Viaje y Aventuras

Bucea entre los trepidantes restos de naufragios de todo el mundo

Los buceadores más atrevidos no pueden perderse estos nueve destinos submarinos llenos de historia.Monday, August 6, 2018

Por Terry Ward - National Geographic
Laguna costera de Chuuk, Micronesia.

El buceo es un deporte con restricciones, no solo por la profundidad a la que puedes llegar o el tiempo que puedes permanecer bajo el agua, sino también por los límites que pueden soportar tus nervios.

Para los buzos más atrevidos, no hay nada más trepidante que nadar en el esqueleto de un barco naufragado, explorar sus camarotes ocultos y encontrarse cara a cara con momentos atrapados en el tiempo bajo el agua.

Laguna marina de Chuuk, Micronesia

Los restos de más de 60 buques de guerra japoneses destruidos por las fuerzas estadounidenses en 1944 yacen en el fondo de una laguna prístina de la Micronesia. Aunque las familias japonesas todavía acuden al lugar para presentar sus respetos a las vidas que se perdieron allí, también llegan buzos de todo el mundo para ver una parte de la historia de la Segunda Guerra Mundial a través de una ventana subacuática. En los muelles de carga, pueden verse cargueros japoneses, buques de combustible y cazas japoneses Zero. Sin embargo, el fotógrafo subacuático y ávido buceador Brandon Cole dice estar preparado para una experiencia que invita a la reflexión. «Bucear implica hacer frente a la tragedia de la guerra. Encontrar pequeños objetos domésticos —un cepillo de dientes, una bota, restos de ropa— me afectó profundamente», cuenta. «No tiene que ver con las armas y la munición y los tanques. Entrar en algunos naufragios puede dar algo de miedo y ser emocionante al mismo tiempo».

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Scapa Flow, Escocia

Vale la pena aventurarse en las aguas gélidas de las islas Orcadas para tener la oportunidad de ver unos de los naufragios mejor preservados de la Primera Guerra Mundial. Más de 70 buques de guerra de la flota de alta mar de la Marina Imperial alemana se hundieron aquí en 1919. Y aunque muchos fueron rescatados, todavía hay mucho que ver bajo la superficie de Scapa Flow, como buques de guerra y cruceros, a entre 30 y 40 metros de profundidad. El SMS Karlsruhe, que descansa sobre su lado de estribor a unos 24 metros de profundidad, se considera el barco hundido más accesible de la zona. Pero los buzos deben andarse con cuidado entre tantas toneladas de acero deteriorado. «El exterior está en muy buenas condiciones, con torretas, puentes de batalla y otros rasgos fácilmente distinguibles», explica Mark Richard Evans, editor jefe de Scuba Diver Magazine. «Pero tras casi 100 años en el lecho marino, no se recomienda entrar en estos inmensos naufragios».

Islas Orcadas, Escocia.

Cayos de Florida, Estados Unidos

Un largo legado marítimo y los numerosos arrecifes poco profundos que rodean los cayos de Florida los convierten en uno de los mejores lugares del planeta para el buceo de naufragios. «Los barcos transitaron estas aguas, a veces acercándose peligrosamente a los arrecifes de coral, intentando evitar la corriente del Golfo», afirma Stephen Frink, editor de Alert Diver Magazine. «Hubo muchos barcos desafortunados cuyos restos se han convertido en atracciones de buceo, incrustados en el coral y hogar de abundante vida marina». Cerca de Islamorada, en el lugar donde naufragó el carguero Eagle de 87 metros de largo, los buzos pueden ver tiburones sarda y esquivos peces sierra. Y el Spiegel Grove, antaño un buque anfibio de la Marina hundido intencionadamente en Cayo Largo, ofrece mucho que ver a los buzos en el abanico de los 24 a 27 metros de profundidad, como bancos de peces loro de medianoche y barracudas.

Grandes Lagos, Míchigan, Estados Unidos

Incluso los buceadores principiantes podrán encontrar naufragios poco profundos y de fácil acceso en los Grandes Lagos de Míchigan. Miles de naves naufragaron en estas aguas dulces: desde barcos de vapor hundidos por terribles vendavales a goletas en aguas tan poco profundas donde se puede practicar esnórquel. El fotógrafo subacuático Andy Morrison dirige a los principiantes al naufragio del Nordmeer, que quedó varado en los bancos de la isla Thunder Bay en 1966. «Hasta hace unos años, gran parte del navío permaneció sobre el agua y la gente podía acampar sobre él», cuenta acerca del barco, que yace bajo 12 metros de agua con un casco retorcido que se puede explorar. Y para los buzos técnicos con formación avanzada, el Detroit en la Thumb Island Bottomland Preserve del lago Hurón se hundió durante una tormenta en 1873 bajo 60 metros de agua y cuenta con dos ruedas de paletas laterales y un motor a vapor.

Oahu, Hawái, Estados Unidos

En las aguas del monumento estatal de Diamond Head, en Hawái, el Yo-257, un buque naval de reabastecimiento hundido suele sufrir el efecto de fuertes corrientes que atraen rayas águila y tiburones de arrecife de punta blanca. Otra inmersión idónea frente a la playa de Waikiki es el naufragio del Seatiger, un antiguo pesquero chino interceptado y confiscado a principios de los años 90 por trata de personas donde pueden entrar buzos experimentados.

Cerdeña, Italia

Las aguas transparentes del mar de Cagliari, que albergan unos de los mejores lugares de buceo del Mediterráneo, son el lugar de descanso final de varias naves hundidas por minas y submarinos durante la Segunda Guerra Mundial. El carguero italiano Entellaan, que transportaba carbón en 1943 cuando fue derribado por un torpedo procedente de un submarino británico, descansa sobre el lecho arenoso y es un perfecto sujeto fotográfico gracias a las buenas condiciones de iluminación y la abundancia de vida marina. Una mina británica fue la responsable del hundimiento de otro gran barco, el Romagna, un barco de vapor italiano que se partió en dos y está cubierto de esponjas, anguilas y meros.

Las Bermudas

Con más naufragios por kilómetro cuadrado que cualquier otro lugar del planeta, las Bermudas son la capital de los naufragios del Atlántico. Los afilados arrecifes de coral de la isla son los culpables de la mayoría de los barcos hundidos, más de 300 en las aguas circundantes. Uno de los más famosos es el Cristóbal Colón, un trasatlántico de lujo español que encalló en un arrecife de coral en 1936. Los buceadores disfrutan explorando las calderas, las tuberías enrevesadas y los travesaños de hierro sumergidos y esparcidos por el lecho oceánico. «Lo que hace que [bucear en las Bermudas] sea aún más emocionante es que aún queda mucho por descubrir», afirma Tara Bradley Connell, instructora de buceo de PADI. «Nunca sabes cuándo otra corriente o tormenta dejará al descubierto algo nuevo».

Mar Rojo, Egipto.

Mar Rojo, Egipto

Las aguas transparentes de la costa de Egipto son la tumba submarina de uno de los naufragios más trepidantes del mundo, en opinión del experimentado buzo Travis Marshall, para quien el SS Thistlegorm es una de las naves hundidas que todo buzo debe visitar. Este buque mercante de la Marina británica que se hundió en 1941 fue descubierto por Jacques Cousteau, ni más ni menos, durante sus exploraciones en los años 50. «Es muy especial porque las bodegas de carga todavía contienen suministros que traía el barco para las tropas aliadas de Alejandría», explica Marshall. «Cuando exploras el naufragio, puedes ver dónde impactaron las bombas alemanas y todas las bodegas de carga son como cápsulas del tiempo llenas de camionetas Bedford, motocicletas BSA, rifles, munición y montones de botas desperdigadas por el lecho marino».

Outer Banks, Carolina del Norte

La oportunidad de bucear a través de la historia de la Segunda Guerra Mundial en el lugar donde se hundió un U-Boot alemán es una razón suficiente para planificar un viaje de buceo a los Outer Banks. El naufragio del U-352, hundido por un buque guardacostas en 1942, es el lugar de buceo más famoso de Carolina del Norte y también es bastante accesible, a solo 33 metros de profundidad. La torre de mando de la nave submarina todavía puede verse sobre el exterior oxidado y los buzos suelen avistar tiburones toro que vagan por las profundidades. Otro naufragio popular de los Outer Banks es el USS Schurz, un cañonero alemán capturado de la Primera Guerra Mundial donde se puede nadar entre las calderas, rodeadas de bancos de peces.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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