Honrando a dos de las principales figuras de la búsqueda de Amelia Earhart

Josephine Akiyama afirmaba que fue testigo de la captura de Earhart por los japoneses; Elgen Long aseguraba sin lugar a dudas que, en realidad, la piloto se estrelló en el mar, ambas han fallecido recientemente sin dar su brazo a torcer.

Por Rachel Hartigan
Publicado 10 feb 2022, 15:43 CET
Amelia Earhart posa con una de las hélices de su avión.

Amelia Earhart posa con una de las hélices de su avión. Ella y el navegante Fred Noonan desaparecieron sobre el Pacífico el 2 de julio de 1937, durante su intento de dar la vuelta al mundo por el ecuador.

Fotografía de Photograph via Bettmann Archive/Getty Images

"Esta señora era una mujer muy famosa, ¿verdad? Ni siquiera sabía su nombre. ¿Cómo iba a decir una mentira?", preguntó Josephine Blanco Akiyama en una entrevista vía Zoom el verano pasado. Se refería a Amelia Earhart, y a la afirmación de Akiyama de que en 1937 vio a una mujer blanca que coincidía con la descripción de la aviadora, capturada por soldados japoneses en Saipán.

La versión de Elgen Long sobre el destino de Earhart era muy diferente. Dijo que podía demostrar que Earhart y el navegante Fred Noonan se estrellaron en el océano. "Ella estaba en medio de su último mensaje de radio cuando se hundieron", dijo en una entrevista en 2020. "Puedo atar eso muy bien".

(¿Por qué nos sigue fascinando Amelia Earhart?)

Earhart aterrizó cerca de Londonderry (Irlanda del Norte) el 20 de mayo de 1932, siendo la primera mujer en realizar un vuelo en solitario a través del Atlántico.

Fotografía de Photograph via Keystone-France/Gamma-Rapho/Getty Images

Akiyama y Long fueron dos de las figuras más influyentes en las décadas de búsqueda de Amelia Earhart. El recuerdo de la infancia de Akiyama sentó las bases para la proliferación de teorías sobre el engaño japonés, el espionaje de los aviadores y el supuesto encubrimiento del gobierno. Long argumentó que sus décadas de investigación revelaron que los errores humanos, de Earhart y otros, condenaron el vuelo. Ambos murieron el mes pasado en Estados Unidos: Akiyama en Foster City, California, el 8 de enero a la edad de 95 años, y Long en Reno, Nevada, el 26 de enero a la edad de 94 años. Pero sus teorías siguen vigentes.

Una misión fallida y un misterio eterno

En 1937, Amelia Earhart intentaba dar la primera vuelta al mundo siguiendo el ecuador. Noonan, que había sido pionero en las rutas comerciales de Pan American a través del Pacífico, se apuntó como su navegante. El 2 de julio despegaron de Lae (Nueva Guinea) para realizar la antepenúltima etapa de la circunnavegación.

Su objetivo era la isla de Howland, un punto reclamado por Estados Unidos de menos de tres kilómetros de largo y a más de 4000 kilómetros de Lae. Pero nunca llegaron. En el último mensaje de Earhart al Itasca, el cúter de la Guardia Costera que esperaba en alta mar para guiarles, su voz era notablemente tensa: "Espera. Escuchando en 6210 [kilociclos]", dijo. "Estamos corriendo hacia el norte y el sur".

El destino de Earhart y Noonan y de su Lockheed Electra 10E ha sido objeto de una especulación desenfrenada desde entonces. Las teorías se dividen en tres categorías: los pilotos se estrellaron en el océano y se hundieron, fueron capturados por los japoneses y murieron bajo custodia, o perecieron como náufragos en una isla deshabitada, una teoría promulgada por el Grupo Internacional para la Recuperación de Aeronaves Históricas (TIGHAR) y, más recientemente, perseguida por Robert Ballard, Explorador General de National Geographic y el hombre que encontró el Titanic.

(Así fue la búsqueda de Robert Ballard del avión de Amelia Earhart)

Earhart pilota su Lockheed Electra 10E sobre el puente Golden Gate durante su primer intento de dar la vuelta al mundo, que tuvo que abandonar tras estrellarse.

Fotografía de Photograph via Keystone/Hulton Archive/Getty Images

Earhart infla la pequeña balsa salvavidas de goma que formaba parte del equipo de su "laboratorio volante" durante la preparación de su vuelta al mundo.

Fotografía de Photograph via Bettmann Archive/Getty Images

Akiyama fue la fuente original de la teoría de la captura por parte de los japoneses, aunque durante la Segunda Guerra Mundial se había extendido el rumor entre las tropas estadounidenses de que se habían descubierto señales de Earhart en varias islas del Pacífico. Nacida en 1926, Akiyama creció en Saipán (Islas Marianas), a unos 2400 kilómetros al norte de Lae. En aquella época, la isla estaba bajo la supervisión de los japoneses como parte de su Mandato de los Mares del Sur.

Un día de verano, cuando Akiyama tenía 11 años, su hermana le pidió que llevara el almuerzo a su cuñado a la base de hidroaviones japonesa donde trabajaba. Cuando llegó allí en su bicicleta, vio una multitud reunida en torno a dos hombres blancos, que parecían intentar hacerse entender. Pero cuando escuchó a los guardias japoneses hablar cerca, se dio cuenta de que uno de los hombres era en realidad una mujer de pelo corto que llevaba pantalones. "Nunca había visto a una mujer con ese tipo de ropa", dijo Akiyama.

Se escondió detrás de un árbol para observar. "No quería alejarme", dijo. "Sólo quería mirar y mirar".

Cuando volvió a casa y le contó a su madre lo que había visto, ésta le ordenó que no se lo contara a nadie. No quería que su hija se metiera en problemas.

Durante mucho tiempo, Akiyama siguió las instrucciones de su madre. Guardó silencio cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial y los japoneses confiscaron la casa de su familia. Guardó silencio durante la Batalla de Saipán, en la que las tropas japonesas y estadounidenses arrasaron la isla, matando a unas 50 000 personas, casi la mitad de ellas civiles. Guardó silencio cuando Estados Unidos tomó el control de la isla.

Josephine Akiyama (en el extremo derecho) le dijo a su empleador, el dentista de la Marina Casimir Sheft (en el centro), que había visto a los soldados japoneses apoderarse de una mujer blanca en Saipán antes de la Segunda Guerra Mundial. Aunque nunca había oído hablar de Amelia Earhart, la historia de Akiyama lanzó una multitud de teorías sobre el destino de la piloto.

Fotografía de of the Akiyama family

Se mantuvo en silencio hasta que aceptó un trabajo como asistente de un dentista de la Marina llamado Casimir Sheft. Un día la conversación en la consulta giró en torno a Amelia Earhart. Akiyama, que ahora tenía 20 años, nunca había oído hablar de la aviadora, ni conocía la palabra inglesa para piloto, pero cuando Sheft le preguntó si había visto alguna vez a una mujer piloto, dijo que sí.

No tenía ni idea de lo explosiva que sería esta historia. "Si lo hubiera sabido", dijo más tarde, "nunca habría dicho eso".

Es difícil saber exactamente lo que Akiyama le dijo a Sheft, ya que sus relatos de la conversación difieren, y fue hace mucho tiempo. Lo que está claro es que la historia fue evolucionando. Sheft la compartió con Paul Briand, que publicó una biografía de Earhart en 1960 que concluía con una versión de la historia atribuida a Akiyama en la que el avión de Earhart se estrellaba en Saipán y Earhart y Noonan eran conducidos a un pelotón de fusilamiento.

Algunos creen que la persona sentada en el muelle de espaldas a la cámara es Earhart y que el hombre apoyado en el poste es el navegante Fred Noonan. Sin embargo, la foto aparece en un diario de viaje japonés publicado dos años antes de su desaparición.

Fotografía de Photograph via U.S. National Archive

Unos meses después de la publicación del libro, el San Mateo Times publicó en su portada "Una residente local dice que los japoneses ejecutaron a Amelia Earhart". Akiyama, que se había mudado a la ciudad californiana en 1955, dijo que nunca había dicho eso. Su hijo Ed recuerda que estaba abrumada por las llamadas de extraños que acudían a la casa porque el periódico había publicado su dirección. Sus familiares en Saipán se enteraron de que su nombre aparecía en los periódicos estadounidenses y supusieron que le había ocurrido algo terrible.

La historia se descontroló. Fred Goerner, un reportero de la radio CBS, viajó a Saipán varias veces y descubrió a otras personas que también afirmaban haber visto a una mujer blanca. Pero sus historias eran contradictorias, especialmente en lo que se refiere a la muerte de Earhart y Noonan, y todas las pruebas materiales (un anillo, un maletín, un diario) habían desaparecido de alguna manera. Goerner sugirió que Earhart había estado en una misión fallida para el gobierno estadounidense, que luego orquestó un encubrimiento. Otros fueron más allá y afirmaron que Earhart había sido trasladada fuera de la isla a Nueva Jersey, donde vivía con una identidad falsa.

A Akiyama no le importaba nada de eso. Sólo quería ser tratada con justicia. Siguió concediendo entrevistas sobre lo que vio, pero "siempre sintió que se aprovechaban de ella", dice su hijo.

Cascada de errores

La relación de Elgen Long con la historia de Amelia Earhart fue mucho más intencionada. Long había servido como radiotelegrafista en aviones de la Marina en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial y sobrevoló muchas veces la isla de Howland. "Nunca pude entender por qué [Earhart y Noonan] no la encontraron", dijo.

Elgen Long realizó su propio vuelo alrededor del mundo en 1971, circunnavegando el globo por los polos. Después, él y su esposa Marie decidieron averiguar por qué Amelia Earhart no pudo completar la suya.

Fotografía de Photograph, via Alamy

Después de la guerra, Long se unió a la línea de carga Flying Tiger, ascendiendo a navegante y finalmente a piloto. Hizo muchos vuelos en las regiones polares del norte, lo que le dio la idea de circunnavegar el globo por los polos. Nadie había realizado ese vuelo en solitario. Empezó a leer sobre Earhart para averiguar cómo pagaba sus vuelos de récord, y pronto se dio cuenta de que ni él ni su esposa Marie tenían semejante capacidad de recaudar fondos o la brillantez de las relaciones públicas del marido de Earhart, George Palmer Putnam.

Amelia Earhart, asomada a la escotilla, inspecciona su avión después de que éste hiciera un bucle en tierra durante el despegue en Hawai, en su primer intento de dar la vuelta al mundo.

Fotografía de Photograph via Corbis/Getty Images
Izquierda: Arriba:

Tras un vuelo de prueba en Miami antes de su segundo intento de vuelo mundial, Earhart posa en el ala de su Lockheed Electra 10E con el navegante Fred Noonan (centro) y su marido George Palmer Putnam.

Fotografía de Photograph via Bettmann Archive/Getty Images
Derecha: Abajo:

Los periodistas rodean a Putnam tras la desaparición de Earhart mientras éste les dice que ofrece una recompensa por cualquier información que conduzca a la recuperación de su esposa.

Fotografía de Photograph, via Ap

Sin embargo, Long logró la hazaña en 1971, batiendo múltiples récords y ansiando un nuevo proyecto. Junto a Marie, decidió averiguar qué le había pasado a Earhart, utilizando sus conocimientos como radiotelegrafista, navegante, piloto y circunnavegador.

Entrevistaron a todas las personas involucradas en el vuelo de Earhart, desde los que diseñaron el radiogoniómetro del avión hasta la persona que le echó gasolina al avión en Nueva Guinea, pasando por los radioaficionados que intentaron contactar con ella desde el Itasca. Buscaron todos los documentos que pudieron encontrar, incluidos los registros de radio del Itasca y las cartas de navegación de Noonan de la primera mitad del vuelo.

Los Long tardaron más de 25 años en publicar su conclusión: tras una cascada de errores, el Lockheed Electra 10E se quedó sin combustible y se estrelló en el océano al norte de Howland.

En el recuento de los Long (Marie murió en 2003), casi todos los implicados en el vuelo cometieron errores o tenían información errónea. Noonan no se dio cuenta de que sus cartas estaban desactualizadas, situando Howland a casi 10 kilómetros al oeste de la posición real de la isla. También supuso que su brújula no tenía ninguna desviación, cuando en realidad estaba desviada casi cuatro grados.

Los radiotelegrafistas de Itasca pensaban que Earhart y Noonan conocían el código Morse (no era así) y que operaban con el mismo horario (tampoco era el caso), lo que frustró los intentos de comunicación.

Un sacerdote reza en una tumba de Saipán que algunos pensaban que contenía los restos de Amelia Earhart y Fred Noonan. Más tarde se descubrió que allí estaban enterrados los habitantes de la zona.

Fotografía de Photograph via Bettmann Archive/Getty Images

La radio del Electra no podía transmitir a la baja frecuencia que el barco necesitaba para la radiogoniometría, mientras que el radiogoniómetro de Howland se quedó sin batería antes de que se pudieran acercar a la isla. Earhart apenas había aprendido a utilizar su propio radiogoniómetro, que también estaba marcado con bandas de frecuencia engañosas.

Mientras tanto, el Electra viajaba con menos combustible del esperado porque el calor tropical había ampliado el volumen del combustible en los tanques de almacenamiento de Lae.

Ninguno de estos errores era fatal por separado, pero juntos se convirtieron en un desastre, argumentó Long. Y su impacto en el rumbo del Electra podía ser trazado, revelando dónde buscar los restos del avión. Sin embargo, dos expediciones de la empresa de exploración oceánica Nauticos, basadas en los cálculos de Long, no encontraron nada.

El avión que transportaba a Amelia Earhart en su primer viaje a través del Atlántico llega a Burry Port, Gales. Aunque sólo era una pasajera ("un saco de patatas", dijo), el vuelo la hizo famosa.

Fotografía de Photograph via De Agostini Picture Library/Bridgeman Images

Aun así, las teorías sobre lo que le ocurrió a Amelia Earhart siguen en discusión. En 2017, la historia de Akiyama fue destacada en un documental de History Channel que presentaba una foto supuestamente de Earhart y Noonan en el atolón de Jaluit, en las Islas Marshall (pruebas posteriores muestran que la imagen fue probablemente publicada dos años antes de su desaparición).

En 2019, Robert Ballard dirigió una expedición a la isla de Nikumaroro, a unos 643 kilómetros al sur de Howland, donde los miembros del TIGHAR dicen haber encontrado pruebas de un náufrago. Ballard y su equipo a bordo del E/V Nautilus escudriñaron el fondo marino alrededor del atolón de coral en busca de restos de avión, pero se fueron con las manos vacías.

Y en 2020, el equipo de Nauticos realizó pruebas de señales de radio que les indicaron que Earhart había estado casi dentro del alcance visual de Howland, reduciendo el radio de búsqueda de futuras investigaciones.

La búsqueda continúa.

Rachel Hartigan está escribiendo un libro sobre Amelia Earhart y la gente que la busca.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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