Quince sencillos consejos para cuidar de la naturaleza en tu día a día

En el Día Mundial de la Madre Tierra estamos un paso más cerca de la sexta mayor extinción del planeta. Pero el punto de inflexión está en nuestras manos. lunes, 22 de abril de 2019

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic
Un oso polar permanece sobre una plataforma de hielo en Manitoba, Canadá, en el año 2012. Para estos animales este tipo de formaciones heladas son fundamentales, y se están reduciendo cada vez más.
Esta historia forma parte de ¿Planeta o plástico?, una iniciativa plurianual para crear conciencia sobre la crisis global de desechos plásticos. Ayúdanos a evitar que mil millones de objetos de plástico de un solo uso lleguen al mar para finales de 2020. Elige al planeta. Comprométete en www.planetaoplastico.es.

Nos encontramos ante lo que muchos científicos bautizan ya como la sexta extinción masiva de la historia de la Tierra. El hombre está tras el declive de la biodiversidad de nuestro planeta y no está en la senda de cumplir los objetivos de la Agenda 2030, como alertaba el pasado marzo la Organización de las Naciones Unidas.

Más de 250.000 toneladas de plástico inundan nuestros océanos. Los microplásticos plagan ya cada resquicio de vida del planeta, por remoto que sea. El 40% de los humedales del planeta han desaparecido desde 1970. El 42% de los invertebrados terrestres está en riesgo de extinción, así como el 34% de los de agua dulce y el 25% de los marinos. Las poblaciones de vertebrados terrestres se redujeron un 60% entre 1970 y 2014.

Pero las cifras de la crisis medioambiental no acaban ahí. En 2050, habrá más de 140 millones de refugiados climáticos. De cada 14 hábitats terrestres, 10 han disminuido su productividad y empeorado su situación de conservación. Entre seis y siete millones de personas mueren de forma prematura por la contaminación del aire. En la última década hemos vivido 8 de los 10 años más cálidos de los registrados en la historia.

Son las escalofriantes cifras del último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Perspectivas del medio ambiente mundial (GEO). Gracias a la investigación científica, las últimas décadas también han traído consigo una creciente concienciación sobre el impacto que generan nuestras acciones cotidianas en el planeta.

Eduardo Galeano afirmaba que «mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo». Por ello, te traemos unos sencillos consejos para tu día a día con los que puedes reducir enormemente tu huella en el planeta Tierra.

1. Di adiós a los plásticos de un solo uso.

En la bolsa de la compra, en el envasado de la fruta o en la botella de refresco. El plástico nos rodea hasta tal punto que no somos ni conscientes de la cantidad de residuos que generamos, cuando muchos de ellos podrían evitarse, sencillamente, eligiendo otro producto sin plástico.

Ahórrate esa pajita en el cocktail, lleva tu bolsa de tela o reutilizable a la compra, elige productos envasados en cristal o cambia tu cepillo de dientes de plástico por uno de bambú. Reduce todo lo que puedas tu uso del plástico y, lo que no puedas reducir, recíclalo para que vuelva a reaprovecharse, ya que un 91 por ciento del plástico que generamos no se recicla.

2. Cosméticos libres de plástico.

En tu pasta de dientes, en el detergente que lava tu ropa, en tu crema exfoliante y hasta en las fibras de tu ropa. Los microplásticos impregnan nuestro día a día sin que seamos conscientes de la cantidad de plástico que llega hasta el mar a través de nuestros desagües por culpa de estos pequeños productos matinales.

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Siempre que puedas, utiliza cosméticos libres de plásticos, tanto en su embalaje como entre sus componentes. El champú sólido y el desodorante en barra pueden ser un buen comienzo en la transición hacia la cosmética natural.

3. Separa tu basura.

Reciclar correctamente los residuos para poder reutilizarlos es la base de la economía circular que necesitamos construir. Olvídate de los falsos mitos que amenazan la reutilización de recursos y comprométete con el cubo de colores. Un sencillo gesto que marca la diferencia a nivel global.

4. Consume productos frescos, locales y de producción ecológica.

La decisión entre escoger un alimento local  con certificación ecológica o uno que ha viajado 3.000 kilómetros en avión está en tus manos. Apenas reparamos en ello cuando en el supermercado decidimos probar alimentos que vienen desde la otra punta del planeta y de los que, a menudo, también disponemos a nivel local. Además, al consumir alimentos frescos, no solo saldrá ganando el planeta, también tu salud.

5. Tu televisión, apagada, también consume.

Algo que muchas personas desconocen es que los aparatos eléctricos, tanto en el modo stand by como apagados, que están conectados a la red eléctrica continúan consumiendo energía. Desenchufar estos aparatos o colocar regletas que puedas apagar puede ahorrar ese despilfarro económico y energético.

Olvidate de electrodomésticos eléctricos innecesarios, como cepillos de dientes eléctricos, abrelatas o cuchillos eléctricos.

6. ¿Bombillas LED o de bajo consumo?

Alrededor del 25% de la energía que se consume en un hogar va destinada a la iluminación. Tanto las bombillas LED como las de bajo consumo alcanzan con creces el objetivo del bajo gasto energético y la durabilidad, que en el caso de las LED puede llegar incluso a 70.000 horas. Sin embargo, las bombillas LED no contienen tóxicos que, como en el caso de las de bajo consumo, que contienen mercurio, obliguen a su tratamiento como residuo peligroso.

7. Haz un buen uso del agua

La sequía amenaza la subsistencia de más de 1.200 millones de personas en el planeta que dependen de la tierra para vivir. El 25% de la superficie terrestre, unas 3.600 millones de hectáreas, están desertificadas, según datos de iAgua.

Un grifo que gotea puede suponer 30 litros de agua al día. Gestos que tantas veces hemos oído como cerrar el grifo mientras te enjabonas o te lavas los dientes son detalles cruciales, así como instalar un sistema de doble descarga en tu inodoro. También puedes reutilizar el agua que caer de lavar los alimentos, por ejemplo, para regar tus plantas.

8. Recoge los residuos en la naturaleza.

Acostumbrarse a llevar una bolsa a esas ansiadas escapadas a la naturaleza para llevar de vuelta contigo todos esos residuos que generes es un gesto crucial. La reciente iniciativa trashtag ha generado además un movimiento cada vez mayor de personas que recogen todos aquellos residuos que se encuentran cuando disfrutan de playas, montañas o ríos.

9. Utiliza transporte público o la bicicleta.

Entre seis y siete millones de personas mueren de forma prematura por la contaminación del aire  en ciudades contaminadas de todo el mundo.

Desplázate siempre que puedas en transporte público o en bicicleta, sobre todo en ciudades con altas concentraciones de contaminación. No sólo le harás un favor al planeta, también a la salud de los ciudadanos.

10. Elige bolsas de papel o de tela.

Di adiós a las bolsas de usar y tirar. Acostúmbrate a llevar siempre una bolsa a mano, en el bolso o mochila, y muy pronto te habrás acostumbrado a llevar tu propia bolsa siempre encima. Simplemente es cuestión de crear el hábito.

11. Antes de tirar algo, piensa si puedes reutilizarlo.

Muchos de los productos que tiramos podrían ser útiles para otras funciones y solo hace falta darle una vuelta a la cabeza para caer en la cuenta y entregarte al do it yourself. Si no eres muy dado a las manualidades, piensa si alguien de tu alrededor podría reaprovechar ese objeto al que tu ya no le das valor.

12. Utiliza el termostato.

La buena regulación de la temperatura, tanto en invierno como en verano, es crucial para no malgastar la energía y contaminar en exceso. Un invierno en manga corta no es algo bueno para el planeta, un jersey y menos CO2 en la atmósfera, sí.

13. Elige productos que puedan reutilizarse.

Antes de comprar un producto, plantéate si existen alternativas que generen menos residuos. Por ejemplo, un alimento en un tarro de cristal podrá ser tanto reutilizable como reciclable, mientras que uno envasado en plástico, además de ser más peligroso para la salud, generará un residuo no reutilizable y que, en el 91 por ciento de los casos, no se recicla.

14. Reduce tu uso del papel.

Evita utilizar papel siempre que puedas. Cuando sea necesario, utiliza papel reciclado y asegúrate de su certificación certificado de manejo forestal sostenible, que se llama FSC. Aprovéchalo por ambas caras y vuelve a reciclarlo.

15. Y, siempre que puedas, planta árboles.

Los árboles y las plantas son vitales para los ecosistemas. Transforman el CO2 en oxígeno, retienen las partículas de polvo y protegen en suelo para evitar su erosión. Ya sea en el interior de tu salón o en tu jardín, plantar árboles y plantas siempre será algo positivo para el medio ambiente.

Integrar en nuestros hábitos diarios estos pequeños gestos se resume, al fin y al cabo, en tener presente en nuestro día a día el impacto de nuestras acciones y, en todo lo posible, tratar de reducir, reciclar y reutilizar.  

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