La posidonia del Mediterráneo: el ser vivo más longevo del planeta continúa en declive

Con más de 100.000 años de vida, la piedra angular en la lucha contra la contaminación de nuestros océanos está en situación crítica, acercándose cada día más al punto de no retorno.jueves, 25 de abril de 2019

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic
Una pradera de posidonia oceánica, el arquitecto del Mediterráneo.
Una pradera de posidonia oceánica, el arquitecto del Mediterráneo.
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“Las personas solo amamos aquello que conocemos, dijo Jack Cousteau, “y solo cuando amamos algo lo protegemos”. La pradera de posidonia oceánica es la fuente de vida del Mediterráneo, considerado el mar más contaminado del planeta y el más sobreexplotado de Europa.

Esta gran masa de plantas marinas, cuya situación está en declive, tiene un papel imprescindible en la lucha contra la contaminación de nuestros océanos y contra el cambio climático.

En algunos lugares, la posidonia oceánica ha descendido hasta un 40% en tan solo cuatro años, según afirma el explorador de National Geographic, Manu San Félix. Estas extensas praderas submarinas, que tapizan el fondo del mar, representan una de las riquezas naturales más importantes de nuestro ecosistema.

Manu San Félix filmando los movimientos de un tiburón.
Manu San Félix filmando los movimientos de un tiburón.

Con el objetivo de protegerlas, el explorador y biólogo marino Manu San Félix lleva más de treinta años estudiando sus amenazas bajo la superficie. Para visibilizarlas, se enmarca en un viaje del que nace el documental Salvemos nuestro Mediterráneo, de estreno el mes de junio en la programación Especial Océanos de National Geographic.

El pulmón del Mediterráneo, clave contra el cambio climático

La importancia de esta planta marina reside no solo en mantener vivo un hábitat donde se alimentan y reproducen más de 400 especies de plantas marinas y 1.000 especies de animales, sino también en proteger las costas de la erosión de las olas, que arrastrarían la arena sin la sujeción de estas praderas.

Pero su relevancia va mucho más allá: un metro cuadrado de las hojas de esta planta proporcionan unos 10 litros de oxígeno al día bajo las aguas, lo que la convierte en protagonista fundamental frente al cambio climático. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza afirmaba que estas praderas pueden acumular hasta el 40% del carbono almacenado cada año por la vegetación costera.

Posidonia en el Cabo de Palos.
Posidonia en el Cabo de Palos.

Como la planta más importante del Mediterráneo para el equilibrio del ecosistema, el estado de estas praderas es por ello un indicador excepcional de la calidad del agua.

Además de limpiar el aire, estructurar el fondo y defender las playas, “las arribazones de hojarasca de posidonia cumplen una función generadora de la arena para las playas (esto último debido a las conchas de los organismos calcáreos epífitos de las hojas posidonia”, afirma Greenpeace.

Vertidos químicos, anclas y plásticos

A pesar de su importancia fundamental en el equilibrio de la naturaleza, las amenazas de este recurso natural único son cada día mayores. En el verano de 2017, la ONG ibicenca GEN-GOB identificó “más de 550 mega-yates fondeados sobre praderas de posidonia en las Pitiusas”, según denuncia la organización.” Y un año antes, identificaron 11.000 fondeos en ocho playas y calas de Ibiza sobre praderas de la planta”.

Además de estas agresiones directas al fondo marino con el fondeo de las embarcaciones, cada año el Mediterráneo “recibe entre 400.000 y 500.000 toneladas de petróleo y residuos oleosos”, según declaraciones del director científico de Oceana Europa, Ricardo Aguilar, a Efe Verde.

Actualmente, los niveles de hidrocarburos presentes en sus aguas son de hasta 5 gramos por litro, según la Comisión Ballenera Internacional, e incluso superiores a 10 gramos por litro en algunas zonas. Los vertidos ilegales presentes en las aguas del Mediterráneo alcanzan los 3.000 tipos, compuestos por diversos contaminantes entre los que se encuentra el petróleo y las aguas oleosas, según Oceana.

El camarógrafo subacuático de National Geographic, Manu San Félix.
El camarógrafo subacuático de National Geographic, Manu San Félix.

Por un lado, las anclas y del vertido de las industrias químicas. Por otro, la contaminación por plástico completa la ecuación de la catástrofe que está asfixiando el mar. Tan solo Europa vierte entre 70 y 130.000 toneladas de plástico al agua cada año, según el informe Liberando plástico en el mar Mediterráneo de WWF. 

La extracción de dragados y arena, así como la presencia de especies invasoras, el cambio climático y las prácticas pesqueras que destruyen el lecho marino también contribuyen a que cada vez más lugares marinos, antes cubiertos de posidonia y rebosantes de vida, se conviertan en zonas muertas.

Mediterráneo, el mar más contaminado del planeta

Las orillas del Mediterráneo, cuna de civilización, son el hogar de más de 21 países que comparten sus costas. De ellos, España es el segundo país que más plástico vierte a este mar, tan solo detrás de Turquía, según datos de WWF. Con tan solo el 1% del agua del mundo, alberga el 7% de la cantidad global de microplásticos.

 El Mediterráneo es uno de los mares más jóvenes del planeta, con tan solo 6 millones de años. Su superficie oceánica mundial es de un 0’8%, pero contiene el 18% de las especies marinas, unas 12.000, de las cuales un 30% son endémicas.

Salvemos nuestro Mediterráneo es el reflejo de la pasión por el océano de Manu San Félix y sus más de treinta años luchando por recuperarlo antes de que sea demasiado tarde. “Estamos a tiempo de salvar estas praderas, pero tenemos que reaccionar ya”, alerta. “Es ahora o nunca”.

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