Medio Ambiente

¿Hasta cuándo absorberán las plantas nuestro carbono?

Desde la era industrial, las plantas han absorbido el carbono, pero a los científicos les preocupa que pronto dejen de hacerlo.Friday, May 17, 2019

Por Sarah Gibbens
Los bosques como el de Hall of Mosses, en el parque nacional Olympic de Washington, son sumideros de carbono fundamentales, regiones que absorben más carbono del que emiten.

Todos los matorrales, vides y árboles que nos rodean desempeñan un papel fundamental en la extracción del carbono excesivo de la atmósfera, y un nuevo estudio sostiene que las plantas, hasta la fecha, ayudan a absorber las emisiones de carbono excesivas.

Pero en algún momento, las plantas estarán hartas de carbono y esa mano amiga contra el cambio climático que nos han tendido empezará a retroceder. Cuándo ocurrirá eso es una incógnita que los científicos tratan de responder.

Desde el comienzo de la Revolución Industrial a principios del siglo XX, en la atmósfera ha aumentado la cantidad de carbono emitido por las actividades humanas a gran velocidad. Empleando modelos informáticos, los autores del estudio concluyeron que la fotosíntesis ha aumentado un 30 por ciento.

«Es una especie de rayo de luz en un cielo tormentoso», afirma Lucas Cernusak, autor del estudio y ecofisiólogo de la Universidad James Cook en Australia.

El estudio se publicó en la revista Trends in Plant Science.

¿Cómo pueden determinarlo?

Cernusak y sus colegas emplearon datos de un estudio de 2017 publicado en Nature que midió el sulfuro de carbonilo hallado en testigos de hielo y muestras de aire. Además del dióxido de carbono, las plantas absorben sulfuro de carbonilo durante su ciclo natural de carbono, y este se utiliza frecuentemente para medir la fotosíntesis a escala global.

«Las plantas terrestres retiran casi el 29 por ciento de nuestras emisiones, emisiones que, de lo contrario, contribuirían al incremento de la concentración de CO2 atmosférico. Lo que demostró nuestro modelo de análisis es que el papel de la fotosíntesis terrestre como motor de este sumidero de carbono terrestre es mayor de lo que estimábamos en la mayoría de nuestros modelos», afirma Cernusak.

El sumidero de carbono se refiere a la cantidad de carbono absorbida por las plantas frente a la cantidad que podrían emitir de forma natural mediante la deforestación o la respiración.

Algunos científicos están menos seguros del uso del sulfuro de carbonilo como método para medir la fotosíntesis.

Kerrie Sendall es bióloga en la Universidad del Sur de Georgia y estudia el crecimiento de las plantas en diversas situaciones hipotéticas de cambio climático.

Como la absorción vegetal del sulfuro de carbonilo puede variar según la cantidad de luz que reciban, Sendall afirma que las estimaciones del estudio «podrían estar sobrestimadas», pero indica que la mayoría de los métodos para medir la fotosíntesis global tienen cierto nivel de incertidumbre.

Más verdes y frondosos

Independientemente del ritmo al que ha aumentado la fotosíntesis, los científicos coinciden en que el carbono excesivo actúa como fertilizante vegetal y potencia su crecimiento.

«Existen pruebas de que los árboles son más frondosos y de que hay más madera», afirma Cernusak. «En realidad, la madera es donde se absorbe la mayor parte del carbono en la masa de la planta».

Los científicos del Laboratorio Nacional Oak Ride han observado que, cuando las plantas se exponen a niveles superiores de CO2, el tamaño de los poros de la hoja aumenta.

En la investigación experimental de Sendall, expuso plantas al doble de dióxido de carbono del que están acostumbradas.

En esas condiciones de aumento drástico del CO2, «la composición de los tejidos de la hoja es ligeramente diferente», afirma. «Es más dura para los herbívoros que la consumen y es más difícil que las larvas crezcan sobre ella».

Punto sin retorno

Los niveles de CO2 atmosférico aumentan y se asume que, en última instancia, las plantas no podrán seguirle el ritmo.

«La respuesta del sumidero de carbono terrestre al aumento del CO2 atmosférico sigue siendo la mayor incertidumbre en los modelos del ciclo de carbono global hasta la fecha, y esto contribuye mucho a la incertidumbre en las proyecciones del cambio climático», señala el Laboratorio Nacional Oak Ride en su página web.

El desbroce de tierras para la ganadería o la agricultura y las emisiones de combustibles fósiles son las principales influencias del ciclo de carbono. Si ambos factores no se reducen significativamente, los científicos sostienen que será inevitable alcanzar un punto sin retorno.

«Más CO2 emitido permanecerá en el aire, aumentarán rápidamente las concentraciones de CO2 y el cambio climático ocurrirá a más velocidad», afirma Danielle Way, ecofisióloga de la Western University.

¿Qué podemos hacer?

Los científicos de la Universidad de Illinois y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos han experimentado con métodos para modificar plantas genéticamente para que almacenen aún más carbono. Una enzima denominada rubisco es la responsable de capturar CO2 para la fotosíntesis y los científicos quieren aumentar su eficacia.

Las recientes pruebas de cultivos modificados han demostrado que fortalecer el rubisco incrementa el rendimiento en casi un 40 por ciento, pero podría tardarse más de una década en aplicar el uso de la enzima vegetal modificada a gran escala comercial. Hasta la fecha, las pruebas solo se han llevado a cabo en cultivos habituales como el tabaco y no está claro cómo alteraría el rubisco los árboles, que capturan la mayor parte del carbono.
En septiembre de 2018, una serie de grupos medioambientales se reunieron en San Francisco para diseñar un plan para salvar los bosques, un activo natural que, según ellos, es la «solución climática olvidada».

«Creo que los legisladores deberían responder a nuestros hallazgos reconociendo que la biosfera terrestre funciona, por ahora, como un sumidero de carbono eficaz», afirma Cernusak, de la Universidad James Cook. «Tomen medidas inmediatas para proteger los bosques para que puedan seguir funcionando de esta forma y pónganse a trabajar de inmediato para descarbonizar nuestra producción de energía».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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