El cambio climático en España: impacto y consecuencias

Temperaturas más extremas, subida del nivel del mar, el aumento de las sequías, la desertización, olas de calor o inviernos más duros son algunos de los impactos que ya se dejan ver entre las consecuencias del cambio climático en España.

Publicado 9 nov 2017 4:30 CET, Actualizado 29 sept 2021 15:49 CEST
Flamencos
Una bandada de flamencos vuela sobre un río y unas marismas en el sur de España. Me contaron que en época de sequía, cuando se alimentan, los flamencos se quedan atrapados en el denso lodo de las marismas. Durante esa temporada, ha sido necesaria la ayuda de voluntarios para ayudar a los flamencos a liberarse del lodo y poder volar de nuevo.
Fotografía de AYA O., NATIONAL GEOGRAPHIC YOUR SHOT

Desde la industrialización llevada a cabo durante el siglo XX, la temperatura de nuestro planeta ha aumentado más de 1ºC,según el análisis de temperatura realizado desde desde 1880 por científicos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA. Dos tercios de ese calentamiento han ocurrido desde 1975, a una velocidad de aproximadamente 0,15-0,20 ° C por década. La desertificación, el riesgo de incendios, la falta de agua potable, las inundaciones, las sequías y la pérdida de cosechas estarán sobre la mesa en un futuro cada vez más cercano.

Dentro del mapa de las zonas más vulnerables ante la crisis climática, la cuenca del Mediterráneo es una de las zonas cero: las sequías, la falta de agua dulce y la subida del nivel del mar se suman a un mayor aumento de la temperatura de sus aguas, generando un impacto que golpea a esta región de forma especialmente virulenta.

"Vamos a sobrepasar pronto el umbral que nos marcamos en términos de seguridad en París", alertó la semana pasada la ministra de Transición Ecológica Teresa Ribera en la presentación del Atlas del IPCC. "Si no remediamos y aceleramos nuestra acción climática, a principios de la próxima década estaremos superando ese 1,5 determinado en el Acuerdo de París como umbral de seguridad por encima del cual los gobiernos dijimos que no queríamos correr riesgos. La neutralidad climática nos obliga a comprometernos y hacer cambios muy profundos a nivel también de cada individuo y cada ciudadano como actores a nivel local". 

El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, alertó que los datos del último informe del IPCC son una alerta roja para  nuestro planeta y, por tanto, para la humanidad. "Los informes del IPCC son ya un clásico de primer nivel, a pesar de lo complejo y lo enormemente exigente de la contribución a estos informes. No siempre ha sido fácil dar visibilidad a esas ciencias del clima tan jóvenes, pero absolutamente críticas dadas las dimensiones del problema", afirmó Ribera.

En España hemos asistido en los últimos a eventos extremos en el Mediterráneo debido al efecto que han provocado grandes DANA al aproximarse al sur y este de la península. “Algunos estudios sugieren que en los días de precipitación más intensa llueve ahora más que en décadas pasadas”, afirma David del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). “Es decir: las lluvias torrenciales son más torrenciales. Esto se ha observado especialmente en puntos de la vertiente mediterránea peninsular”.

Según la agencia, el año 2020 fue el más cálido en la península desde que hay registros, seguido por agosto de 2017,el sexto más cálido de todo el siglo XXI. Las cuencas hidrográficas del noroeste peninsular rozan frecuentemente valores alarmantes nunca antes vistos (menos del 40 por ciento de su capacidad) y aquellas que suelen sufrir un estrés hídrico acusado como la cuenca del Júcar o la del río Segura en ocasiones rondan el 10 por ciento de su capacidad.

Te puede interesar: El calentamiento de los océanos puede hacer que «Nemo» sea más difícil de encontrar

Cambio climático 101 con Bill Nye

Subida del nivel del mar y desertificación

Un estudio del doctor Sybren Drijfhout y su equipo encabezado por Dewi Le Bars de la Universidad de Southampton (Reino Unido) han publicado un artículo en Environmental Research Letters, cuyas cifras alertaban sobre la posibilidad de que el nivel global del mar suba tres metros de aquí al año 2100. La imagen de un oso polar a la deriva sobre un bloque de hielo desprendido de la Antártida es impactante pero se antoja lejana. Sin embargo, si el nivel del mar sube tres metros, una gran parte de Barcelona, Málaga, A Coruña o Santander se verían inundadas, Doñana se perdería, al igual que la mayoría de las Rías Baixas, y el delta del Ebro desaparecería.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, el 75 por ciento del suelo español está en proceso de desertización y se prevé que un 20 por ciento de lo que hoy está a salvo se verá en riesgo dentro de 50 años. Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y prácticamente todo el Levante ya presentan una gran proporción de suelo con susceptibilidad de degradarse. Esto afectará negativamente a las actividades agropecuarias y los ecosistemas acabarán visiblemente afectados. 

La pérdida de suelo fértil es irreversible y está aumentando la vulnerabilidad de todas las especies españolas incluida la humana. Pero la desertificación tiene consecuencias más allá de la pérdida de la fertilidad del suelo. El éxodo hacia las grandes ciudades debido a la crisis de la agricultura tradicional, motivará que los recursos naturales de las zonas colindantes con estas urbes se verán sobreexplotados, incluyendo los recursos hídricos subterráneos, y se elevarán los niveles de contaminación de estas áreas motivando que el cambio climático siga retroalimentándose.

Un espectáculo inusual en el sureste de Navarra, cerca de Tudela que, pese a su apariencia inhóspita, alberga grandes valores naturales.
Fotografía de Texier Emmanuelle, National Geographic Your Shot

Especies invasoras en España

Lejos de ser el único problema, también se viene observando desde hace tiempo cómo las especies invasoras están destruyendo la biodiversidad de nuestro país debido a las nuevas condiciones climatológicas. Un ejemplo es el mejillón cebra, procedente de los mares Negro y Caspio que ha colonizado el Ebro y las cuencas del Júcar, el Segura y el Guadalquivir. Este bivalvo modifica las características físico-químicas del agua, afectando a la flora y fauna endémicas.

Como consecuencia de las subidas de la temperatura, la Organización de Estados Iberoamericanos (EOI) ha alertado de nuevas amenazas. El mosquito tigre, proveniente del sudeste de Asia, ha empezado a colonizar gran parte de Cataluña y la Comunidad Valenciana y la proliferación de grandes bancos de medusas en las costas españolas en verano se debe principalmente al descenso de las precipitaciones.

La acacia falsa (Robinia pseudoacacia L.) fue la primera especie arbórea que se trajo de América del Norte a Europa. Sin embargo, la FAO advierte que a pesar de lo ventajoso que es este cultivo para la silvicultura o incluso para el medioambiente como fijador del nitrógeno de la atmósfera, el descenso del número de heladas o el descenso de sus enemigos bióticos han llevado a esta especie a la lista de especies invasoras. 

Galería relacionada: Una década de cambio climático

Alteración de ecosistemas y tropicalización de las especies

Durante el VI Congreso Internacional sobre Cambio Climático y Pesca organizado en Vigo por la FAO y Conxemar a principios de octubre de este año, la mayoría de los expertos afirmaron que el aumento de temperatura del agua, la acidificación del océano y el cambio que están experimentando las corrientes marinas están modificando la distribución de las especies. Tanto el Cantábrico como el Atlántico ven como sus peces cada vez se encuentran más al norte. Esta «tropicalización de las especies» afectará al 60 por ciento de la pesca y acuicultura.

El cambio climático ha motivado que los ecosistemas acuáticos continentales pasen de ser permanentes a estacionales. Lagos, arroyos de montaña o humedales costeros ven como su biodiversidad empieza a fluctuar en función de la estación del año. En los ecosistemas acuáticos marinos se ha cuantificado el impacto del aumento de la temperatura y de CO2 que desencadenan alteraciones en el régimen de vientos, afloramientos o evaporación del agua con resultados preocupantes.

Por tanto, las consecuencias más graves de la crisis climática no son un futurible. Aproximadamente 32 millones de personas ya sufren los impactos de las temperaturas extremas, las lluvias torrenciales e inundaciones o la sequía. A nivel global, la ONU cifra en más de 140 millones los migrantes climáticos que habrán tenido que dejar atrás sus hogares para 2050.  

Seguir leyendo

También podría gustarte

Medio Ambiente
¿Cómo se mide la temperatura histórica en España?
Medio Ambiente
Por qué es tan peligroso el aumento de las olas de calor en España
Medio Ambiente
El peligro de inundaciones podría aumentar un 25% en España en 50 años
Medio Ambiente
COP25: Declaración sobre los Niños, Niñas, Jóvenes y la Acción Climática
Medio Ambiente
Aumenta la cantidad de lagos de agua de deshielo en el manto de hielo de Groenlandia

Descubre Nat Geo

  • Animales
  • Medio ambiente
  • Historia
  • Ciencia
  • Viajes y aventuras
  • Fotografía
  • Espacio
  • Vídeo

Sobre nosotros

Suscripción

  • Revista NatGeo
  • Revista NatGeo Kids
  • Registrarse
  • Disney+

Síguenos

Copyright © 1996-2015 National Geographic Society. Copyright © 2015-2021 National Geographic Partners, LLC. All rights reserved