El muro fronterizo de Polonia atravesará el último bosque antiguo de Europa

Han comenzado las obras de una valla de 186 kilómetros de longitud en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Los científicos lo califican de "desastre" medioambiental.

Por Douglas Main
Publicado 1 feb 2022, 11:12 CET
El nuevo muro entre Polonia y Bielorrusia sustituirá a la valla de alambre que se ve ...

Los trabajadores han empezado a construir un muro de al menos cinco metros de altura a lo largo de la frontera entre Polonia y Bielorrusia. El nuevo muro se extenderá por casi la mitad de la frontera y sustituirá a la valla de alambre de espino más corta que se ve en esta foto, tomada el 27 de enero de 2022, en el noreste de Polonia.

Fotografía de Wojtek RADWANSKI, AFP via Getty Images

Las vallas fronterizas están aumentando en todo el mundo, siendo el muro entre Estados Unidos y México, tristemente, uno de los más conocidos. Lejos de desaparecer, cada vez son más las nuevas fronteras físicas creadas por el hombre, que suponen una amenaza en el horizonte la supervivencia de la fauna y flora del lugar donde son construidas.

La frontera entre Polonia y Bielorrusia es una tierra de bosques, colinas onduladas, valles fluviales y humedales. Pero este campo, antaño pacífico, se ha convertido en una zona militarizada. El gobierno polaco, preocupado por la afluencia de migrantes desde de Bielorrusia, principalmente originarios de Oriente Próximo, ha iniciado la construcción de un enorme muro en su frontera oriental.

Las organizaciones de derechos humanos y los grupos conservacionistas han denunciado esta medida. El muro tendrá cinco metros de altura y se extenderá a lo largo de 186 kilómetros a lo largo de la frontera oriental de Polonia, según la Guardia de Fronteras polaca, a pesar de las leyes vigentes que la barrera parece violar. Está previsto que atraviese ecosistemas frágiles, como el bosque de Białowieża, el último bosque antiguo de tierras bajas del continente. 

Si se completa en los próximos meses (como está previsto) el muro bloqueará las rutas migratorias de muchas especies animales, como los lobos, los linces, los ciervos rojos, las poblaciones en recuperación de osos pardos y la mayor población restante de bisontes europeos, afirma Katarzyna Nowak, investigadora de la Estación Geobotánica de Białowieża, perteneciente a la Universidad de Varsovia. Esto podría tener amplias repercusiones, ya que la frontera entre Polonia y Bielorrusia es uno de los corredores más importantes para el movimiento de la fauna entre Europa del Este y Eurasia, y las especies animales dependen de poblaciones conectadas para mantenerse genéticamente sanas.

Una trágica ironía de estos muros es que, si bien detienen con seguridad el movimiento de la fauna, no impiden del todo la migración humana; generalmente sólo la retrasan o la desvían. Y no abordan sus causas fundamentales. Los migrantes suelen encontrar la forma de atravesar los muros, ya sea por encima, por debajo o a través de ellos.

Sin embargo, una y otra vez, el fantasma de los inmigrantes que cruzan las fronteras ha hecho que los gobiernos ignoren las leyes destinadas a proteger el medio ambiente, afirma John Linnell, biólogo del Instituto Noruego de Investigación de la Naturaleza.

La construcción del muro fronterizo polaco conllevará mucho tráfico, ruido y luz en los prístinos bosques fronterizos, y las obras podrían incluir también la tala de árboles y la construcción de carreteras.

"En mi opinión, esto es un desastre", dice Bogdan Jaroszewicz, director de la Estación Geobotánica de Białowieża.

Fomentando una crisis 

La crisis humanitaria en la frontera comenzó en el verano de 2021, cuando miles de migrantes empezaron a entrar en Bielorrusia, a menudo con promesas del gobierno bielorruso de ayuda para llegar a otros lugares de Europa. Pero al llegar a Bielorrusia, a muchos no se les concedió la entrada legal, y miles optaron por cruzar a Polonia, Letonia y Lituania. Los migrantes han sido a menudo interceptados por las autoridades polacas y obligados a regresar a Bielorrusia. Al menos una docena de migrantes han muerto de hipotermia, desnutrición u otras causas.

El conflicto entre Bielorrusia y la UE estalló cuando Alexander Lukashenko se proclamó vencedor de las elecciones presidenciales de agosto de 2020, a pesar de las denuncias documentadas de que los resultados electorales habían sido falsificados. A esto le siguieron protestas masivas y medidas represivas, además de varias rondas de sanciones de la UE. Polonia y otros gobiernos han acusado a Bielorrusia de fomentar la actual crisis fronteriza como una especie de castigo por las sanciones.

El migrante iraquí Salih Remitdh, de 41 años, fue encontrado en el bosque por un grupo de voluntarios cerca de Milejczyce (Polonia) en noviembre de 2021. Pidió a los guardias fronterizos protección internacional. La mayoría de estos migrantes se han visto obligados a regresar a Bielorrusia.

Fotografía de Lukasz Glowala, Reuters

En respuesta, el gobierno polaco declaró el estado de emergencia el 2 de septiembre, que sigue vigente. Muchas ciudades fronterizas polacas cercanas a la frontera bielorrusa sólo están abiertas a los ciudadanos y los viajes están severamente restringidos; los turistas, los trabajadores humanitarios, los periodistas y cualquiera que no viva o trabaje permanentemente en la zona no pueden, en general, visitarla y ni siquiera transitar por ella.

Esto ha dificultado la vida de la diversa población que vive en esta región fronteriza histórica y multiétnica. Los hoteles y posadas han dejado de funcionar. Los investigadores que intentan trabajar en el bosque han sido abordados por soldados a punta de pistola exigiendo saber qué hacen allí, dice Michał Żmihorski, un ecologista que dirige el Instituto de Investigación de Mamíferos, parte de la Academia Polaca de Ciencias, con sede en Białowieża.

El gobierno polaco ya ha construido una valla de alambre de espino, de unos dos metros de altura, a lo largo de la frontera que atraviesa el bosque de Białowieża y gran parte de las zonas fronterizas circundantes. Los informes sugieren que esta valla ya ha atrapado y matado animales, incluidos bisontes y alces. El nuevo muro comenzará en el extremo norte de la frontera polaco-bielorrusa, colindante con Lituania, y se extenderá hacia el sur hasta el río Bug, cuyas orillas ya están bordeadas por una valla de alambre de espino.

"Supongo que ya ha tenido un impacto negativo en muchos animales", dice Żmihorski. La construcción de más muros "reduciría más o menos el bosque a la mitad".

Algunos científicos están haciendo circular una carta abierta a la Comisión Europea, el poder ejecutivo de la UE, para intentar detener la construcción del muro.

Una manada de bisontes europeos recorre un campo nevado en el Parque Nacional de Białowieża, Polonia. El bosque y sus alrededores albergan la mayor población salvaje que queda de estos animales.

Fotografía de Daan Kloeg, Alamy

Bosque primitivo 

Gran parte del Bosque de Białowieża está protegido desde el año 1400, y la zona contiene la última gran extensión de bosque virgen de tierras bajas, del tipo que antaño cubría Europa desde los Montes Urales hasta el Océano Atlántico. "Es la joya de la corona de Europa", dice Nowak.

Robles, fresnos y tilos, de cientos de años, se alzan sobre un sotobosque denso y sin gestionar, donde los árboles caen y se pudren sin ser molestados, explica Eunice Blavascunas, antropóloga que escribió un libro sobre la región. El bosque alberga una gran diversidad de hongos e invertebrados (más de 16 000 especies, entre los dos grupos), además de 59 especies de mamíferos y 250 de aves.

En la parte polaca del bosque se pueden encontrar unos 700 bisontes europeos pastando en valles bajos y claros del bosque, una población preciosa que tardó un siglo en recuperarse de su situación de amenaza. También hay lobos, nutrias, ciervos rojos y una población amenazada de una docena de linces. Normalmente, estos animales van y vienen por la frontera con Bielorrusia. En 2021, se informó de que un oso pardo había cruzado desde Bielorrusia.

Los informes sugieren que el gobierno polaco podría ampliar el desbroce a través de Białowieża y otros bosques fronterizos. Además del impacto en la fauna, a los investigadores les preocupa la contaminación acústica y lumínica, y que la construcción pueda introducir plantas invasoras que causarían estragos, especies de maleza de rápido crecimiento como la vara de oro y la raíz dorada, añade Jaroszewicz.

Pero no se trata sólo de este bosque. El bloqueo de la frontera oriental de Polonia aislará a las poblaciones silvestres europeas de la mayor extensión de Eurasia. Es un problema de escala continental, dice Linnell, "una cuestión crítica que esta [frontera] vaya a ser amurallada".

Los muros provocan una grave fragmentación del hábitat, impiden que los animales encuentren pareja, comida y agua y, a largo plazo, pueden provocar extinciones regionales al cortar el flujo genético, afirma Linnell.

¿Un muro ilegal? 

La construcción del muro va en contra de varias leyes nacionales de medio ambiente, pero también de importantes acuerdos internacionales vinculantes, dicen los expertos legales.

Por un lado, el bosque de Białowieża es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, una designación poco frecuente que atrae prestigio y turistas internacionales. Como parte del acuerdo, Polonia debe cumplir las normas de la Convención del Patrimonio Mundial (que obligan al país a proteger especies como el bisonte) y evitar dañar el entorno de la parte bielorrusa del bosque, explica Arie Trouwborst, experto en derecho ambiental de la Universidad de Tilburg (Países Bajos).

Es posible que la construcción del muro lleve a la UNESCO a revocar el estatus de Patrimonio de la Humanidad del bosque, lo que supondría un gran golpe para el país y la región, añade Trouwborst; sólo una vez en la historia se ha retirado un sitio del patrimonio natural de la lista de la UNESCO. Sucedió en Dresde (Alemania) en el valle del Elba, tras anunciarse la construcción de un puente.

La parte polaca del sitio de Białowieża también ha sido designada zona protegida por Natura 2000 en virtud de la Directiva de Hábitats de la Unión Europea, al igual que un puñado de otros bosques fronterizos. El nuevo muro "no parece ajustarse a las obligaciones de Polonia en virtud de la legislación de la UE a este respecto, que exige evitar y remediar las actividades y proyectos que puedan ser perjudiciales para las especies para las que se designó el lugar, [incluyendo] el bisonte europeo, el lince y el lobo", afirma Trouwborst.

La legislación de la UE es vinculante y puede ser aplicada en Polonia o por el Tribunal de Justicia de la UE, que puede imponer fuertes multas, afirma Trouwborst. Una interpretación razonable de la ley sugiere que el gobierno polaco, al construir una valla de alambre de púas a través del bosque de Białowieża, ya está incumpliendo la Directiva de Hábitats. La ley dicta que, en principio, los proyectos potencialmente dañinos solo pueden autorizarse "cuando no quede ninguna duda científica razonable sobre la ausencia" de impactos adversos. Y la construcción de más muros conlleva daños ambientales evidentes.

"De un modo u otro, construir una valla o muro a lo largo de la frontera sin hacerla permeable a la fauna protegida parece ir en contra de la ley", afirma Trouwborst.

El Tribunal de Justicia de la UE ya ha demostrado su capacidad para pronunciarse sobre la actividad en el bosque de Białowieża. El gobierno polaco taló partes del bosque entre 2016 y 2018 para eliminar árboles infectados por escarabajos de la corteza. Pero en abril de 2018, el Tribunal de Justicia dictaminó que la tala era ilegal, y el gobierno dejó de cortar árboles. No obstante, el gobierno polaco reanudó este año la tala en las afueras de Białowieża.

Muros al alza

Polonia no está sola. La tendencia mundial de construir más muros fronterizos amenaza con deshacer décadas de progreso en la protección del medio ambiente, especialmente en los enfoques transfronterizos y cooperativos de la conservación, afirma Linnell.

Algunas de las zonas más destacadas en las que se han construido recientemente muros son la frontera entre Estados Unidos y México, la frontera entre Eslovenia y Croacia y toda la circunferencia de Mongolia. Gran parte de la Unión Europea también está vallada, añade Linnell. En España, destacan las vallas fronterizas con Marrueco en Ceuta y Melilla que cada poco tiempo provocan crisis humanitarias y rifirrafes diplomáticos, como el pasado mayo de 2021.

(Relacionado: Un lobo en peligro de extinción fue en busca de pareja. El muro fronterizo se lo impidió)

El gran aumento de la construcción de muros parece haber cogido por sorpresa a muchos conservacionistas, después de casi un siglo de avances en la creación de conexiones y cooperación entre países, algo especialmente importante en Europa, por ejemplo, donde ningún país es lo suficientemente grande como para alcanzar todos sus objetivos de conservación por sí solo, ya que las poblaciones de plantas y animales se extienden a través de las fronteras.

Esta prisa por construir esos muros representa "un grado de fragmentación del hábitat sin precedentes", afirma Linnell. También revela "una ruptura de la cooperación internacional. Se observa esta vuelta al nacionalismo, países que intentan arreglar los problemas internamente... sin pensar en el coste medioambiental", añade.

"Demuestra que las fuerzas externas pueden amenazar con deshacer los progresos que hemos hecho en materia de conservación... y lo frágiles que han sido nuestros logros".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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