Breve historia del inicio de la lucha contra la segregación racial en EE. UU.

Luisiana se dispone a indultar, 130 años después, a Homer Plessy, icono de la desobediencia civil tras negarse a abandonar un vagón de tren para blancos en Nueva Orleans.

Publicado 17 nov 2021 17:27 CET, Actualizado 18 nov 2021 11:14 CET
Sala de espera para gente de color

Después de la Guerra Civil, los estados del Sur de EE. UU. aprobaron un sinfín de leyes que imponían la segregación racial. El activista de los derechos civiles Homer Plessy impugnó una de esas leyes de Luisiana, pero la sentencia del Tribunal Supremo consagró la ley de "separados pero iguales" durante décadas.

Fotografía de Jack Delano, Farm Security Administration/Library of Congress

A finales del siglo XIX, 63 años antes de que Rosa Parks se negara a cederle su asiento de autobús a un pasajero blanco, Homer Plessy, billete de primera clase en mano, se subió a un tren en Nueva Orleans (Estados Unidos). Sus instrucciones eran claras: dirigirse al vagón "solo para blancos" y esperar a su detención.

El incidente de junio de 1892 se desarrolló tal y como se esperaba: se aplicó la nueva ley de Luisiana que relegaba a los pasajeros negros a vagones racialmente segregados como un reloj. La insistencia del mestizo en viajar en un vagón sólo para blancos no era espontánea: fue un acto de desobediencia civil que una organización local de derechos civiles había organizado para plantarle cara a la ley que fomentaba el racismo. Sin embargo, el arresto de Plessy condujo a un caso histórico en el Tribunal Supremo que proporcionaría una sanción federal a décadas de segregación basada en las leyes Jim Crow.

Ahora, casi 130 años después de que Plessy se subiera a ese tren, su infracción va a ser indultada. En un guiño a las implicaciones históricas de la sentencia del caso Plessy contra Ferguson de 1896, la Junta de Indultos del estado de Luisiana ha recomendado al gobernador John Bel Edwards que indulte a Plessy por desafiar la ley. Los defensores del indulto, entre los que se encuentran los descendientes de los dos hombres que dieron nombre al pleito, afirman que es una oportunidad para corregir un error centenario, con un legado que aún resuena en la actualidad.

(Relacionado: Carter G. Woodson: el valiente historiador precursor del Mes de la Historia Negra)

Un desafío a la segregación cuidadosamente planificado

El zapatero de Nueva Orleans era miembro del Comité de Ciudadanos de Nueva Orleans, un grupo formado por residentes destacados que tenía por objetivo desafiar la segregación en la ciudad, de gran diversidad racial. El comité eligió a Plessy para que se enfrentara a una nueva ley que obligaba a ofrecer asientos "iguales pero separados" a los pasajeros negros y blancos de los ferrocarriles de Luisiana.

La Ley de Acomodación Ferroviaria de Luisiana fue sólo una de las numerosas leyes segregacionistas aprobadas por funcionarios estatales y locales tras la Guerra Civil estadounidense en la llamada Reconstrucción, un periodo de supervisión federal sobre los antiguos estados confederados que se extendió desde 1865 hasta 1877. Los estados del Sur sustituyeron las leyes de la época de la Reconstrucción por otras que obligaban a la separación de las razas. Denominadas Leyes Jim Crow, estos estatutos estuvieron redactados cuidando cada coma, al milímetro, abordando (de boquilla) el tema la igualdad de manera que no se violase la 14ª Enmienda, que fue ratificada durante la Reconstrucción y que proporcionaba a los ciudadanos estadounidenses una protección igualitaria ante la ley.

Izquierda: Arriba:

En 1943, la sentencia del Tribunal Supremo en el caso de Homer Plessy provocó una segregación sancionada por el Estado en todas partes, desde las escuelas y las piscinas hasta esta terminal de autobuses Greyhound en Memphis, Tennessee.

Derecha: Abajo:

Un hombre de Oklahoma City bebe en una fuente de agua marcada como "sólo para personas de color" en 1939.

Fotografía de Esther Bubley, Alamy(Izquierda)(Arriba)
Fotografía de Russell Lee, MPI/Getty Images(Derecha)(Abajo)

Al garantizar instalaciones "separadas pero iguales", los estados cumplían nominalmente con la Constitución de Estados Unidos. Sin embargo, en la práctica, las instalaciones "iguales" proporcionadas a los ciudadanos negros solían ser inferiores a las que disfrutaban los blancos.

El comité eligió a Plessy para impugnar la ley porque, aunque parecía blanco (en un escrito posterior se afirmaba que era 7/8 blanco y 1/8 africano), sus raíces negras le habrían obligado, por ley, a viajar en el vagón supuestamente igualitario (pero separado del resto) . El acto de desobediencia civil de Plessy siguió un cuidadoso guión y se llevó a cabo con la aprobación de la compañía ferroviaria, que se oponía a la ley porque requería la compra de vagones adicionales para acomodar a los pasajeros negros.

Una vez que Plessy subió al tren, un pasajero blanco elegido por el comité se opuso a su presencia y se quejó al revisor del tren acerca de la presencia de Plessy. Cuando Plessy se negó a pasar al vagón designado para los pasajeros negros, se enfrentó a un detective privado -contratado por el comité- que tenía derecho a detenerlo. Plessy fue arrastrado fuera del vagón, acusado de violar la Ley de Acomodaciones Ferroviarias de Luisiana, y debidamente juzgado y condenado.

Un caso histórico en el Tribunal Supremo

El equipo legal de Plessy impugnó la condena y el caso acabó en el Tribunal Supremo en mayo de 1896. El acusado era John Howard Ferguson, el juez que había condenado a Plessy, por eso el nombre del caso en la máxima instancia jurídica estadounidense se denominó Plessy contra Fergusson.

Durante la vista oral, Albion W. Tourgée, el abogado de Plessy, declaró al tribunal que la ley era inconstitucional y que iba en contra de la cláusula de igualdad de protección de la 14ª Enmienda. "Su único efecto es perpetuar el estigma del color, hacer que la maldición sea inmortal, incurable, inevitable", argumentó.

El tribunal no estuvo de acuerdo: dictaminó por 7 a 1 que la ley no violaba la cláusula de protección de la igualdad. "La separación forzada de las razas... no restringe los privilegios o inmunidades del hombre de color, ni le priva de su propiedad sin el debido proceso legal, ni le niega la protección igualitaria de las leyes", escribió el juez Henry Billings Brown en la opinión mayoritaria. Sólo el juez John Marshall Harlan disintió.

El caso sentó jurisprudencia: al declarar la segregación efectivamente legal, el fallo abrió las exclusas para una avalancha de Leyes Jim Crow. El caso se convirtió en un precedente para la segregación oficial de todo, desde las mesas de dados hasta los bebederos y fuentes, los tranvías y las escuelas.

(Relacionado: Cómo hablar de raza y racismo a tus hijos).

Cinco mujeres afroamericanas sentadas en un banco con la etiqueta "Sólo para personas de color" en Lakeland, Florida, alrededor de 1960. Otra sentencia histórica del Tribunal Supremo en la década de 1950 anuló la doctrina de "separados pero iguales". Resultó ser tan sólo el principio del fin de la segregación legal. Quedaba mucho trabajo por delante.

Fotografía de Joan Sydlow, FPG/Archive Photos/Getty Images

El legado de Plessy contra Ferguson

Los líderes de los derechos civiles continuaron presentando desafíos legales a la doctrina de "separados pero iguales". Pero siguió siendo la ley válida hasta 1954, cuando se anuló con el caso Brown v. Board of Education of Topeka. En esta sentencia unánime que marcó un hito, el Tribunal Supremo determinó que la doctrina era intrínsecamente desigual y violaba la 14ª Enmienda.

Fue una importante victoria legal para los activistas de los derechos civiles, que llevaban décadas atacando la doctrina. La única manera de justificar esas leyes era "pensar que por alguna razón los negros son inferiores a todos los demás seres humanos", afirmó el futuro juez del Tribunal Supremo Thurgood Marshall, que dirigió el equipo de la defensa en Brown. "Este tribunal debería dejar claro que eso no es lo que defiende nuestra Constitución".

El caso Brown v. Board fue el principio del fin de la segregación legal en Estados Unidos. Pero para entonces, el daño de "separados pero iguales" ya estaba hecho. La doctrina permitió la "privación definitiva del derecho al voto de casi todos los negros del Sur", escribió el periodista Douglas A. Blackmon en su libro Slavery By Another Name.

Los resultados de esa privación de derechos aún resuenan en la sociedad actual. Los efectos de la segregación pueden verse en las persistentes disparidades sociales que van desde la vivienda y la educación hasta la salud y la riqueza de los negros estadounidenses. Aunque el indulto a Homer Plessy no revertirá el daño causado por la doctrina de "separados pero iguales", sus defensores dicen que es una corrección largamente esperada de un error histórico.

"Yo también viví a la sombra de Plessy contra Ferguson", dijo Alvin Roche, miembro de la junta de indultos de Luisiana, al anunciar su decisión de votar a favor del indulto póstumo. "Es un honor votar a favor".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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