¿Por qué no se han encontrado las carabelas de Cristóbal Colón?

Los restos de la Niña, la Pinta y la Santa María resultado escurridizos pese a décadas de búsqueda.

Por Kristin Romey
Publicado 9 nov 2017, 4:29 CET
La Pinta, la Niña y la Santa María
Las carabelas de la primera flota de Cristóbal Colón, la nao insignia Santa María, seguida por la Niña y la Pinta, representadas en este grabado de madera sin fecha. Solo se conoce el destino que corrió la Santa María.
Fotografía de Bettman, Corbis, via Getty

Este año se conmemora el 525º aniversario de la primera expedición transatlántica de Cristóbal Colón, un viaje que el explorador, de nacionalidad incierta, esperaba que le llevase hasta Asia. En su lugar, su tripulación alcanzó tierra en el Caribe el 12 de octubre de 1492, dando pie a una serie de acontecimientos que llevarían a la colonización europea del Nuevo Mundo.

Aunque varias generaciones hemos estudiado en la escuela las aventuras de la Niña, la Pinta y la Santa María, los restos de la primera flota histórica de Colón —así como los de sus tres expediciones siguientes— siguen sin descubrirse, pese a décadas de intensa búsqueda por parte de arqueólogos y cazadores de naufragios por igual.

A continuación, te damos algunas de las razones por las que es tan difícil encontrar la primera flota:

Las condiciones son pésimas para la conservación de las naves

Las aguas cálidas del Caribe son un paraíso para los teredos, que de hecho son moluscos con un apetito voraz por la madera. Aunque también son conocidos como «gusanos de barcos» y «termitas del mar», estas criaturas pueden devorar la madera de un naufragio expuesto en solo una década y son el archienemigo de los arqueólogos que trabajan en las aguas de esta región.

Cualquier navío de madera que resistiera la xilofagia de los teredos también habría tenido que sobrevivir a siglos de tormentas tropicales y huracanes en aguas poco profundas, según señala Donald Keith, arqueólogo que ha buscado a La Gallega, un barco de la cuarta flota de Colón que desapareció en 1503. «Los barcos perdidos en aguas frías, oscuras y profundas tienen muchas más posibilidades de permanecer intactos y mantener su valor de "cápsula del tiempo"».

El paisaje ha cambiado radicalmente desde la época de Colón

Siglos de tormentas tropicales, cambios en el uso de tierras y deforestación han alterado significativamente las costas frente a las que navegó Colón en su día. Greg Cook, arqueólogo que ha buscado los restos de las naves de la cuarta flota en la bahía de Santa Ana, en Jamaica, describe cómo extrajo muestras de 6 metros de sedimentos para encontrar pruebas del paisaje histórico. «La bahía ha cambiado mucho», observó.

Incluso entonces, lo que quedara habría sido difícil de encontrar

Los arqueólogos utilizaron un sonar de barrido lateral como herramienta principal para encontrar naufragio en el lecho marino, pero si un barco se encuentra enterrado bajo metros de sedimentos un sonar puede «simplemente quedarse ciego», señala Cook. Otra herramienta importante, el magnetómetro, detecta restos metálicos bajo el agua, pero como en esta época se utilizaba poco metal en la construcción de barcos, pueden «ocultarse muy bien» durante una búsqueda, añade.

«Es una búsqueda auténtica de tres agujas en un pajar», señala James Delgado, vicepresidente de Search Inc. y exdirector de patrimonio marítimo de la NOAA.

Sigue aprendiendo: Por fin hemos encontrado indicios de como desapareció la Colonia Perdida de América

Solo sabemos el destino que corrió una de las tres naos

«El único navío perdido de la primera flota fue la Santa María», afirma Keith. «Nadie ha podido determinar de forma convincente qué ocurrió con la Pinta y la Niña tras su regreso a Europa», añade. Cook está de acuerdo: «Como no sabemos el paradero de la Niña y de la Pinta, la Santa María es la mejor opción para la búsqueda».

En 2014, se dijo que se había encontrado la Santa María, algo que la UNESCO desmintió rotundamente.

La tripulación de Colón practicaba el reciclaje

Según el cuaderno de bitácora de Colón, la Santa María fondeó en un arrecife en Cabo Haitiano, en Haití, en la Nochebuena de 1492. Su casco fue desmantelado y empleado para construir el fuerte de La Navidad, que también está por descubrir. «Piensa en ello como en una nave espacial varada en el borde del universo», afirma Delgado. «[Los marineros] necesitan usar los restos de la nave para sobrevivir. Debemos apreciar el nivel de reciclaje que tuvo lugar en esos lugares».

¿Deberíamos seguir buscando?

Por supuesto, según dicen los investigadores, pero no necesariamente porque la Niña, la Pinta y la Santa María están consideradas como los santos griales de la arqueología naval. «Buscar partes de un navío [de la primera flota] es algo así como intentar encontrar un fragmento de la cruz verdadera», afirma Delgado, que cree que los descubrimientos arqueológicos más importantes sobre el viaje de Colón aportarán información sobre las primeras interacciones entre las poblaciones nativas y los exploradores europeos. «Centrémonos más en el primer contacto».

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