¿Cómo se puede ayudar en una crisis humanitaria?

Más de 50 millones de personas se encuentran hoy desplazadas de sus hogares debido a los conflictos armados y superarán los 200 millones a causa del cambio climático en 2050. Ahondamos en las diferentes maneras de ayudar en una crisis humanitaria.

Por Cristina Crespo Garay
Publicado 26 mar 2022, 10:03 CET
En la ciudad de Przemysl, junto a la frontera con Ucrania, un supermercado se ha convertido ...

En la ciudad de Przemysl, junto a la frontera con Ucrania, un supermercado se ha convertido en el centro de refugiados que recoge todas las donaciones. Una caravana solidaria española, de la mano de la empresa Lastlap y la ONG Juntos por la Vida, entrega todas las donaciones en el centro. 

Fotografía de Cristina Crespo Garay

Un mes después desde que comenzó la invasión de Ucrania por parte de Rusia, la pregunta sobre cuál es la mejor manera de ayudar continúa rondando la conciencia de la sociedad española. Casi 80 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el último gran trauma bélico a nivel global, millones de personas aún sufren las consecuencias de los conflictos bélicos, la violencia, los desastres naturales o el cambio climático.

"A menos que se tomen medidas pronto, los desastres originados por los fenómenos naturales serán cada vez más frecuentes. Millones de personas más se verán sumidas en la pobreza y el sufrimiento, y los esfuerzos internacionales para hacer frente a las crisis serán insuficientes", afirma la organización Oxfam.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) cifra en más de 200 millones de personas los refugiados climáticos que viviremos en el mundo para el año 2050. A día de hoy, más de 50 millones de personas están desplazadas por culpa de los conflictos armados.

“Ya son 3,7 millones de personas las que han salido de Ucrania, pero además hay 6,5 millones de desplazados en el interior del país y 12 millones atrapados en las zonas más castigadas por la guerra”, explica María Jesús Vega, portavoz en España de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, presente en Ucrania desde 1994.

Una oleada de solidaridad europea sin precedentes

Ahora mismo “nos encontramos ante el mayor movimiento de personas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, en el que ya se han contabilizado más de 3,5 millones de personas que han abandonado su país de origen”, denuncia Cruz Roja española. Según los datos de ACNUR, el número de desplazados internacionales por ese conflicto sube en 100 000 personas al mes, cuando se cumple el primer mes de la invasión rusa a Ucrania.

A principios de marzo, la Unión Europea tomó una decisión sin precedentes ante el conflicto actual: ofrecer protección temporal a los refugiados que huyen de Ucrania. Más allá de las administraciones, la sociedad europea se ha volcado en una oleada de caravanas solidarias que han querido cruzar Europa hasta la frontera para llevar materiales de primera necesidad y ayudar a transportar a los refugiados.

Sin embargo, este arranque de solidaridad individual tiene un afilado trasfondo; en la otra cara de la moneda, si estas iniciativas individuales son gestionadas de forma desorganizada pueden fomentar más desapariciones y víctimas de las mafias de trata de personas. "El riesgo de trata de personas aumenta en los contextos de guerra", afirma Cáritas España. "El flujo continuo de mujeres, niñas, niños y adolescentes refugiados de guerra que escapan de Ucrania es caldo de cultivo para redes de trata de personas".

Muchas personas, de forma voluntaria, están ofreciendo asistencia en la frontera de Ucrania con transporte y alojamiento. Pese a la buena intención, esta situación se une "a que muchas de las personas refugiadas llegan en muchas ocasiones sin documentos, y sin que nadie pueda denunciar su desaparición, son elementos clave a tener en cuenta para el riesgo de ser captados por las mafias".

"El problema de los drivers es real", alerta Claudia, voluntaria de Juntos por la Vida. "Nosotros solo funcionamos con autobuses, ha habido demasiados casos de gente desaparecida y violaciones. Ahora, si no vienes con una asociación, difícilmente te van a aceptar. A nosotros nos ha contactado gente diciendo que creía que no les estaban llevando a España". 

Según afirma Fernando Calero, portavoz de Médicos Sin Fronteras, “las necesidades que estamos viendo en cuanto a los refugiados y desplazados internos son muy diferentes a las que vemos en otros conflictos”. Según el experto, esto se debe precisamente a que la Unión Europea ha decidido abrir sus puertas a los refugiados de la guerra por primera vez en 20 años.

Esto está provocando que “no haya campos de refugiados y que el flujo sea tranquilo y perfectamente llevadero para los países europeos”, explica Calero, que remarca que las personas “no se quedan durante meses en estos campos de refugiados en condiciones infrahumanas, multiplicando cada día sus necesidades médicas y psicológicas, y esperando a que se tramite y después se resuelva - generalmente de forma negativa - su solicitud de asilo, como vemos por ejemplo en Grecia”.

Por otro lado, también facilita que “la gente no duerma al raso y en terribles condiciones durante meses, mientras intenta una y otra vez saltar una valla, sortear controles policiales o cruzar el Mediterráneo central, mientras van cayendo en manos de las redes de traficantes de personas, con todas las barbaridades que sabemos les hacen, y mientras vemos cómo se va deteriorando poco a poco su salud mental”, denuncia Calero. 

La importancia de la colaboración

La gran ola de solidaridad europea ha puesto sobre la mesa un interesante debate sobre cuál es la mejor manera de ayudar en un conflicto bélico o cualquier otra crisis humanitaria. "Ahora mismo todos los esfuerzos generales de la recogida de material, de llegada con las demandas que necesitan, lo está haciendo la sociedad española, de tú a tú”, afirma en el centro de refugiados de Przemysl, Polonia, Fernando Darder, presidente de la ONG valenciana Esperanza Sin Fronteras, que recibió en 2009 la insignia de la UNESCO por méritos y distinción de Protector de la Paz Mundial y Cooperación Internacional. “La respuesta del gobierno español es cero”, denuncia.

Según Darder, esa ayuda no puede ser desterrada por no venir de los canales oficiales porque es demasiado necesaria y está paliando la falta de actuación política. “Se necesita toda la ayuda del mundo y no puede desperdiciarse”, afirma, apuntando que la mejor manera de ayudar es la colaboración entre la solidaridad como sociedad y los canales que abren las organizaciones para gestionar todos los procesos necesarios.

“Las personas no pueden hacerlo solas, y las ONG no pueden hacerlo sin apoyo y dinero. Desde mi punto de vista, tras haber estado en cientos de conflictos, el arranque de las personas es maravilloso si se puede coordinar en común, y las organizaciones debemos ayudar a canalizar toda esa ayuda de la sociedad hacia buen puerto”.

Según Darder, “todas las personas que han venido con sus coches para hacer algo, lo hacen con la mejor intención, pensando que es una barbaridad lo que está pasando en la frontera de Europa, pero luego no saben qué hacer con los refugiados, porque la administración se va pasando la pelota de un sitio a otro”. Según explica, ahí es donde las organizaciones pueden ayudar a ordenar el caos, registrar a las personas debidamente, canalizar su ayuda y centralizar las peticiones de acogida a las administraciones.

Donaciones o apoyo económico

Algunas ONG, como Cruz Roja o Juntos por la Vida, hacen un llamamiento a la sociedad para que trasladen su ayuda en forma de fondos a las ONG presentes en el campo para poder atender las necesidades que surgen sobre la marcha en el día a día. En Ucrania están “entregando agua, alimentos, mantas y kits de productos de primera necesidad a las personas afectadas. Cruz Roja Ucrania ya ha distribuido más de mil toneladas de ayuda humanitaria”, afirman.

Según el funcionamiento de cada ONG, a veces las donaciones en especies son más complicadas de gestionar a nivel logístico y menos eficaces. Otros países y organizaciones, sin embargo, ven viable amplificar entre todos la ayuda a través de la colaboración organizada.

“Es fundamental que cualquier iniciativa se coordine bien y por supuesto quede registrado su coche, su DNI y toda la información antes de ayudar a trasladar a nadie”, afirma Vega. “Hay países que ya tienen plataformas con ese registro que permiten coordinar y aprovechar la buena voluntad de la sociedad”.

En el caso de los refugiados de Ucrania que llegan a Polonia, los conductores llegan, se registran de forma oficial ante las autoridades polacas y, de la mano de una ONG o una administración pública española que esté gestionando a los refugiados, pueden ayudar a trasladar a todas estas personas al resto de Europa y, por tanto, desmasificar las fronteras de Polonia.

Desde ACNUR, “para responder a la emergencia de manera eficiente, estamos canalizando la ayuda a través de contribuciones económicas, ya que esto nos permite adaptar la respuesta a lo que necesiten las personas desplazadas dentro y fuera de Ucrania en cada momento”, afirma Vega. “Hay formas de contribuir muy diversas y todas ellas son importantes, como a través de donaciones en ayudaucrania.com”.

Según Vega, el boom de solidaridad, si es desorganizado, provoca que haya excedentes y no se pueda dar salida útil a todo, o quizá no sea lo que más se necesita en ese momento concreto porque las necesidades van cambiando. “Por eso, una de las cosas que estamos distribuyendo son tarjetas con dinero en efectivo para que las personas refugiadas puedan comprar lo que necesiten”.

Voluntariado y casas de acogida

Además de las donaciones y el apoyo económico, “hay más formas de ayudar, ofreciéndose como casa de acogida o como voluntario en todas las tareas que van surgiendo”. En sus redes Cruz Roja da las gracias a los más 600 voluntarios que están colaborando en la recepción y la acogida de más de 15 000 personas que han llegado desde Ucrania.

“Los equipos de voluntariado de Cruz Roja Juventud se están encargando de realizar una primera atención en los puntos de llegada y acogida de nuestro país”, en puntos como Barajas (Madrid), El Prat (Barcelona) y en estaciones de tren a lo largo de todo nuestro territorio. Además, el papel de las empresas también puede ser importante como fuente de formación, apoyando a las personas que llegan para que reciclen sus conocimientos, y bien ofreciendo empleo. 

"Difundir la información sobre los centros y las maneras de ayudar, incluso en las redes personales, también es de gran ayuda", informa Vega. "Esta respuesta, que está siendo impresionante, probablemente haya tomado esta magnitud por la empatía que produce un conflicto tan cercano hacia personas que vemos físicamente muy iguales, los lazos familiares que tienen aquí. Pero es importante recordar que hay muchos refugiados de otros lugares que también huyen de la guerra, que también necesitan este apoyo y que se sepa lo que está pasando en sus territorios". 

Según Darder, "el punto clave es que gracias a la solidaridad de la sociedad española estamos sacando a muchas personas de la miseria y protegiendo las vidas de mucha gente que lo han perdido completamente todo”. Con la mirada puesta en el horizonte, Vega hace especial hincapié en que “lo más importante ahora es que esta solidaridad se mantenga en el tiempo, cuando se vayan las cámaras, porque estas personas van a necesitar mucho apoyo”.

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