España, cada vez más vulnerable ante el cambio climático

El riesgo de que se produzca una ola de calor es hasta cien veces más alto que hace un siglo, según ha desvelado un nuevo informe en la COP25. miércoles, 4 de diciembre de 2019

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic

Hasta 12. 000 fenómenos meteorológicos extremos han azotado el mundo en las últimas dos décadas y, entre ellos, las olas de calor se perfilaron en 2018 como una de las principales causas de los estragos que trajeron consigo los desastres naturales asociados al cambio climático.

En Europa y a día de hoy, este fenómeno extremo es, además, hasta cien veces más probable que hace un siglo. Presentado hoy en la COP25 por Germanwatch, así lo afirma el Índice de riesgo climático global 2020, un análisis sobre los impactos de los eventos climáticos extremos y los datos socioeconómicos que se derivan de ellos.

“El cambio climático es un verdadero game changer”, afirma Friederike Otto, científica y directora interina del Instituto de Cambio Ambiental de la Universidad de Oxford, en el informe. “La probabilidad de olas de calor ya ha cambiado de magnitud en Europa y lo hará en casi todas las regiones del mundo”.

En esta decimoquinta edición del informe, España escala nueve puestos en el Índice de Riesgo Climático Global (IRC), que indica el nivel de exposición y la vulnerabilidad a los fenómenos climáticos extremos. En el IRC anual se encuentra en el puesto 34, nueve puestos por encima de los datos de 2017, y en el puesto 29 en el informe de los últimos veinte años.

Los países menos desarrollados se ven por lo general más afectados que los países industrializados,  según declara el informe. Sin embargo, “las olas de calor y las sequías de 2018 también demostraron que los países de altos ingresos sienten los impactos climáticos más claramente que nunca”.

Los países más afectados en 2018

Durante el año 2018, los países más afectados por las catástrofes asociadas al cambio climático fueron Japón, Filipinas y Alemania, seguidos de Madagascar, India y Sri Lanka.

La presencia de Alemania es debida a la fuerte ola de calor que sufrió el país entre abril y julio, registrado como el período más caluroso de su historia con temperaturas hasta 2,9°C por encima de la media. Esta ola de calor provocó la muerte de más de 1.000 personas y pérdidas en las cosechas por valor de 3.000 millones de euros debido a la posterior sequía.

“Al ser particularmente dependiente de la corriente en chorro, es probable que el calor extremo durante los veranos europeos ocurra con mayor frecuencia e intensidad en el futuro”, afirma el estudio.

Japón, el país más afectado, sufrió tres fenómenos extremos excepcionalmente fuertes: fuertes lluvias que provocaron inundaciones y deslizamiento de la tierra, una fuerte ola de calor con récords históricos en sus temperaturas y, por último, el tifón Jebi, el más fuerte de los últimos 25 años.

Por su parte, Mangkhut, el tifón más fuerte del 2018 a nivel mundial, azotó Filipinas con velocidades de hasta 270 kilómetros por hora, afectando a más de 250.000 personas.

La huella del cambio climático en las últimas dos décadas

Puerto Rico, Myanmar y Haití han sido los países más afectados según el IRC del período 1999-2018, seguidos de Filipinas, Pakistán y Vietnam. La devastación del huracán María en Puerto Rico, los huracanes Jeanne  y Sandy en Haití y el ciclón Nargis.

“En algunos casos, como Puerto Rico, las catástrofes excepcionales tienen un impacto tan fuerte que los países afectados se sitúan permanentemente en una posición alta del índice”, explica el informe. “En los últimos años, otra categoría de países ha ganado importancia: Países como Haití, Filipinas y Pakistán se ven afectados por desastres continuamente”. Los resultados disponibles ponen sobre la mesa la especial vulnerabilidad de los países más pobres, que a su vez so tienen una capacidad menor para afrontarlos.

“La cumbre climática de este año en Madrid debe abordar la falta de financiación climática adicional para ayudar a las personas y los países más pobres a abordar las pérdidas y daños”, concluyen los expertos de Germanwatch. “Debe resultar en una decisión sobre la necesidad de apoyo a los países vulnerables con respecto a pérdidas y daños futuros”.

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