Parte de la infraestructura de Internet podría estar bajo el agua en 15 años

El aumento del nivel del mar pone en peligro la delicada red de cables y centrales eléctricas de la que depende Internet.martes, 17 de julio de 2018

Por Alejandra Borunda - National Geographic

Cuando Internet se cae, la vida tal y como la conocemos se paraliza. Adiós a las fotos de gatitos monos y a las historias de Instagram, pero también a las señales que indican a los semáforos cuándo cambiar de verde a rojo y el acceso de los médicos a los historiales de sus pacientes.

Una vasta red de infraestructura física sostiene las conexiones a Internet que tocan casi todos los aspectos de la vida moderna. Los delicados cables de fibra óptica, enormes estaciones de transmisión de datos y centrales eléctricas crean un mosaico de tuercas y tornillos que facilita la circulación de ceros y unos.

Una investigación demuestra que gran parte de dicha infraestructura se encuentra en la trayectoria directa del aumento del nivel del mar.

Un equipo de científicos ha cartografiado los hilos y los nudos de la infraestructura de Internet en Estados Unidos y ha distribuido el resultado sobre los mapas que predicen el futuro aumento del nivel del mar. Lo que descubrieron es inquietante: es probable que, dentro de 15 años, el océano se trague miles de kilómetros de cables de fibra óptica y cientos de elementos de infraestructura clave. Y aunque parte de esa infraestructura sea resistente al agua, muy poca se diseñó para estar completamente sumergida.

«Gran parte de la infraestructura desplegada está junto a la costa, de modo que solo hacen falta unos pocos centímetros de aumento del nivel del mar para que quede sumergida», afirma el coautor del estudio Paul Barford, ingeniero informático de la Universidad de Wisconsin, Madison.  «Se colocó hace unos 20 años, cuando nadie pensaba en el hecho de que el nivel del mar pudiera aumentar».

«Será un problema enorme», afirma Rae Zimmerman, experto en adaptación urbana al cambio climático en la Universidad de Nueva York. Grandes partes de la infraestructura de Internet «estarán bajo el agua, a no ser que las trasladen enseguida».

Una red enmarañada

La estructura física de Internet se ha colocado de una forma algo aleatoria a lo largo de las últimas décadas conforme aumentaba la demanda de conectividad, con líneas colocadas de forma oportunista a lo largo de líneas eléctricas, carreteras u otras infraestructuras. Pero las empresas de telecomunicación que poseen dichas líneas, las fuentes de alimentación, las estaciones de transmisión de datos y otros componentes mantienen en privado su ubicación exacta.

Barford, uno de los autores del estudio, pasó los últimos años rastreando minuciosamente la red en busca de cualquier información pública acerca de las ubicaciones de dichos componentes y cartografiando sus resultados. Junto con el estudiante de posgrado Ramakrishnan Durairajan, descubrió que muchas de esas partes importantes estaban muy cerca de la costa.

Cuando Carol Barford, meteoróloga de la Universidad de Wisconsin en Madison, vio los mapas, también observó algo más: riesgo. Sabía que el nivel del mar había estado aumentando a un ritmo constante durante los últimos 100 años, conforme el clima terrestre se calentaba, algo que ya afecta a muchas zonas costeras.

Cuando los tres investigadores colocaron el mapa de la infraestructura física de Internet sobre los mapas de predicción del aumento del nivel del mar, detectaron un solapamiento alarmante: enormes secciones de infraestructuras importantes estaban en lugares que probablemente estarán sumergidos en 15 años.

Es probable que ciudades como Nueva York, Miami y Seattle experimenten un aumento de hasta 30 centímetros para 2030, dentro del intervalo temporal de una hipoteca o el horizonte de planificación de grandes proyectos públicos de infraestructura. Los investigadores afirman que 30 centímetros adicionales de agua en algunas de esas ciudades dejaría sumergida un 20 por ciento de la infraestructura de Internet en Estados Unidos.

«Las predicciones a 15 años son casi fijas», afirma Carol Barford. Hay tanta inercia en el sistema climático que no hay nada que podamos hacer los humanos para detener el aumento del nivel del mar dentro de ese marco temporal.

Todo está conectado

Científicos, planificadores urbanos y empresas han sabido durante mucho tiempo que el aumento del nivel del mar amenaza la infraestructura física, como carreteras, metros, redes de alcantarillado y líneas eléctricas. Pero hasta ahora nadie había observado específicamente cómo un nivel mayor afectaría a la manifestación física de Internet.

«Para un investigador esto es oro a simple vista», afirma Carol Barford.

«Teniendo en cuenta lo interconectado que está todo hoy en día, proteger Internet es fundamental», afirma Mikhail Chester, director del Resilient Infrastructure Laboratory en la Universidad de Arizona. Incluso los pequeños golpes, como cuando las tormentas inutilizan la conexión a Internet durante unos pocos días, pueden afectar a cosas que damos por hecho, desde los semáforos hasta los patrones de vuelo.

Este nuevo estudio «refuerza la idea de que debemos ser conscientes de todos estos sistemas porque vamos a tardar mucho en actualizarlos», concluye.

Los investigadores no estudiaron cómo afectarían a la infraestructura los fenómenos con marea alta a corto plazo, como las mareas de tormenta de los huracanes, pero han advertido a los planificadores que tengan en cuenta las amenazas a corto plazo a la hora de buscar soluciones.

«Vivimos en un mundo diseñado para un medio ambiente que ya no existe», afirma Rich Sorkin, cofundador de Jupiter Intelligence, una empresa que elabora patrones de riesgos climáticos. Aceptar la realidad de nuestro posible futuro es fundamental para planificarlo, y estudios como este, según él, destacan lo rápido que debemos adaptarnos.

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