Medio Ambiente

El plástico supone el 95% de los residuos del Mar Mediterráneo

Con la más alta densidad de microplásticos flotantes en sus aguas, la contaminación de la cuenca del Mediterráneo acapara algunas de las peores consecuencias de esta plaga. Martes, 14 Mayo

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic

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Cada año, 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos. Más de 250.000 toneladas de una epidemia que contamina ya hasta los rincones más recónditos del planeta, el equivalente a cinco bolsas repletas de plástico por cada 30 centímetros de costa, según el informe Mar de plásticos de la Fundación Aquae.

De todas las partículas de microplásticos, entre un 21% y un 54% están en la cuenca del Mediterráneo, donde más de un 95% de sus residuos son plásticos, porcentaje que a nivel mundial disminuye hasta el 60 u 80%. Así lo afirma Greenpeace en Un Mediterráneo lleno de plástico (2017), así como WWF en su estudio Una trampa del plástico (2018).

Sin embargo, no solo la ingente cantidad de plástico que hemos arrojado en unas cuantas décadas al océano debe ser el motivo de nuestra preocupación, sino también los responsables que cargan con el peso de la recuperación de los ecosistemas para revertir esta situación.

Y España suspende: nuestro territorio arroja 126 toneladas de plásticos al día, colocándose como el segundo país que más plásticos vierte al Mediterráneo, tan solo detrás de Turquía, según afirma WWF.

Con el objetivo de dar a conocer la agonía a la que estamos condenando a la biodiversidad del mar Mediterráneo, el explorador de National Geographic Manu San Félix se embarca en un viaje submarino a través de nuestras aguas, que muestra cómo hemos arrasado los ecosistemas en menos de cinco décadas y propone las soluciones necesarias para revertirlo.

“En el Mediterráneo, el plástico representa el 95% de los residuos que aparecen tanto en los fondos marinos como en las playas. Cachalotes, delfines o tortugas marinas están amenazadas por este residuo”, afirma el documental Salvemos nuestro Mediterráneo, de estreno el 3 de junio a las 22.00 en la programación Especial Océanos de National Geographic.

El mar más contaminado del mundo

En los últimos años, diversos estudios han tratado de concretar las consecuencias que nos esperan ante la brutal contaminación de este material que se ha expandido como la pólvora, y aunque los análisis son todavía escasos, el temor de los científicos, que van confirmando de a pocos sus sospechas, es generalizado.

Los llamados macroplásticos, como bolsas, redes de pesca o botellas, provocan el enredo, la malnutrición, la asfixia, la estrangulación de mamíferos y otros animales, como aves marinas o fauna sésil, como los corales. Mientras, los microplásticos de menos de 5 milímetros son ingeridos por cientos de especies, intoxicando la cadena alimentaria y llegando hasta nuestro organismo.

Su agua, al encontrarse en una cuenca semicerrada con acceso solo por el estrecho de Gibraltar, tiene un tiempo de residencia de 100 años, según afirma Greenpeace. Sus zonas costeras, altamente pobladas, albergan a más de 427 millones de habitantes, el 7% de la población mundial.

Además de la presión demográfica, estas costas atraen al 25% del turismo mundial internacional y son el corredor del 30% del tráfico marítimo global.

¿Cuánto plástico hay en el Mediterráneo?

A pesar de ser una de las regiones más investigadas del mundo, establecer una cifra sobre los residuos marinos exactos que se hallan en sus aguas es una tarea difícil debido a la disparidad de los métodos utilizados. Algunos modelos cifran el problema hasta en más de 30.000 toneladas, según datos de Van Sebille recogidos por Greenpeace.

“El seguimiento realizado apunta a una densidad media de plástico de 1 fragmento por cada 4 m2 en la cuenca del Mediterráneo, lo que es comparable a la acumulación de residuos plásticos en los cinco giros subtropicales, que son zonas de acumulación que se dan por ejemplo en el Pacífico”.

Un 72% de plástico en las costas españolas

En sus sedimentos, en el fondo marino rocoso, en las playas, ingeridos por seres vivos, en las columnas de agua o enredados en los corales que pueblan los fondos marinos. Los residuos plásticos pueden encontrarse en cada rincón del Mediterráneo, y “tienen un gran impacto en la biodiversidad marina, los servicios ecosistémicos, sociales y visuales y en el valor económico”, afirma el estudio de Greenpeace.

Además, los residuos no se distribuyen de forma uniforme en el mar Mediterráneo, tienden a acumularse cerca de las costas, sobre todo en zonas urbanizadas y rutas comerciales o turísticas.

En las playas, el porcentaje de bolsas, botellas y todo tipo de residuos plásticos llega incluso al 90% en las costas mediterráneas israelíes y al 81% en la zona este de Italia. En España, según datos del antiguo Ministerio de Medio Ambiente, en 2016 el porcentaje de basura plástica en nuestras playas alcanzaba el 72%.

Sin embargo, el impacto no termina en los microplásticos que flotan en las aguas. Según datos de Greenpeace, un estudio realizado en 2013 encontró residuos en más del 92% de los fondos marinos de todas las superficies muestreadas de entre 900 y 3.000 metros de profundidad.

Tortugas, focas, ballenas y aves enredadas en plástico

Más de 1.300 especies se han visto afectadas por los residuos plásticos en aguas mediterráneas, según un estudio del proyecto Litterbase del Instituto Alfred Wegenerpublicado en 2017. Ya sea por enredo, asfixia, ingestión o colonización, miles de animales se ven afectados a diario por el rastro que la acción humana ha dejado tras de sí.

Este hecho se ve agravado debido a que, aproximadamente, “un 17% de las especies que habían ingerido o se habían enredado con desechos marinos aparecen en la Lista roja de especies amenazadas de la Unión internacional para la conservación de la naturaleza (UICN)”, afirma Greenpeace, y añade que “se han encontrado ejemplares del 100% de las siete especies de tortuga marina, el 67% de las especies de focas (22 de 33 especies), el 31% de las de ballenas (25 de 80 especies) y el 25% de las de aves marinas (103 de 406) enredadas por residuos marinos”.

Plástico hasta en el agua que bebemos

Un 18’2% de las muestras de peces comerciales que se analizaron en un estudio contenían plástico, según declara el informe. Concretamente, el pez espada y el atún rojo y blanco o bonito, que se encuentran además en la Lista Roja de las especies amenazadas como “en peligro” y  “casi amenazado”, respectivamente.  

En las costas de Mallorca, el tiburón bocanegra tampoco se libra: 21 ejemplares de los 125 que fueron analizados contenían plástico. El rorcual común y el tiburón peregrino mediterráneo también se encuentran expuestos a una exposición crónica al plástico.

“Una estimación sugiere que, globalmente, al menos 170 especies marinas vertebradas e invertebradas ingieren desechos generados por el ser humano”, señala el estudio. El impacto en la salud humana aún se halla rodeado de incógnitas, aunque los  científicos temen que se confirmen las peores sospechas cuando ya sea tarde para revertir la situación.

En la sal, en el pescado, en los moluscos e incluso en el agua, el plástico que flota en los ecosistemas llega hasta nuestro organismo a través de porcentajes nada desdeñables: un 90% de la sal que consumimos se encuentra contaminada por plásticos, cifra que alcanza el 100% en el caso de España.

El hilo del mar

“En España se venden 50 millones de envases de bebidas cada día, de los cuales 30 millones no se reciclan", afirmaba Julio Barea, responsable de la campaña de residuos de Greenpeace, a National Geographic España.

Apenas 70 años desde la generalización de su uso, el plástico se ha colado en nuestro día a día hasta un punto en el que resulta inimaginable la vida sin él. Con un alcance incuantificable, los esfuerzos de los expertos se centran en frenar el despilfarro del plástico, a la vez que conciencian sobre la necesidad de proteger el Mediterráneo.  

Entre las iniciativas enfocadas a este fin, transformar la basura marina en la materia prima para la ropa es uno de los proyectos que sitúa la economía circular como palanca de cambio de esta situación. “Cada día, más de 2.000 pescadores de los puertos mediterráneos españoles depositan la basura recogida en sus redes en contenedores. El plástico de la basura se convierte en un filamento: el hilo del mar”, cuenta el documental Salvemos nuestro Mediterráneo.

Tenemos el conocimiento y la tecnología para salvar el Mediterráneo. “Mi sueño es que en una década podamos volver a tener el mar prístino que un día fue: un mar lleno de vida”, concluye Manu San Félix.

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