El nuevo informe climático de la ONU es un demoledor ultimátum sobre la salud mundial

Tres cuartas partes de la población mundial podrían estar expuestas al estrés térmico en 2100 si no controlamos las emisiones de carbono, según el IPCC.

Por Sarah Gibbens
Publicado 1 mar 2022, 10:38 CET
En el desierto del oeste de Pakistán, una mujer se desmaya por el calor.

En el desierto del oeste de Pakistán, una mujer se desmaya por el calor. El cambio climático está provocando olas de calor más graves y frecuentes, pero los científicos dicen que aún podemos tomar medidas para ayudar a la gente a adaptarse al calentamiento de las temperaturas.

Fotografía de Matthieu Paley, Nat Geo Image Collection

Cuando, durante el verano pasado, una ola de calor sin precedentes asoló la costa pacífica del noroeste de Estados Unidos, el servicio de urgencias del Centro Médico Harborview de Seattle (Estados Unidos) atendió a los pacientes a un ritmo que no se veía desde los primeros días de la pandemia de COVID-19, asegura el médico de urgencias Jeremy Hess. 

"Fue la primera vez que sentí que formaba parte de un equipo de atención que respondía activamente al cambio climático", dice Hess, que también es investigador de salud pública en la Universidad de Washington. "Personalmente, fue algo triste para mí". 

La "cúpula de calor" de 2021 provocó más de 1000 muertes en Estados Unidos y Canadá. Un estudio publicado un mes después determinó que este fenómeno habría sido "prácticamente imposible" de no ser por el cambio climático. 

El calor es sólo un ejemplo de cómo el cambio climático pone en peligro las vidas humanas, según el importante nuevo informe publicado ayer por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU. El amplio informe, del que Hess es coautor, expone cómo nos afecta ya el cambio climático y cómo podemos adaptarnos a él, afectando a todo, desde la agricultura hasta el desarrollo urbano.

(Relacionado: Las olas de calor matan y el cambio climático está empeorando esta situación)

Las emisiones de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero ya han calentado el planeta 1,1 grados Celsius. Con un calentamiento de 1,5ºC, que será muy difícil de evitar a estas alturas, esas consecuencias serán más nefastas y algunas estrategias de adaptación serán menos eficaces.

Las consecuencias directas para la salud humana si no actuamos serán graves y también empeorarán las desigualdades sociales, según el informe. Los que menos han contribuido al cambio climático (las personas de bajos ingresos y los países en desarrollo) serán los más afectados por el calor extremo, las enfermedades transmitidas por vectores y la mala salud mental. 

(Relacionado: El cambio climático en España: impacto y consecuencias)

"Es urgente que aumentemos nuestras inversiones y reforcemos nuestros sistemas sanitarios", afirma Kristie Ebi, autora del informe y experta en salud mundial de la Universidad de Washington. "Ya estamos viendo que la gente muere por el cambio climático, y a menos que nos adaptemos, morirá más gente".

En la actualidad, señala el informe, un tercio de la población mundial está expuesta al estrés térmico. Dependiendo de las medidas que se tomen para limitar las emisiones, esa cifra podría aumentar hasta el 48 por ciento o el 76 por ciento de la población en 2100.

Conclusiones del informe

El informe del IPCC está elaborado por algunos de los mejores científicos del mundo, expertos en su campo que revisan las investigaciones más recientes sobre el cambio climático. El informe resultante representa el estado actual del cambio climático y ofrece un pronóstico sobre cómo alterará las condiciones de vida en el futuro.

El último informe del IPCC que se centró en quiénes son los afectados por el cambio climático y cómo debemos adaptarnos se publicó en 2014, y desde entonces los científicos han reunido muchas más pruebas de cómo las emisiones están cambiando el clima, y pueden afirmar con más seguridad que el cambio climático está provocando desastres y enfermedades mortales. El capítulo sobre la salud cita más de 1600 fuentes.

El calor extremo, las inundaciones, el empeoramiento de las tormentas, la sequía, la contaminación del aire por los incendios forestales, la proliferación de enfermedades transmitidas por vectores como el Nilo Occidental y la malaria... el informe es claro, dice Robert McLeman, autor del informe y científico medioambiental de la Universidad Wilfrid Laurier de Canadá: "Los riesgos para el bienestar humano son tremendos". 

Por primera vez, el informe detalla el impacto que el cambio climático está teniendo en la salud mental. Las catástrofes naturales y las sequías prolongadas se relacionan cada vez más con el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad y la depresión. 

El informe también señala que el calor extremo se ha vuelto más intenso en las ciudades, aumentando sustancialmente el riesgo de muerte por calor para los residentes de los barrios de bajos ingresos y, especialmente, para las personas sin hogar

(Relacionado: ¿Qué es el calentamiento global?)

Por qué el calor es tan mortal

Las olas de calor matan a más personas cada año que cualquier otro tipo de fenómeno climático. Un estudio publicado el verano pasado reveló que más de un tercio de todas las muertes relacionadas con el calor pueden relacionarse directamente con el cambio climático. 

"Los humanos somos animales tropicales. Evolucionamos en un lugar cálido del mundo", dice Larry Kenney, fisiólogo de la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos) que no participó en el informe del IPCC. "En general, los humanos podemos soportar temperaturas realmente altas durante un corto periodo de tiempo, siempre que podamos sudar y que ese sudor pueda evaporarse". 

Pero el sudor no puede evaporarse cuando la humedad es demasiado alta y, a medida que el planeta se calienta, más personas corren el riesgo de exponerse a combinaciones peligrosas de calor y humedad. En experimentos recientes, Kenney encontró pruebas de que el límite letal podría ser significativamente menor de lo que se pensaba. 

Él y sus colegas controlaron la temperatura interna del cuerpo de personas sanas mientras caminaban en una cinta de correr o se sentaban en una habitación donde se podía controlar el calor y la humedad. Estudios anteriores habían sugerido que a una temperatura exterior de 35ºC y 100 por ciento de humedad (o 46ºC y 50 por ciento de humedad) los humanos ya no podrían evitar un aumento letal de su temperatura interna. 

Pero Kenney descubrió que el límite era tan bajo como 31ºC al 100 por ciento de humedad en individuos jóvenes y sanos. En los ancianos o en los que padecen enfermedades como la hipertensión arterial, podría ser incluso menor.

"La gente morirá. Esa es la realidad. Muchas olas de calor han sido realmente mortales", afirma Mojtaba Sadegh, climatólogo de la Universidad Estatal de Boise en Idaho (Estados Unidos). La ola de calor de 2003 en Europa, por ejemplo, causó más de 70 000 muertes.

Sadegh, que no participó en el informe del IPCC, publicó a principios de este mes un estudio que demuestra que, en todo el mundo, las personas con bajos ingresos están un 40 por ciento más expuestas a las peligrosas olas de calor que las de altos ingresos, tanto porque es más probable que vivan en regiones cálidas como porque es menos probable que tengan acceso al aire acondicionado. Se prevé que esta marcada desigualdad aumente a medida que se intensifique el cambio climático. 

"Si no nos adaptamos, seguiremos viendo más y más pérdidas. Se avecinan peores olas de calor", afirma.

Qué podemos hacer

"Llevamos tiempo pensando en el cambio climático y en cómo afectará a nuestras comunidades y en cómo tendremos que actuar de forma diferente", dice Lauren Jenks, secretaria adjunta de salud pública medioambiental del Departamento de Salud Pública de Washington. 

"Una de las cosas que aprendimos de nuestra cúpula de calor [2021] es lo frágil que puede ser la infraestructura", dice. Los frigoríficos de los restaurantes y las tiendas de comestibles, señala como ejemplo, se estropearon al no poder mantener las bajas temperaturas en el calor agobiante, lo que obligó a los vendedores a tirar los alimentos perecederos.

En Seattle, donde menos de la mitad de los hogares de la ciudad tienen aire acondicionado, Jenks dice que la ciudad está estudiando ahora la forma de que todo el mundo tenga acceso a aire acondicionado en casa o a un centro de refrigeración comunitario.

Aunque el cambio climático es cada vez más mortífero, el informe del IPCC afirma que proporcionar un acceso más equitativo a la asistencia sanitaria y crear ciudades más resistentes puede salvar vidas. 

Los sistemas de alerta temprana (pensemos en una previsión meteorológica detallada) son una de las herramientas que, según el informe, pueden utilizar las agencias municipales y estatales para ayudar a la gente a planificar con antelación las condiciones meteorológicas extremas y a buscar recursos como un centro de refrigeración cuando lo necesiten.  

Según Ebi, de la Universidad de Washington, la necesidad de mejorar tanto las redes energéticas como los sistemas sanitarios para el aumento del calor es "urgente e inmediata... no estamos preparados". 

"La gente está sufriendo y muriendo ahora mismo por el cambio climático, y no estamos viendo una inversión para prepararnos para un futuro aún más cálido", afirma.

Su colega Jeremy Hess, que vio el impacto de la cúpula de calor de 2021 desde el interior de una sala de urgencias, dice que los servicios de emergencias deben estar mejor preparados para las catástrofes consecutivas que traerá el cambio climático. 

"Nos va a golpear una ola de calor, luego un incendio forestal, luego se va a ir la luz, y luego va a volver a pasar", dice. "Suena apocalíptico, pero es cierto". 

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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