, y su presencia se ha registrado en cartas de mandatarios de la Edad de Bronce de Egipto, Anatolia y Babilonia, entre otras partes de la región.

Pese a la intensa agitación cultural y política en el Mediterráneo oriental a finales de la Edad del Bronce en el siglo XII a.C., la presencia de los cananeos persistió en la región, especialmente en ciudades portuarias poderosas repartidas a lo largo de la costa, donde eran conocidos para griegos y fenicios.

Todavía no se han identificado pruebas arqueológicas de la extensa destrucción de los asentamientos cananeos que se describe en la Biblia, y muchos estudiosos consideran que los israelitas, que aparecen en torno al comienzo de la Edad del Hierro, podrían haber sido cananeos originariamente.

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La «punta del iceberg»

El nuevo estudio destaca por su secuenciación del genoma cananeo. Obtener ADN antiguo a partir de los restos humanos de esa región era una tarea difícil, debido a que el calor y la humedad son los «mayores enemigos» de la conservación de ADN antiguo, según Marc Haber del Instituto Sanger de The Wellcome Trust, coautor del estudio. Muchas de las muestras antiguas analizadas procedían de recipientes llenos de arena cerca de la orilla del mar de Sidón, una importante ciudad-estado cananea-fenicia que finalmente fue conquistada por Alejandro Magno en el 332.

La investigación demuestra que los científicos tienen la capacidad de realizar estudios interesantes sobre el ADN antiguo del Líbano y las zonas circundantes, según el coautor Chris Tyler-Smith del Instituto Sanger. «Esta es solo la punta del iceberg», añade. «Estamos esperando más muestras de lugares diferentes y de periodos de tiempo diferentes». 

Aunque los investigadores se mostraron sorprendidos por el nivel de continuidad genética entre los antiguos cananeos y los libaneses modernos tras unos 4.000 años de guerra, migraciones y conquistas en la zona, advierten que no se debe llegar a demasiadas conclusiones sobre la historia antigua basándose solamente en datos genéticos. «La gente puede ser similar culturalmente y diferente genéticamente, o genéticamente similar y culturalmente diferente», afirma Tyler-Smith.

El arqueólogo Assaf Yasur-Landau, codirector del Proyecto Arqueológico Tel Kabri y autor de un libro sobre los cananeos aún por publicar, está de acuerdo. «Los cananeos siguen siendo un misterio enorme para nosotros, así que cualquier estudio sobre ellos —sobre su genética, su cultura, su economía, su religión o su política— es algo que nos desvelará hechos increíblemente importantes sobre la composición del mundo bíblico del primer milenio».

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